“Somos muy individualistas si pensamos que la casa es solamente del muro para dentro”. Para el arquitecto Xavier Iturbide la arquitectura no termina en la construcción, sino en la manera en que las personas comparten y habitan el espacio común.
Su mirada se aleja de la lógica de los metros cuadrados y se enfoca en una arquitectura que responda a su contexto. Clima, cultura y formas de vida son variables que hoy han sido desplazadas por la búsqueda constante de construir únicamente para vender o, en su caso, la diferenciación ante el resto.
“Cuando construimos un edificio para vivir, estamos pensando a largo plazo. Cuando hacemos un edificio para vender, estamos pensando a corto plazo. Entonces el proyecto es completamente distinto”. Bajo esta premisa, cuestiona una arquitectura contemporánea donde el protagonismo del autor pesa más que la calidad del espacio.
Esta inquietud lo acompaña desde joven. Un viaje a los 12 años a Pisa terminó de marcarlo: mientras otros miraban la torre inclinada, él se detenía en las geometrías del mármol, la escala y la composición. Ahí comenzó su fascinación por la arquitectura.

Trayectoria y evolución
Xavier comenzó su carrera en Lincoln Capital, una empresa de capital privado y desarrollo inmobiliario donde replanteó el potencial urbano de la ciudad. Sus primeros proyectos surgieron a partir del redesarrollo de antiguos terrenos, impulsando la transformación de zonas que hoy viven un auge como la Colonia Americana.
Con el paso de los años, la dinámica se ha ido modificando planteando desarrollos de menor escala que tengan una mejor interacción con la ciudad. Además, su práctica ha evolucionado hacia un rol más estratégico a través de Investus Capital Partners, una empresa que fundó hace más de 10 años.
En ella, Xavier trabaja junto con otros desarrolladores donde él se enfoca en identificar el potencial de los sitios y construir una narrativa de los proyectos tomando en cuenta el entorno. Apuesta por intervenir con una visión clara: no solo responder al mercado, sino de generar propuestas que aporten valor real a Guadalajara.
“Se necesita volver a los orígenes y entender por qué se construía como se hacía, y adaptarlo a la época moderna. Y no innovar, ya todo está inventado. Se trata de crear espacios bellos para habitar“

Revisiones GDL
Para él, en un mundo ideal el desarrollador inmobiliario es también un amante de la ciudad, pues sus decisiones influyen mucho en las dinámicas de cada ámbito intervenido. Esa misma inquietud lo llevó a crear Revisiones GDL, una plataforma desde la cual analiza, cuestiona y abre debate sobre el desarrollo urbano de la ciudad.
Como observador crítico, más que señalar, busca generar conciencia sobre el contexto y la responsabilidad compartida de construir una ciudad más habitable, armónica y estéticamente cuidada. Su interés no se queda en la reflexión: promueve detonar cambios concretos que eleven la calidad urbana.
Incluso, gracias a esta iniciativa, está impulsando un proyecto en colaboración para renovar fachadas del centro de la ciudad, demostrando que la reflexión puede convertirse en acción. En el fondo, todo parte por un sentimiento: su gran amor por Guadalajara.
Más que una plataforma, Revisiones GDL es una extensión de su forma de entender la ciudad. Plantea una manera de habitar lo urbano desde la responsabilidad urbana, con la fuerte convicción de que Guadalajara puede ser aún más bella si se protege e interviene con conciencia.
“Mi principal motivación es dejar la ciudad mejor que como la encontré. Tengo hijos, y me gustaría que cuando crezcan puedan ver una Guadalajara distinta, más bonita, más habitable”.



