De la selva de Tulum a la cocina de la Selección Mexicana, Diana Almanza ha convertido el sazón de sus raíces en una forma de nutrir el cuerpo, la memoria y el corazón de los futbolistas mexicanos.
El viaje de Diana Almanza es una historia de valentía, intuición y un amor profundo por el origen. Nacida en la Comarca Lagunera, su vocación comenzó observando a las mujeres de su vida cocinar, un espacio sagrado que más tarde la llevaría desde los templos gastronómicos de tres estrellas Michelin en Madrid hasta la crudeza vital de la selva de Tulum. Cocinar allí, sin luz, con el producto del día y al ritmo salvaje de la naturaleza, formó la resiliencia de una mujer que aprendió a resolverlo todo desde la creatividad y el carácter.

Su devoción por la gastronomía mexicana la llevó a investigar las técnicas más profundas en Oaxaca y a rescatar el maíz criollo en San Miguel de Allende con Ancestro. Sin embargo, el destino la retó a cruzar el planeta cuando aceptó a ciegas una vacante en Indonesia. Lo que parecía una aventura breve terminó convirtiéndose en el inicio de una travesía de tres años en la cocina de la Selección Mexicana.
Diana Almanza y su llegada a la Selección Mexicana
Ingresar al entorno del fútbol internacional exigió de Diana una fortaleza mental inquebrantable. Al enfrentarse a choques culturales y barreras de género en cocinas extranjeras, eligió el camino del liderazgo humano. En lugar de imponerse con rigidez, conquistó espacios con maestría técnica, empatía e inteligencia emocional.
Entendió muy pronto que los atletas de élite no solo necesitaban gramos de proteína, sino también alimento para la cabeza y el corazón. Rompió la monotonía de las dietas estrictas para regalarles consuelo en cada concentración y transformó el menú en una experiencia llena de nostalgia. Con tortillas recién hechas a mano, sopes horneados, caldos que reconfortan el alma y los entrañables lonches laguneros que le recuerdan su tierra. Fue así que la chef logró lo impensable, devolverles la alegría de estar en casa a quienes juegan lejos de ella.
La visión de una chef sin fronteras
Diana es la única mujer que viaja en la concentración tricolor actualmente, consolidada como una figura clave para el bienestar emocional y físico de los seleccionados. A la par de su labor con el equipo nacional y su faceta como chef privada para futbolistas en Europa, afianza su marca personal y proyecta llevar su cocina al extranjero, trasladando desde el molino hasta la tortillería tradicional.
Su historia es el reflejo de una mujer que no esperó las oportunidades, las trabajó con esfuerzo, pasión y la firme convicción de que el sazón de sus raíces es una fuerza capaz de mover fronteras.
No solo nutro un desgaste físico; mi propósito es apapacharlos, recordarles quiénes son y hacerlos sentir en casa a través del sazón de nuestra tierra”.

TOP 3 de Diana Almanza
3 años alimentando el cuerpo y la memoria de la Selección Mexicana.
2 selecciones nacionales: Ha estado al frente del menú del equipo varonil mayor y la categoría femenil.
1 de 7 elegidos del mundo: Semifinalista para puesto en el célebre restaurante Eleven Madison Park de Nueva York.

