GLP-1: Mucho más que bajar de peso

Aunque popularmente se les conoce por ayudar a perder peso, los medicamentos basados en incretinas tienen aplicaciones que van mucho más allá de la báscula. Cuando están correctamente indicados, pueden contribuir al tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2, además de mejorar diferentes parámetros de la salud cardiometabólica.

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Las redes sociales están inundadas de opiniones y recomendaciones acerca de medicamentos como Semaglutida (Wegovy) ,Tirzepatida (Mounjaro), Retatrutida, Orfoglipron etc. Sin embargo, no todos funcionan de la misma manera: algunos son agonistas del receptor GLP-1, mientras que la tirzepatida actúa sobre los receptores GIP y GLP-1.

Más allá de la reducción de peso, estos tratamientos pueden mejorar diferentes factores de riesgo asociados con enfermedades crónicas y potencialmente graves. Por esta razón, utilizarlos sin valoración médica, seguimiento o una estrategia integral puede ser inadecuado y representar riesgos para la salud.

En este contexto, el doctor Alejandro Alonso Garza, especialista en medicina de la obesidad y salud cardiometabólica, advierte que la automedicación no debe considerarse una alternativa segura para bajar de peso.

Dependiendo del medicamento, de su indicación y de las características de cada paciente, estos tratamientos pueden contribuir al manejo de:

  • Obesidad.
  • Diabetes tipo 2.
  • Alteraciones en la glucosa y resistencia a la insulina.
  • Presión arterial elevada.
  • Alteraciones del colesterol y triglicéridos.
  • Esteatosis hepática y otras alteraciones metabólicas del hígado.
  • Enfermedad renal en pacientes seleccionados.
  • Apnea obstructiva del sueño asociada con obesidad.
  • ⁠Sindrome ovárico metabólico poliendocrino
  • ⁠Etc

Una disciplina integral

Actualmente, el tratamiento de la obesidad no debe centrarse solamente en reducir el número que aparece en la báscula. Su verdadero objetivo es mejorar la salud cardiometabólica, reducir el exceso de grasa y preservar la masa y la función muscular.

La obesidad es una enfermedad inflamatoria, crónica, compleja y recidivante que requiere tratamiento y seguimiento a largo plazo. Por ello, los medicamentos basados en incretinas han revolucionado su abordaje, pero sus mejores resultados se obtienen cuando forman parte de una estrategia individualizada.

No se trata solamente de aplicar una inyección. Es necesario valorar los antecedentes del paciente, su composición corporal, estado nutricional, resultados de laboratorio y gabinete, comorbilidades, respuesta al tratamiento y posibles efectos adversos.

El doctor Alonso trabaja de manera coordinada con otros profesionales, como especialistas en nutrición y psicología, para abordar los diferentes factores relacionados con la obesidad y establecer un plan de tratamiento integral.

La obesidad es una enfermedad inflamatoria crónica recidivante, es decir, que no tiene cura sino que se controla. Debido a esta particularidad, es común que ocurra el llamado “efecto rebote”, por lo que aunque los pacientes alcancen su peso ideal, deben mantenerse en seguimiento constante con su médico.

Entre los posibles beneficios de estos medicamentos, siempre dependiendo de la molécula utilizada y del perfil clínico del paciente, se encuentran:

Control de la glucosa y Hba1c:

Los agonistas del receptor GLP-1 y los medicamentos que actúan sobre GLP-1 y GIP pueden mejorar el control de la glucosa, disminuir la hemoglobina glucosilada (Hba1c) y favorecer una mejor respuesta a la insulina. Por ello, algunas de estas moléculas son herramientas importantes en el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Perfil lipídico:

La pérdida de peso y la mejoría metabólica pueden contribuir a disminuir los triglicéridos y mejorar otros componentes del perfil de lípidos. Sin embargo, estos medicamentos no sustituyen automáticamente el tratamiento específico para el colesterol o los triglicéridos cuando está indicado.

Cifras de presión arterial:

En pacientes con sobrepeso u obesidad, la reducción de peso puede favorecer una disminución de las cifras de presión arterial. No obstante, estos medicamentos no deben considerarse sustitutos de los antihipertensivos ni utilizarse como tratamiento principal de la hipertensión.

Salud hepática

La pérdida de peso y algunos tratamientos basados en incretinas pueden reducir la acumulación de grasa en el hígado y mejorar diferentes parámetros metabólicos. En pacientes seleccionados, algunas moléculas también han mostrado beneficios en la esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica, conocida como MASH.

El efecto depende del medicamento, de las características del paciente y de la etapa de la enfermedad hepática.

