JOSUÉ GALAVÍZ: el maridaje de la vida

El director comercial de Bodegas del Viento traduce experiencias en vínculos que elevan la cultura del vino en la región

Nidia Martinez de Leon
6 Min Lectura

Hay algo en la forma en la que Josué Galavíz recuerda su infancia que explica todo lo que vino después. No habla de juegos ni de travesuras, sino de observar, de ser un niño tranquilo y eso explica el origen de su carácter sereno.

Creció en Durango, en una ciudad que él mismo describe como limitada en oportunidades, pero profundamente arraigada en valores. “Eso me ayudó mucho, crecer en un ámbito muy familiar”, menciona. Es el menor de cuatro hermanos, con una diferencia de más de una década. Mientras ellos ya vivían otras etapas, él aprendía a estar consigo mismo.

“Me volví un tanto independiente”, recuerda. Y en esa sensación apareció la cocina. “Creo que el primer platillo que hice fueron unas entomatadas”, dice con una sonrisa.

El fuego y la duda

Elegir estudiar gastronomía no fue una decisión fácil. Fue, como casi todo a los 18, una mezcla de intuición y duda. “No sabía si quería estar toda la vida detrás de una cocina”, confiesa. El calor, el ritmo, la exigencia: todo parecía demasiado definitivo.

Pero entonces apareció el detalle. “Me di cuenta que tenía mucha afinidad por el protocolo, por cómo acomodar una mesa, los tiempos, las copas”. Ahí cambió la dirección. No era solo cocinar, era crear experiencias.

Tras mudarse a Guanajuato para emprender sus estudios, y casi sin buscarlo, el vino empezó a aparecer. “Siempre me ponían a explicar el maridaje”, recuerda.

Lo que se aprende sirviendo

Tras su regreso, su entrada al mundo profesional llegó de manera orgánica, casi accidental. Con una conversación, una copa de vino y una oportunidad en el Grupo Comercial Chedraui. “Yo no iba ni a entrevista”, cuenta. Pero había algo evidente: su forma de relacionarse con las personas.

“Yo soy empático, quiero que cuando te tomes tu vino con la comida te quede espectacular”. Esa filosofía, más que cualquier técnica, lo llevó a avanzar. Del restaurante al retail, del retail a la estrategia comercial, entendió dos mundos que rara vez se tocan con equilibrio: el servicio y el negocio.

“El retail te abre el panorama. No solo vendes, entiendes hábitos, precios, decisiones e, incluso, comprendes al cliente cuando no habla”, explica.

Elegir el camino difícil

Hubo un punto donde todo parecía acomodarse: buen sueldo, estabilidad, crecimiento. Pero también una sensación de límite. “No es lo que yo quiero”, se dijo cuando le ofrecieron crecer fuera del mundo del vino. Y renunció.

En medio de la pandemia, sin certezas, eligió volver a empezar. “No quería quedarme en esa zona de confort”, explica. Esa decisión lo llevó a nuevas experiencias, a reconectar con la hospitalidad, y eventualmente, a lo que hoy es su presente. “Yo creo que este trabajo lo manifesté”, dice sin titubear.

Ser la cara, no solo la voz

Actualmente, como director comercial de Bodegas del Viento, su responsabilidad va más allá de las ventas. Es traducir una historia familiar, construir confianza y llevar a otros horizontes la historia de la marca.

“Esto es una relación a largo plazo”, afirma. Y lo dice claramente: un mal producto cierra puertas, pero una buena experiencia las multiplica. Su trabajo es moverse, escuchar y volver a sentarse con quien confió. “Lo que menos quiero es que no me abran las puertas”, reconoce. Y en esa frase hay mucha responsabilidad.

Cultura vinícola

Cuenta que llegar a Saltillo fue como verse en un espejo. “Es descubrir un nuevo Josué”, dice. Una versión que se adapta, que crece, que cuestiona. Aquí encontró oportunidades, pero también un reto: una cultura vinícola que aún está en proceso.

“Es un gusto adquirido”, explica sobre el vino. Escuchar a Josue hace reflexionar sobre la intuición y las señales. Desde la cocina hasta la estrategia comercial, hay un hilo constante: la intención de hacer que otros disfruten.

En una región como Coahuila, donde el vino tiene historia pero aún busca consolidar su cultura, perfiles como el suyo son clave. Josué no solo vende botellas; construye experiencia, educa y genera confianza sobre la región de Arteaga y sus maravillosos productos.

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