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julio 15, 2024

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Josué Velázquez: maestro del ArtToys en Corazón de Juguete, fábrica tapatía de juguetes

Josué Velázquez emprendió su propia fábrica de juguetes en Guadalajara con Corazón de Juguete, proyecto con el que rinde homenaje a la infancia mexicana y su talento ha cautivado ha la empresa global Mattel. Conoce su historia y cómo es su fabuloso taller creativo

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Josué Velázquez fundador de la fábrica de juguetes Corazón de Juguete en Guadalajara

El taller de Josué Velázquez pasa desapercibido cuando uno transita por la calle Pedro Moreno, en Guadalajara, ahí donde Corazón de Juguete cobra vida.

Aunque la casa donde este joven emprendedor manufactura artesanalmente los juguetes personalizados de su empresa Corazón de Juguete es una hermosa casona salmón con herrería verde, nadie imagina que en uno de sus cuartos se realizan juguetes que han maravillado nada más y nada menos que a Mattel.

Así es. La reconocida empresa Mattel, la que por años ha dominado el mercado con juguetes emblemáticos como Barbie o Hot Wheels, ha solicitado a Josué Velázquez juguetes y reconocimientos para sorprender a sus directivos mundiales. Mattel, la empresa reina de juguetes, compra juguetes en ese pequeño y secreto taller de la Perla Tapatía.

Josué quiere ir más allá. En entrevista con Players of Life Guadalajara plática sus planes: llevar su taller/fábrica a centros comerciales donde niñas y niños puedan crear sus propios juguetes, así cómo él comenzó hace un par de años.

“Desde niño tuve una mente muy activa, hiperactivo, muy alerta, siempre jugaba a crear. Este amor por los juguetes ha sido el reflejo de mi niño interior que quiere seguir creando”.

Josué Velázquez fundador de la fábrica de juguetes Corazón de Juguete en Guadalajara

Josué Velázquez, fundador de la empresa tapatía Corazón de Juguete

Fotografías Players of Life – Claudio Jimeno

Corazón de Juguete: un homenaje a la infancia – Josué Velázquez, el inicio de la magia

La historia de Josué es como un juguete. Llena de procesos, etapas, de piezas que se van formando poco a poco. Su taller es un oasis de creatividad. Arropado por colores vivos como el rosa mexicano y un amarrillo radiante, este joven artista nos revela no solo sus secretos, sino ese momento que cambió su visión sobre la infancia, el juego y la creación.

“Creé Corazón de Juguete como una promesa a mi niño interior, de crear un espacio para que siga jugando y cumplir mi sueño de crear juguetes.

Los juguetes son un elemento muy importante para los niños, porque marcan una historia, su vida. Los momentos más bonitos los recuerdas jugando”.

Es como estar en la mítica fábrica de chocolates de Willy Wonka, pero en juguetes. Pinturas, moldes, pinceles, impresoras 3D, cuadros de pintura, dibujos, computadora, prototipos. De todo hay para inspirarse y crear.

Más allá del gusto que tiene por el arte y ser súper fan de las Tortugas Ninja, un momento en su infancia labró, sin saberlo, la empresa que años después comandaría y a la daría sentido y empatía social en cada proyecto.

“Hay una historia fuerte en mi vida. Tenía como 5 años, mi papá, siendo comerciante del Mercado de Abastos, lo acompañé a Chihuahua a ver huertas de manzanas.

En ese viaje, se acercó un niño que tenía un cajón para limpiar zapatos, era un niño migrante, que estaba de paso, trabajando y me hizo compañía. Ese momento fue decisivo entre el juguete y los migrantes, me impactó mucho”.

Conocer la realidad de ese niño marcó en Josué uno de los propósitos Corazón de Juguete: apoyar a los migrantes y refugiados. De sus ventas, Corazón de Juguete hace donaciones a la Casa del Migrante FM4 en Guadalajara.

“Buscando mi propósito, pensé para qué haría juguetes o piezas que a lo mejor van a contaminar, a ser basura. El propósito fue ayudar a migrantes y refugiados. Firmamos un convenio con FM4 para que los donativos fueran transparentes”.

Pasión por el diseño – Manos a la obra

Josué es diseñador industrial, egresado del Tec de Monterrey Campus Guadalajara. Aunque tenía la posibilidad de sumarse al negocio familiar, optó por seguir su instinto: “lo que quería hacer era crear, hacer cosas diferentes desde que lo que formula mi pensamiento y llevarlo a la realidad, hacerlo tangible”.

