Cómo el yoga pasó de ser una práctica personal a una profesión con impacto en la salud emocional y el bienestar laboral
Hace más de 20 años, Cristi Sesma llegó a una clase de yoga por casualidad. Lo que comenzó como una invitación dentro de un gimnasio terminó convirtiéndose en una filosofía de vida, una profesión y una herramienta para ayudar a otras personas a conectar consigo mismas.
Hoy, Cristi es instructora de yoga en Torreón y forma parte de una comunidad que promueve el bienestar físico, mental y emocional a través de una práctica que va mucho más allá de las posturas.
El primer encuentro con el yoga
Su historia comenzó cuando una de las propietarias de un gimnasio al que asistía decidió incorporar clases de yoga.
Cristi aceptó probar la disciplina junto a una amiga y, desde la primera sesión, supo que había encontrado algo diferente.
Aunque la práctica física le resultó accesible gracias a su experiencia previa en ballet, fue la filosofía detrás del yoga lo que realmente la cautivó.
“Me dio herramientas que no sabía que necesitaba para enfrentar la vida, las emociones, la ansiedad y los momentos difíciles”, recuerda.
Con el paso del tiempo entendió que el yoga no era solamente una actividad física, sino una forma distinta de relacionarse con el mundo y con uno mismo.

El yoga como estilo de vida
Para muchas personas, el yoga está relacionado únicamente con la flexibilidad o las posturas complejas. Sin embargo, Cristi explica que esa es apenas una pequeña parte de la disciplina.
Desde su perspectiva, el verdadero yoga ocurre fuera del tapete.
Es la manera en que una persona enfrenta los retos cotidianos, gestiona sus emociones, establece límites y desarrolla una relación más consciente consigo misma.
“La práctica más sencilla es la que hacemos dentro del estudio. El verdadero trabajo comienza cuando sales y llevas todo eso a tu vida diaria”, explica.
Para ella, la disciplina consiste en aprender a observar los pensamientos, reconocer las emociones y actuar con mayor consciencia ante las situaciones que se presentan todos los días.
De alumna a instructora de yoga
Cuando decidió realizar su formación como maestra, su intención inicial no era dedicarse profesionalmente a impartir clases.
Lo que buscaba era profundizar en el conocimiento de la filosofía, la historia y los principios del yoga.
Sin embargo, conforme fue avanzando en el proceso, descubrió que existía una necesidad creciente de espacios seguros donde las personas pudieran sentirse escuchadas y acompañadas.
A través de clases, talleres y sesiones de meditación, comenzó a construir una comunidad interesada en el bienestar integral.
Un trabajo que genera conexiones humanas
Aunque reconoce que el yoga no siempre es una práctica fácil de incorporar en una cultura acostumbrada a la inmediatez, Cristi encontró en la enseñanza una forma de generar un impacto positivo.
Para ella, la verdadera recompensa no está únicamente en el aspecto económico, sino en la posibilidad de compartir herramientas que ayuden a otras personas a conocerse mejor.
“El yoga me permitió entender muchas cosas sobre mí misma y ahora puedo compartir ese conocimiento con quienes también están buscando respuestas”, señala.
Lo que más disfruta de su trabajo es ver cómo las personas comienzan a desarrollar una relación más amable consigo mismas y descubren nuevas formas de gestionar el estrés, la ansiedad y los desafíos cotidianos.
Yoga, maternidad y vida cotidiana
Además de instructora, Cristi es mamá, una faceta en la que el yoga también ha tenido un papel fundamental.
Lejos de pensar que la práctica convierte a las personas en seres permanentemente tranquilos o espirituales, considera que la mayor enseñanza es aprender a ser más consciente.
El yoga le ha ayudado a reflexionar antes de reaccionar, reconocer errores, pedir perdón cuando es necesario y actuar desde una mayor responsabilidad emocional.
“No me convierte en una persona perfecta. Me ayuda a observarme y a actuar con más conciencia”, afirma.
