Augusto Ramos Melo: Al volante de la logística nacional

Con una visión disruptiva y arraigo familiar, el nuevo presidente de CANACAR traza la ruta del autotransporte en México

Nidia Martinez de Leon
10 Min Lectura

A meses de asumir la presidencia de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Augusto Ramos se muestra optimista con su cargo, y reconoce con una sonrisa de oreja a oreja, que este logro es uno de sus más grandes éxitos.

La CANACAR representa los intereses de las más de 215 mil empresas de autotransporte de carga y servicios auxiliares del país, un sector estratégico que moviliza más del 80 por ciento de las mercancías en México.

Estar al frente de este organismo responde a la trayectoria de Augusto dentro del sector. Nació y creció en Saltillo, y lo hizo entre camiones y trayectos. Su abuelo paterno fue transportista, contaba con su propia flotilla y recorría sus propias rutas.

“A mi papá también le apasionaban los camiones, y empezó a manejarlos desde cero, como operador”, cuenta. Fue así como comenzó el negocio familiar.

Y aunque de niño le tocó subirse a los camiones de carga y acompañar a su papá en recorridos por las carreteras del país, recuerda que no lo veía mucho. Confiesa que la tristeza lo invadía en sus piñatas o en los eventos de la escuela, pero que con el paso del tiempo comprendió lo demandante que es la profesión.

Perfil de líder, mentalidad visionaria

Mientras cursaba la primaria, Augusto tuvo gran afinidad por materias como Ortografía y Geografía, pero también mostró gran interés por asignaturas que tuvieran que ver con valores y fue allí que se le “sembró” la idea de ayudar al prójimo.

Más tarde, siendo alumno en la Prepa Tec, descubrió que no bastaba con la formación que estaba recibiendo y habló con sus papás para, a los 17 años, estudiar Inglés en Australia.

“Yo no había escuchado que un estudiante, y menos de esa edad, se hubiera ido a un lugar tan lejos”, dice entre risas.

Pero su ímpetu por aprender no se quedó ahí. Tailandia y China se convirtieron en los siguientes destinos como alumno de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Universidad de Monterrey.

El propio Agusto era quien acudía con las autoridades educativas y los incitaba a aperturar programas de intercambio.

“También me atrajo mucho el tema financiero, armamos otro grupo y nos fuimos a España, al Instituto de Estudios Bursátiles de Madrid”, agrega entusiasmado, y reconoce la emoción que le daba liderar los grupos que salían del país para nutrirse en lo académico.

Grupo RAME, el inicio

Con todo lo aprendido, a sus 20 años, Augusto entró de lleno al negocio de la familia: Grupo RAME. Lo que vendría con el tiempo sería foguearse en todas y cada una de las áreas de la empresa.

Su padre se lo dejó muy claro: “queremos que te formes en todas las direcciones de la empresa, pero que primero aprendas y después lo que quieras hacer. No quieras hacer cambios en la estructura de la empresa sin que primero conozcas los pilares”.

La idea de Augusto parecía sencilla, trabajaría un año en RAME, arreglaría los problemas que se tuvieran que arreglar, y se iría a trabajar el extranjero.

Hoy, a sus 40 años y al frente de la CANACAR, recuerda esos momentos entrañables y de cierta ingenuidad.

“Me fui involucrando y enamorando cada vez más del transporte. Aprendí de las distintas áreas y me hice muy cercano con los operadores”. Augusto entendió que justo ahí estaba la sensibilidad del negocio, que sin profesionales que conduzcan vehículos de carga difícilmente existe un negocio de transporte.

“Es muy importante dignificar y agradecer a los transportistas”, reconoce, y es que recorrer las carreteras de México “no es lo mismo que antes”.

Reconoce que los tramos carreteros no están en condiciones para operar y que en la actualidad se hace hasta un 40 por ciento más de tiempo en los traslados de las mercancías.

“En las carreteras de nuestro país hay una necesidad enorme de infraestructura”, añade.