Desde la carrera, Josué dirigió la mayoría de sus proyectos hacia el juguete u objetos lúdicos. Con el objetivo de fortalecer sus conocimientos y talentos, exploró diversos nichos de diseño y creatividad, desde el interiorismo, piezas para hoteles, gadget médicos, industria automotriz, por ejemplo.

Actualmente, a la semana Corazón de Juguete fabrica 30 piezas, entre personalizadas y coleccionables que se envían a todo México, Estados Unidos y a dónde le indiquen.

Con la apuesta de abrir fábricas de juguetes en centros comerciales, Josué de momento permite que niños y niñas acudan a su taller a fabricar sus propios juguetes. Para ello hay que hacer reservación.

“Cada negocio tiene sus fórmulas y rompecabezas. Corazón de Juguete nació desde otro emprendimiento, ha sido una forma natural, muy fluido el proceso.

Como ya tengo un emprendimiento que ya creció y trabaja solo, éste ha sido como un descanso, el volver a empezar, hacerlo a mi ritmo. Es mi sueño, lo siento algo bonito, ha sido un proceso padre”.

¿Quién compra ArtToys? Juguetes para chicos, grandes y empresas

A través de redes sociales, Josué va midiendo el impacto de sus propuestas. Sin tener una tienda física, en el e-commerce y ventas directas por redes, Corazón de Juguete ha encontrado la prosperidad y rentabilidad.

Los clientes no solo llegan atraídos por la belleza de las piezas y el proceso de fabricación que Josué comparte en sus publicaciones, las emociones son las que mueven a la gente a contar sus historias, a memorar la infancia y a querer crear nueva anécdotas mediante el talento de Corazón de Juguete.

¿Cuál fue la pieza debut que dio nacimiento a estos juguetes tapatíos? El ajolote Axo fue el inicial, una representación del migrante. Con 4 modelos diferentes y dándoles un oficio o identidad a cada uno, no hubo marcha atrás y los pedidos empezaron.

“Desde entonces he hecho muchísimos ajolotes, se disfraza de todas la profesiones. Después hice un niño colibrí, que no lo iba a vender, porque es la representación de mi hijo. Se lo regalé a mi hijo, tomé una foto y la subí a redes y la gente se volvió loca, me empezaron a pedir de otros colores”.

A su hija más grande, le creó la niña de la Luna y a la más pequeña una niña ajolote. Las ventas no tardaron en llegar con estas propuestas.

“Todos los juguetes de Corazón de Juguete tienen simbolismos profundísimos de la niña y niño interior, de eventos de nuestra infancia, de nuestra vida. También hago figuras personalizadas, que son muy festivos, que si van a proponer matrimonio, hacer un recuerdo en juguete”.

A esto se suma el nicho empresarial, pues Corazón de Juguete también hace reconocimientos y todo tipo de piezas personalizadas con un enfoque corporativo, institucional y/o especial, así ha trabajado hasta con el artista Cristo Fernández (Ted Lasso, El Zorro, Transformers).

Venderle juguetes a Mattel, lo impensable hecho realidad

Para hablar de cómo es que Josué Velázquez logró vincularse con Mattel y fabricarle juguetes y reconocimientos personalizados para uno de sus grandes eventos corporativos a nivel mundial que se realizó en México, hay que ir a la labor de Piel Chinita, emprendimiento que comparte con su esposa Marisol Silva, ganadora del Premio Emprendedor Coparmex Jalisco 2022.

Ambos impulsaron Piel Chinita (aquí te contamos esta otra historia: Piel Chinita, cuando el amor trasciende en forma de audio), y de este proyecto Corazón de Juguete no dudó en hacerle una propuesta Mattel. Josué recuerda que Piel Chinita fue responsable de hacer las invitaciones para los directivos del gran evento, y viendo los objetivos que la empresa tenía para este encuentro, mandó un par de correos para hacerle una propuesta personalizada a Mattel. El trato se hizo.

“Me puse en contacto y les propuse que a sus invitados les regalaran un juguete del evento, personalizado y hecho en México, con el logotipo, con elementos mexicano, personalizar cada nombre. Les presenté a los personajes y les encantó, fue una locura”.

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