Esa capacidad de hacer una pausa, reflexionar y responsabilizarse de sus acciones es una de las herramientas que más valora tanto en su vida personal como profesional.
Rompiendo los mitos sobre el yoga
Uno de los mayores retos que enfrenta como instructora es combatir las ideas equivocadas que existen alrededor de esta disciplina.
Muchas personas creen que necesitan ser flexibles para comenzar, mientras que otras piensan que el yoga es aburrido o exclusivamente espiritual.
Cristi sostiene que precisamente esas creencias suelen ser una señal de que vale la pena intentarlo.
“No tienes que ser flexible para hacer yoga. De hecho, si no eres flexible, probablemente es una buena razón para empezar”, comenta.
También explica que la práctica se adapta a cada persona y a las necesidades específicas de su cuerpo.
“No eres tú quien tiene que ajustarse al yoga; el yoga trabaja contigo y con el momento en el que estás”, asegura.
Por eso insiste en que no existen perfiles ideales para comenzar. Lo único necesario es la disposición de conocerse mejor.

El futuro del yoga: bienestar personal y salud organizacional
Después de dos décadas vinculada a esta disciplina, Cristi observa un renovado interés de las nuevas generaciones por el yoga y el bienestar emocional.
Sin embargo, también ve una gran oportunidad de crecimiento dentro del ámbito empresarial.
Actualmente, parte de su trabajo está enfocado en llevar herramientas derivadas del yoga a organizaciones que buscan mejorar la calidad de vida de sus colaboradores, especialmente en temas relacionados con el estrés, la carga laboral y la salud emocional.
“Cada vez más empresas entienden que el bienestar de sus empleados impacta directamente en el ambiente laboral y en los resultados”, explica.
A través de talleres corporativos, Cristi trabaja con equipos de trabajo utilizando técnicas de respiración, meditación, relajación y ejercicios adaptados para personas que pasan gran parte de su jornada en oficinas.
El objetivo no es convertir a los participantes en practicantes avanzados de yoga, sino brindarles herramientas prácticas para prevenir el agotamiento profesional, gestionar el estrés y desarrollar una relación más saludable con sus emociones.
Este tipo de programas cobra especial relevancia en un contexto donde las organizaciones buscan fortalecer el bienestar de sus equipos y atender factores de riesgo psicosocial dentro de los espacios de trabajo.
Además de las técnicas de relajación, sus talleres incluyen ejercicios de visualización, conciencia corporal, manejo emocional y recomendaciones relacionadas con hábitos saludables y alimentación.
“Cuando una persona aprende a gestionar mejor el estrés, tiene más claridad mental, más energía y más capacidad para tomar decisiones conscientes”, señala.
Para Cristi, el yoga tiene el potencial de convertirse en una herramienta clave para el futuro del bienestar laboral.
Una práctica que sigue creciendo en Torreón
Después de observar la evolución del yoga durante más de dos décadas, Cristi está convencida de que la disciplina seguirá expandiéndose en los próximos años.
Considera que vivimos en una época marcada por la hiperconectividad, la velocidad de la información y los altos niveles de estrés, factores que han generado una necesidad creciente de espacios para la pausa y la introspección.
“Vivimos un momento en el que necesitamos más compasión, más comunidad y más conexión con nosotros mismos”, afirma.
Por ello, ve en el yoga una práctica capaz de responder a muchas de las necesidades emocionales y mentales de las nuevas generaciones.
Cool Job: enseñar a vivir con más conciencia
Para Cristi Sesma, ser instructora de yoga no consiste únicamente en guiar ejercicios físicos.
Su trabajo implica crear espacios de confianza, acompañar procesos personales y compartir herramientas que ayuden a las personas a vivir con mayor claridad y equilibrio.
Una profesión que, más que enseñar posturas, busca enseñar a conectar con uno mismo.
Y en un mundo que cada vez avanza más rápido, esa conexión puede ser una de las herramientas más valiosas de todas.


