Mafer Salinas: la artista detrás de las ‘gotas virales’

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En el 2014, poco después de graduarse como arquitecta en el Tecnológico de Monterrey, Mafer Salinas decidió emprender en la elaboración de espejos, junto a una amiga y colega.

La idea era crear piezas para vender entre sus conocidos y generar un ingreso extra. Sin darse cuenta, ahí comenzaría el camino que, años después, la llevaría al arte. Confiesa que la primera pieza no salió como esperaba, aunque el resultado llamó la atención de quienes la veían.

Después cada una continuó su camino, aunque para Mafer los espejos se convirtieron en un oasis creativo, como un respiro al trabajo técnico de la oficina. La comprensión de estructuras, materiales y procesos de fabricación fueron una herramienta clave para construir piezas cada vez más complejas.

El giro más importante ocurrió hace cuatro años, justo al interior de MF Espacios, su despacho de arquitectura. Desde un pasillo con vista a Monterrey, comenzó a imaginar una pieza distinta: una gota que representara toda la creatividad concentrada en un solo objeto.

“Para mí era como una gota de pintura”, explica.

La pieza nació como un proyecto personal. Durante meses trabajó cada sábado en el taller, en colaboración con el equipo de producción, para explorar formas, materiales y acabados. 

“Era mi hobby, mi bebecito”, recuerda.

Nunca pensó en venderla. De hecho, dudaba que alguien quisiera comprar una pieza sin una función práctica. Pero después de publicar la gota en redes sociales, comenzaron a llegar mensajes de personas interesadas en comprarla. “Fue la locura”, señala.

Las piezas rápidamente comenzaron a ganar popularidad, especialmente en TikTok, donde se volvieron virales. “Antes éramos 80-20 arquitectura”, explica sobre el balance de su trabajo. “Ahorita no, pues es al revés”, dice.

El crecimiento también la obligó a experimentar técnicamente. Las primeras gotas fueron fabricadas en madera; con el tiempo migró hacia materiales como la resina, para mejorar la durabilidad y los acabados.

“He tenido que aprender mucho, técnicamente”, dice la artista, quien confiesa que es perfeccionista y esa característica se manifiesta en cada etapa de su proceso creativo.

Llegar lejos

Más allá de la viralidad, sobre todo con las “mini obras de arte” para celular, sus piezas comenzaron a abrirle puertas fuera de Monterrey. Ha participado en exposiciones y eventos en ciudades como Nueva York, Dubái y Ciudad de México, además de Milán y Luxemburgo. A la par del crecimiento internacional, llegó también la exposición pública, una de las partes más difíciles del crecimiento que ha tenido.

“No me gusta tanto la fama. Mi talento está en mi trabajo, no en mí”, admite.

Pero lo que más le ha sorprendido no es el alcance, sino la forma en que su obra conecta emocionalmente con las personas. 

“El arte no se explica. El arte se siente”, dice Mafer. En esa búsqueda, los espejos, los materiales y una gota terminaron por definir su propio lenguaje creativo. 

Crear desde lo emocional

Mafer reconoce que muchas de sus piezas, tanto los espejos como las gotas, nacen desde lo intuitivo y lo emocional. En su proceso creativo, las ideas suelen partir de conversaciones con clientes o de imágenes mentales que después traduce en formas.

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