Amaury Vergara: Liderazgo mundialista

Legado hecho grandeza: El sueño se cumplió. Su temple lo hizo realidad: la casa de las Chivas se convierte en sede mundialista

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14 Min Lectura

Texto: Jania Salcedo
Diseño: Carlos Lemus
Fotografía: Valeria Bross

El sueño se cumplió
Jorge Vergara lo construyó con visión
Amaury Vergara lo convierte en realidad
El Estadio Guadalajara abre sus puertas al mundo
Y el fútbol encuentra un corazón latiendo en la ciudad, en los tapatíos, en México

Guadalajara está a punto de vivir un momento histórico al ser una de las 16 sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, un punto de quiebre para la ciudad en la que se abre al mundo y redefine su lugar en el mapa no solo del fútbol, sino de su capacidad de organizar eventos de tal magnitud.

El Estadio Guadalajara será el escenario donde el balón rodará. Construido con la visualización de Jorge Vergara para ser sede mundialista, hoy se materializa en manos de su hijo, Amaury Vergara, presidente de Grupo Omnilife-Chivas.

Amaury no habló del Mundial como un evento que se acerca, sino como una responsabilidad que ya está en marcha desde hace años dentro de su propia historia. Para él, lo que hoy ocurre en Guadalajara no es una sorpresa, sino la consecuencia de una visión que se ha construido paso a paso, con trabajo constante y con una idea muy clara de lo que significa liderar un proyecto de esta magnitud.

El propósito de trascender

“Para mí la única forma de trascender en esta vida es a través de lo que haces por los demás”, dice Amaury Vergara. No lo plantea como una cita textual ni como una reflexión aislada, sino como el eje desde el cual interpreta su papel como líder, el legado que representa y el momento que hoy vive Guadalajara como sede mundialista.

Su forma de entender el liderazgo no nace del poder ni de la posición que ocupa, sino de una idea más profunda y constante: la de tener un propósito que trascienda lo individual. Para él, liderar no es dirigir una estructura, sino asumir la responsabilidad de lo que esa estructura puede generar en la vida de los demás.

Es una posición retadora. Significa pensar por y para la empresa, por sí mismo, en el legado recibido y en la forma en que la continúa impulsando. Pero también implica mirar hacia adentro: conocer y entender el funcionamiento interno, construir equipos sólidos y reconocer que el liderazgo no se sostiene por sí solo.

“Un líder de una empresa tiene que pensar en todo, y también darse cuenta de lo que tiene que ofrecer y entregar a la empresa, pero también de lo que no tiene y ser capaz de ser lo suficientemente humilde para darse cuenta en dónde se tiene que dejar ayudar, en dónde se tiene que dejar confiar en su equipo de trabajo, en delegar, construir equipos”, expresa Amaury Vergara.

El factor humano detrás del éxito

En esa visión, su liderazgo se sostiene en la transformación y en un impulso donde el centro no está en él ni en la marca, sino en quienes integran la empresa y en toda la comunidad que vive, siente y experimenta de cerca el impacto de Grupo Omnilife-Chivas.

Porque para Amaury, los resultados no pueden separarse de la forma en que se consiguen. Tener objetivos claros es importante, pero el verdadero valor está en el camino: en la honestidad, en el esfuerzo, en la colaboración y en la capacidad de transformar a las personas durante el proceso.

“Para mí, el éxito es igual a la plenitud y es algo muy poderoso. Ser pleno es sentirte satisfecho con lo que haces en el trabajo, con tu familia, de manera personal, espiritualmente, con tu lugar en el mundo, con tu misión de vida. El éxito es igual a humildad. Si tú eres pleno, eres exitoso. ¿Y qué te hace ser pleno? Pues hacer lo que te apasiona. Así de sencillo”.

Bajo esa filosofía, liderar también significa transformar. No se trata solo de resultados, sino de, primero, cómo dar la mejor versión de uno mismo para ayudar a los demás a que también sean la mejor versión.

Implica dejar el ego a un lado, mantenerse en constante búsqueda por ser mejor persona y también exige una mirada más humana hacia sus colaboradores: reconocer su potencial, impulsarlos y formarlos para tener equipos de alto rendimiento y crear vínculos poderosos con las personas.

Crecer dentro del legado

El origen empresarial

Grupo Omnilife se fundó en 1991 por Jorge Vergara y Maricruz Zatarain en Guadalajara con una filosofía profundamente humanista: gente que cuida a la gente. Con el tiempo se consolidó como un conglomerado de más de 50 empresas con presencia en más de 20 países. Incluso, en el 2025 se posicionó en el lugar 20 del top 100 a nivel mundial en el ranking Direct Selling News.

Dentro del grupo, surge una empresa que es parte del corazón de México: Chivas. En 2002 fueron adquiridas para transformarlas: de estar en una crisis económica severa, hoy es uno de los equipos más influyentes, representativos y queridos del fútbol mexicano.

Años después, con el objetivo de que el Club Deportivo Guadalajara contara con un estadio propio, Jorge Vergara financió y proyectó la construcción del Estadio Akron —antes Omnilife y hoy Estadio Guadalajara durante el Mundial 2026—. Vergara tenía la visión de que el estadio se convirtiera en orgullo nacional y una sede mundialista.

