Fue un casino, sobrevivió a episodios de la Revolución y permaneció cerrado por más de una década. Hoy, el Museo Arocena es uno de los grandes referentes culturales de la Comarca Lagunera, en pleno corazón de Torreón. ¿Cómo un antiguo casino se transformó en el espacio que reúne arte, historia y comunidad? En PLAYERS of life te compartimos su historia.

Museo Arocena: Un espacio que cambió de vida
La ciudad de Torreón estaba próxima a cumplir 100 años y en su centro —origen de toda su historia— un imponente edificio pronto viviría una renovación total para abrir sus puertas como sede y difusor de la cultura.
El inmueble había permanecido casi inadvertido entre el ajetreo urbano, a pesar de estar rodeado por testigos clave del esplendor lagunero: la emblemática Plaza de Armas enfrente, el peculiar Hotel Galicia en contraesquina, la arquitectura funcionalista del Banco de La Laguna al cruzar la calle y, a solo unos pasos, el Edificio Russek —antiguo Banco Chino—, epicentro de la memoria asiática en la región.
Tras atestiguar la transformación de la ciudad y sobrevivir a episodios como la tercera toma de Torreón a manos de Francisco Villa, la estructura se mantuvo en pie a la espera de un nuevo capítulo. Este llegó en la antesala del centenario lagunero, cuando la Fundación E. Arocena intervino y rehabilitó la histórica edificación para dar vida al Museo Arocena, posicionándolo como el principal motor y referente cultural de la región.
De club social a referente cultural en La Laguna
Hablar del Museo Arocena es todo un reto. Sería complejo englobar en una sola nota todo lo que ha aportado a la Comarca. Nos encontramos ante un proyecto que nació de una colección privada y del deseo genuino de una familia por compartir su patrimonio artístico.
Su sede no se concibió originalmente como un recinto de exposición, sino como un gran club social con apenas tres años menos de vida que la ciudad misma (el Casino de La Laguna). Sus fachadas aún conservan las marcas de cañonazos revolucionarios, componiendo un rompecabezas arquitectónico que atestigua el paso de más de cinco generaciones.
A dos décadas de su fundación en 2006, su contribución a la identidad moderna es innegable: la recuperación de inmuebles emblemáticos, la integración equilibrada de arte europeo, novohispano e historia regional, el rescate del centro y la creación de un punto de encuentro ciudadano.
A lo largo de estos veinte años, lo hemos visto evolucionar hasta consolidarse como un complejo cultural que integra también la Casa Histórica Arocena y el Edificio Russek. Ha recibido a más de 1.5 millones de visitantes, presentado más de un centenar de exposiciones y convocado a 60 mil personas en su cineclub. El lugar trascendió la exhibición de piezas para convertirse en un aula viva y en un motor de nuevas historias comunitarias.
Dedicamos esta nota al proyecto que transformó la relación de Torreón con su propia historia. Te invitamos a recorrer su trayectoria y conocerla a través de quienes lo hacen posible: su Consejo, las Amigas del Museo y un sólido equipo de trabajo dedicado con esmero a la noble tarea de preservar el arte, quienes nos comparten lo que significa resguardar una institución entrañable para la ciudad y hacia dónde la guiarán en los años por venir.
Las historias detrás del Museo Arocena
El antiguo Casino de La Laguna permaneció cerrado por más de una década, por lo que lograr su rehabilitación y adaptación como museo exigió un proceso meticuloso y gradual. A cargo del proyecto estuvo el arquitecto Eduardo Aguirre Moreno, quien enfrentó el desafío de conservar la esencia original del inmueble, especialmente tras las intervenciones de 1946, 1969 y 1987. La fachada conservó su trazo original y, sobre un nuevo acceso por la calle Cepeda, se instaló una estructura de zinc laminado vestida con el nombre de Museo Arocena, detalle que conectó de inmediato pasado y futuro.
El acervo proviene de la línea directa familiar de don Rafael Arocena y Arbide, inmigrante vasco que prosperó en la región gracias al cultivo del algodón. Su hija, Zenaida Arocena, comenzó a adquirir obras principalmente en Europa, tradición que continuó su hija Elvira Arocena hasta llegar a su nieto, Eneko Belausteguigoitia.
Antes de la inauguración, el recinto albergaba cerca de mil piezas y uno de los mayores tesoros del acervo: la platería civil novohispana. El 27 de agosto del 2006, el museo abrió sus puertas y recibió a más de dos mil visitantes en su primer domingo.
¿Cómo hacer que el público lagunero visite el museo? El reto para Arocena
Durante sus primeros tres años, el patronato del Museo apostó por una campaña permanente de medios para impulsar y posicionar el recinto. La incertidumbre era alta: se ignoraba cómo respondería el público lagunero y si el hábito de visitar un museo lograría arraigarse en la comunidad. Tras meses de ajustes y aprendizajes, el programa de mediación se perfeccionó hasta consolidar una propuesta dinámica, cercana a la gente y con una oferta que trascendía lo puramente artístico.
Para Rosario Ramos, que por 14 años fue Directora del Museo, un suceso fundamental fue la llegada de la exposición Moctezuma II, obra perteneciente al acervo del Museo Nacional de Antropología que apenas cuatro meses antes se había exhibido en el Museo Británico de Londres. Para asegurar el acceso de la comunidad escolar, se diseñó ‘Descubrir juntos el arte’, proyecto educativo que, a la fecha, permite la visita constante de alumnos y maestros de hasta nivel medio superior, de manera gratuita.