Protección renal

Algunos medicamentos de este grupo han demostrado beneficios renales en poblaciones específicas, particularmente en personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica. Estos beneficios pueden incluir una menor progresión del daño renal y una reducción del riesgo de desenlaces renales importantes.

Apnea obstructiva del sueño

La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad frecuente en personas con obesidad. La acumulación de grasa alrededor de las vías respiratorias puede favorecer su obstrucción durante el sueño, ocasionando pausas en la respiración, disminución de la oxigenación y sueño poco reparador.

La pérdida de peso puede ayudar a disminuir la gravedad de esta enfermedad. En particular, la tirzepatida ha demostrado reducir los episodios de apnea e hipopnea en adultos con obesidad y apnea obstructiva del sueño moderada a grave.

Este beneficio parece estar relacionado principalmente con la reducción del peso corporal y no debe presentarse como un efecto directo de todos los medicamentos GLP-1. Tampoco sustituye automáticamente otras medidas, como la presión positiva continua en las vías respiratorias o CPAP, cuando está indicada.

Grasa vs. músculo

Aunque actualmente estos medicamentos pueden conseguirse con relativa facilidad, sin embargo estos tratamientos deben ser de prescripción y utilizarse bajo supervisión médica.

Durante un proceso de pérdida de peso puede disminuir tanto la grasa como la masa magra. Esto no significa que el medicamento provoque necesariamente una mayor pérdida de músculo que de grasa, pero sí demuestra la importancia de vigilar la composición corporal durante el tratamiento.

“El paciente puede observar que está bajando de peso, pero si no existe una valoración integral, no siempre sabe cuánto está perdiendo de grasa y cuánto de masa muscular. Nuestro objetivo no debe ser únicamente bajar kilos, sino mejorar su composición corporal y su salud”explica el doctor Alonso.

Para reducir el riesgo de una pérdida muscular excesiva, el tratamiento debe acompañarse de:

  • Alimentación individualizada.
  • Consumo suficiente de proteína.
  • Ejercicio de fuerza.
  • Actividad física cardiovascular.
  • Valoración periódica de la composición corporal.
  • Ajustes en el tratamiento de acuerdo con la respuesta del paciente.
  • Suplementación cuando esté clínicamente indicada.

También es necesario vigilar la tolerancia gastrointestinal. Los efectos adversos más frecuentes incluyen náusea, vómito, diarrea, estreñimiento, distensión y dolor abdominal. Aunque son menos comunes, también se han reportado trastornos gastrointestinales graves, como gastroparesia, íleo u obstrucción intestinal.

Por ello, la presencia de vómito persistente, dolor abdominal intenso, distensión importante o incapacidad para evacuar o expulsar gases requiere valoración médica.

¿Qué sucede al suspender el medicamento?

Algunas personas recuperan parte del peso perdido después de suspender el tratamiento. Esto no ocurre simplemente por haber utilizado una dosis incorrecta ni debe interpretarse como una falta de voluntad.

La recuperación de peso se relaciona con la naturaleza crónica de la obesidad y con las respuestas biológicas del organismo, como el aumento del hambre y la disminución del gasto energético después de perder peso.

Por esta razón, el tratamiento debe incluir desde el inicio una estrategia de mantenimiento. Dependiendo de cada caso, esta puede contemplar continuidad farmacológica, ajustes de dosis, alimentación, ejercicio, apoyo conductual y seguimiento médico a largo plazo.

Incluso después de alcanzar una pérdida de peso clínicamente significativa, el paciente debe continuar evaluando su composición corporal, parámetros metabólicos y hábitos para conservar los resultados.

Mucho más que un número

Bajar de peso significa reducir el número que aparece en la báscula, pero mejorar la salud implica mucho más.

En un tratamiento integral de la obesidad y la salud cardiometabólica, el objetivo es reducir el exceso de tejido adiposo, preservar la masa y la función muscular y mejorar factores como la glucosa, la presión arterial, el perfil de lípidos y la salud hepática y renal.

Los medicamentos basados en incretinas son herramientas muy valiosas cuando se utilizan correctamente, pero no sustituyen una alimentación adecuada, el ejercicio de fuerza, la actividad física ni el seguimiento profesional.

Más que perseguir un “peso ideal”, el objetivo debe ser conseguir una pérdida de peso clínicamente significativa, mejorar la composición corporal y construir resultados sostenibles que se traduzcan en una mejor calidad de vida.

Agenda tu cita con el Dr. Alejandro Alonso:

Dirección:
Edificio Delta
De la Clínica 2520, interior 319
Colonia Sertoma, Monterrey, Nuevo León.

IG: @dr.alejandroalonsogarza

FB: Dr. Alejandro Alonso Garza

Tel: 81 8270 1457

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