Para Amaury, hablar de Grupo Omnilife-Chivas no es hablar de una herencia, sino de una vida entera construida dentro de ella. “Yo no me fui sumergiendo en las empresas porque yo nací en el grupo. Para mí no hay separación. Mi historia está totalmente tejida y mezclada con la empresa”, comenta. Y es que Grupo Omnilife se fundó cuando tan solo tenía 3 años, por lo que ambos están intrínsecamente ligados.

Amaury estuvo presente desde los primeros cimientos y recuerda con claridad cómo día con día sus padres trabajaban arduamente para construir un proyecto que creciera como empresa pero generando a la vez un impacto real en las personas.

“Ha sido maravilloso ver a dos personas con un propósito tan poderoso y que han logrado el éxito en todos los sentidos y crear un grupo que tiene una red de valores y una filosofía muy humanista: en el caso de Omnilife, es la gente que cuida a la gente, y en el caso de Chivas, ser un club que inspira a México”, reflexiona Amaury.

Una herencia trascendental

Ver ese esfuerzo de cerca marcó profundamente su forma de entender el trabajo y la disciplina. Habla de sus orígenes con mucho orgullo y con profunda gratitud, consciente de que forma parte de algo grande, poderoso y con un propósito elevado.

En sus manos tiene un legado que no significa solamente conservarlo, sino protegerlo, impulsarlo y continuar su evolución con la misma convicción con la que todo comenzó.

“De comenzar de cero, ahora gozamos de abundancia que podemos compartirla con más de 3 mil colaboradores, más de 6 millones de emprendedores en Omnilife y 40 millones de aficionados. En el fútbol a lo mejor se comparte diferente, pero gracias a este Estadio Guadalajara tendrá Mundial y gracias a que lo tendrá, habrá una gran derrama económica en la ciudad”, comparte Amaury Vergara.

“Hay una gran diferencia entre lograr cosas de manera honesta, con trabajo y esfuerzo, viendo cómo tus equipos crecen y se transforman. Para mí, las empresas son las personas, más que los edificios, las paredes o las máquinas; es quiénes estamos detrás de todo esto”.

En el centro del juego global

La casa de las Chivas 

Inaugurado en 2010, el Estadio Akron es uno de los recintos deportivos más modernos de América Latina. Con capacidad para más de 45 mil espectadores, fue diseñado con estándares internacionales y un diseño vanguardista en el que destacó especialmente su tecnología sustentable.

Su arquitectura vanguardista lo distingue desde el primer vistazo. Su estructura simula la forma de un volcán, integrándose al paisaje como una extensión natural del terreno.

Más allá de su diseño, el estadio se ha consolidado como un recinto de primer nivel por su operación, tecnología y sostenibilidad. En 2026 recibió cuatro certificaciones ISO en gestión de calidad, sostenibilidad ambiental, seguridad laboral y eventos sostenibles, además de la certificación FIFA Quality Pro para su cancha, consolidándose como uno de los estadios mejor preparados rumbo al Mundial.

Ser sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ no significa únicamente albergar partidos; significa demostrarle al mundo la capacidad de una ciudad, de una afición y de una institución que durante años se preparó para este momento.

Para Amaury, el evento llega como una responsabilidad histórica para honrar el legado y el sueño de su padre, de él mismo, de los mexicanos y como una oportunidad para transformar la percepción de la ciudad y dejar un legado que permanecerá mucho después del silbatazo final.

“Estamos cumpliendo el sueño de mi padre”, afirma. Jorge Vergara construyó este estadio hace más de 15 años con la convicción de que Guadalajara merecía un recinto de clase mundial.

Esa visión hizo toda la diferencia. No necesitó una transformación radical para cumplir con los estándares de FIFA, sino que el trabajo consistió en llevar la infraestructura aún más lejos de lo que ya estaba preparada: renovaciones tecnológicas, modernización de accesos, operación interna y una fuerte inversión en la cancha.

Pero el Mundial no termina en la cancha. También implica seguridad, movilidad, hospitalidad, transporte, infraestructura, voluntarios, coordinación con autoridades y una ciudad completa trabajando hacia una misma dirección. Guadalajara entera se convierte en anfitriona.

Más allá de la cancha

Uno de los retos más importantes está precisamente ahí: lograr que la experiencia sea impecable dentro y fuera del estadio. Que los visitantes se sientan seguros, bien recibidos y sorprendidos por una ciudad capaz de organizar uno de los eventos más importantes del planeta.

Para Amaury, ahí está uno de los verdaderos valores del Mundial: en lo que deja después. En la derrama económica, sí, pero también en la memoria colectiva, en el turismo futuro, en los niños que se enamorarán del fútbol y en la manera en que Guadalajara será recordada por quienes la visiten.

“Vamos a ser la mejor sede del Mundial en México”, dice con seguridad. No como una aspiración, sino como una convicción sostenida por años de trabajo, planeación y una exigencia constante por hacer las cosas bien.

Porque más allá del fútbol, lo que está en juego también es la imagen de México. Mostrar que aquí también se construyen estadios de primer mundo, que aquí también existe innovación, infraestructura y excelencia operativa.

Y si algo tiene claro Amaury Vergara, es que cuando el mundo llegue a Guadalajara, no solo encontrará un estadio listo, sino una ciudad entera dispuesta a demostrar por qué esta será una sede imposible de olvidar.

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