Trazando el camino

En RAME ha liderado procesos de modernización, institucionalización y crecimiento. Vivió en ciudades como Monterrey, Puebla y San Luis Potosí, en las que aperturó terminales, hasta que se llegaría el momento de la sucesión.

Cuenta que su trayecto en la empresa familiar representó mucha nostalgia y orgullo, su padre Juan Manuel Ramos Cantú no tuvo la posibilidad de terminar sus estudios de preparatoria. Pero se aseguró de que Augusto tuviera la mejor educación. Y luego, que dirigiera Grupo RAME.

La naturaleza dinámica de Augusto lo impulsó a buscar un nuevo director para RAME, y a tan solo meses de contar con el nuevo prospecto (que continúa hoy en día), le llamaron de CANACAR.

“Yo ya tenía cinco años siendo miembro del Consejo Nacional Directivo, es un puesto honorífico que no tiene sueldo, pero la invitación se extendió para estar de tiempo completo”, cuenta. Así, en los últimos años se desempeñó como secretario general.

Su padre, que ha fungido como delegado de CANACAR en Saltillo lo motivó a aceptar. “Me habló sobre aprovechar esta oportunidad, pues es algo que se da una vez en la vida, me emocionó que me hablara sobre el acercamiento que iba a tener con empresarios y los tres niveles de gobierno”.

Con el total apoyo de su familia tomó la decisión, y recién casado se mudó a Ciudad de México.

“Durante tres años, de tiempo completo, dediqué todos mis esfuerzos a apoyar al gremio del autotransporte, me encanta ayudar, me encanta que tengamos un mejor país, entonces me tomé muy en serio este papel”, agrega.

La oportunidad de oro

Que Augusto fuera parte de CANACAR de tiempo completo ayudó a que se le abrieran las puertas, y le dio visibilidad para que los propios transportistas lo eligieran como presidente.

Habían pasado 20 años sin elecciones en la Cámara, por lo que a Augusto le tocó ser disruptivo e ir en contra de un sistema repetitivo.

“Levanté la mano el primero de octubre el 2025 durante una sesión de consejo, dentro de nuestra convención nacional en Cancún, y sí se lo esperaban porque yo ya estaba muy activo en cámara”, dice. 

Lo que no esperaban, cuenta Augusto, es que “fuera tan oportuno” y que desde el día uno se dedicara a estar de tiempo completo, de lunes a domingo, viajando por todo el país, escuchando a los transportistas y las necesidades del sector.

Los retos, las mejoras operativas

Reconoce que son muchos los retos del sector, sobre todo en el tema de la inseguridad: en México un vehículo de carga es robado cada 50 minutos. Por lo que está convencido de que gracias a la interlocución con los distintos niveles de gobierno se puede trabajar en una agenda en conjunto.

“Me ayudó mucho ese ímpetu de joven, y tener a mi papá como delegado en Saltillo siendo un gran trabajador y promotor de que existan mejores condiciones para todos los mexicanos”.

Juntos, padre e hijo recorrieron la gira de elecciones durante cuatro meses, siendo favorecidos con el 80 por ciento de las empresas.

“Fue un mensaje muy contundente, donde los transportistas depositaron la confianza en que por primera vez un saltillense tome las riendas nacionales del sector que moviliza el 70 por ciento del PIB”, agrega.

En poco más de cuatro meses, Augusto menciona que se está trabajando en temas importantes como el sistema de denuncias anónimas, y es que uno de los principales retos es erradicar la corrupción.

Asegura que hay mucho trabajo que hacer, pues en CANACAR se representa a los empresarios y eso es una encomienda importante, además de asumir la responsabilidad de representar a todos los transportistas del país.

“Yo estoy muy orgulloso de ser saltillense, de ser de un estado en donde tenemos la mayor seguridad, los ciudadanos sí podemos estar orgullosos de ello y es algo que le digo al resto de los estados, tenemos mucho trabajo que hacer y mucho que aprender, porque Coahuila no era seguro.

 “El que tengamos un estado blindado es trabajo que fue compartido entre gobierno e iniciativa privada, y es algo que queremos y estamos buscando replicar con el resto del país”.

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