La vida de Ana Lourdes Silva cambió cuando tenía alrededor de 19 años. Una mordedura de araña llevó a los médicos a descubrir que sus riñones no funcionaban bien.
En ese momento era estudiante de Derecho y comenzó una travesía de diagnósticos, tratamientos y estudios que durante años no lograron explicar el origen de la enfermedad.
Finalmente, un especialista en la Ciudad de México le dio la respuesta: tenía deficiencia de LCAT (lecitina-colesterol aciltransferasa), enfermedad rara y de herencia autosómica recesiva que afecta el metabolismo de las lipoproteínas.

Con medicamentos y cuidados especiales se mantuvo estable durante varios años. Incluso se convirtió en mamá hace siete años. Pero justo después del embarazo, su función renal comenzó a deteriorarse hasta llegar a un punto crítico.
“Me topo con la silla de hemodiálisis. Una silla que no elegí, pero tenía que sentarme en ella”, dice Ana Lourdes.
Tres veces por semana dependía de una máquina para limpiar su sangre. Más allá del desgaste físico, lo que más la impactó fue convivir con otros pacientes que atravesaban situaciones similares.
“Me di cuenta que había mucho dolor allá adentro, pero también mucha incertidumbre”, advierte.
Transformar el dolor
Durante ese proceso recibió un primer trasplante gracias a la donación de una de sus mejores amigas. Por desgracia, el riñón fue rechazado meses después y tuvo que regresar a hemodiálisis. Ahí entendió que su experiencia podía convertirse en algo más grande.
“Dije, tengo que transformar esto en un propósito”, cuenta.
Tiempo después recibió un segundo trasplante, ahora de parte de su hermano Tomás, quien le donó un riñón en noviembre de 2022.
“Gracias a la donación estoy perfectamente sana”, advierte.
Ese camino personal dio origen a “Relevos de vida”, un libro donde comparte su experiencia con la enfermedad renal, la fe y la importancia de hablar sobre donación de órganos.
“La finalidad es que la gente platique en casa sobre lo que es la donación”, explica.

Ana Lourdes llevaba años escribiendo notas personales sobre su proceso médico. Durante la pandemia, luego de unirse a un taller literario, decidió convertirlas en un libro.
“Quería unir todo mi testimonio para dejárselo a mi niño y a mi familia”, comenta.
Cambiar la conversación
Más allá de contar su historia, Ana Lourdes busca derribar mitos alrededor de la donación y generar conciencia sobre una realidad que muchas personas desconocen hasta que les toca vivirla.
“No solo salvas a la persona, salvas a la familia”, dice Ana Lourdes, quien tiene el apoyo de su esposo Diego y su hijo Juan Diego, a quien llama “mi medicina de vida”.
Ya recuperada y bajo supervisión médica constante, asegura que su manera de ver la vida cambió por completo y vive muy agradecida.
Aunque no se considera embajadora del tema, sí se reconoce como una activista de la donación de órganos.
“Espero que haya más generosidad y que el amor le gane al miedo”, concluye.
Mitos sobre la donación de órganos
- La licencia de conducir no convierte automáticamente a alguien en donador.
- La decisión final la toma la familia.
- En vida sí se puede donar un riñón.
- Una sola donación puede transformar varias vidas.
- La cultura de donación aún enfrenta desinformación.
“Hay muchas historias que podrían salir adelante si hubiera más conciencia. La donación puede salvar muchas vidas”.