La formación del personal también se convirtió en una parte fundamental del proyecto y de esa necesidad nació el Instituto Arocena, un espacio dedicado a la formación y actualización en temas de arte, cultura, educación y museos.
La región no tiene una tradición artística, ni las universidades ofrecían carreras profesionales relacionadas con arte, cultura o museos. Tuvimos que ir formando al personal con asistencia a seminarios y congresos, con apoyo al personal para estudiar programas de maestría o de diplomados”, explica Rosario.
Consejo del Museo Arocena: Voluntad que sostiene
La consolidación del Museo Arocena requirió construir una estructura capaz de acompañar su crecimiento, preservar la visión de sus fundadores y mantener un vínculo permanente con la comunidad. Así surgió un Consejo con participación ciudadana, integrado por perfiles diversos de la sociedad lagunera y encargado de promover proyectos acordes con la filosofía que dio origen al museo.
Actualmente, el Consejo es presidido por Patrik Palafox, quien encabeza un equipo conformado
- Gustavo Díaz de León Hernández
- José Pinto Mazal
- Luis Gerardo Perales Soria
- Jesús Campos Villegas
- Arturo Gilio Rodríguez
- Antonio González Karg
- Luisa Villegas de González Karg
- Nesim Issa Tafich
- Federico López Hernández
- Rafael Rebollar
- Eduardo Tricio Haro
- Édgar Salinas
- Gerardo Martin Soberón
- Armando Martin Soberón
- Eduardo Murra Marcos
- Fernando Elías Murra Marcos
- Alfredo Murra Farrús
- Rosario Ramos Salas
- Jaime Russek Fernández
- Ricardo Rebollo Mendoza
- Lorena Iriarte Reynoard
- Maravillas Solano Belausteguigoitia
- Zenaida Solano Belausteguigoitia
- Pablo Treviño Sepúlveda
- Fernando Sánchez Russek
- Luis Sánchez Russek
Todos ellos unen experiencia, conocimiento y voluntad para respaldar la sustentabilidad y evolución del recinto.

En voz del Consejo, Patrik Palafox asume la presidencia del Patronato como la responsabilidad de guiar un proyecto construido a lo largo de varias generaciones: “Significa dar continuidad a un esfuerzo que ha madurado hasta consolidarse como una institución fundamental para la vida cultural del norte de México”.
Gustavo Díaz de León, apoderado general, sintetiza el valor de esta trayectoria: “Entre las principales conquistas está el haberse convertido en un espacio de interés público ampliamente valorado por la comunidad. Su permanencia y relevancia trascienden gobiernos, partidos y coyunturas económicas o sociales”.
Esa fortaleza institucional descansa en la alianza entre sectores. Ricardo Rebollo destaca la suma del gobierno, la iniciativa privada y la sociedad civil: “La colaboración entre todos los actores es profundamente positiva. Cada quien hace su parte, pero lo más importante es darle constancia a los proyectos; cuando un esfuerzo se interrumpe tiende a fracasar, y ahí es donde el museo marca toda la diferencia”.
Por su parte, Luisa Villegas señala que el Arocena ha sabido llevar su misión más allá de sus salas mediante círculos de lectura, talleres, ciclos de cine y programas como Fiesta en la Calle, multiplicando las formas de encuentro con la sociedad.
Finalmente, la labor del Consejo responde a una pregunta esencial: ¿qué aporta un recinto cultural a una ciudad enfocada en la industria y los servicios? Pablo Treviño encuentra la respuesta en la dimensión humana:
Una ciudad no se construye únicamente con naves industriales, vialidades o edificios; requiere espacios que eleven la calidad de vida, fortalezcan la identidad y generen pertenencia. El Museo Arocena representa justamente eso: un lugar para aprender, convivir, inspirarnos y crecer como comunidad”.
Amigas del Museo: Fuerza generosa
Justo un año antes de que el museo abriera formalmente sus puertas, el Ing. Eneko Belausteguigoitia Arocena y el Dr. José Pinto Mazal invitaron a la señora Guadalupe Maisterrena de Díaz de León a liderar una iniciativa entrañable: formar y presidir el grupo de Amigas del Museo, un esquema de voluntariado inspirado en las mejores asociaciones culturales del mundo. Para principios de 2006, la convocatoria rindió sus primeros frutos al reunir a 24 mujeres dispuestas a entregar su tiempo, talento y corazón por la causa.
Gracias a esa entrega generosa, han consolidado eventos que hoy forman parte de la identidad lagunera: la majestuosa Cena de Gala de Aniversario, el entrañable bingo anual, los íntimos conciertos en la Casa Histórica Arocena y ciclos académicos con ponentes de talla nacional e internacional.
Mirar atrás y saber que hemos contribuido, aunque sea con una pequeña parte de la historia del Museo Arocena, nos llena de orgullo y gratitud. Sobre todo, nos emociona saber que aquel sueño que empezó hace 20 años hoy es una realidad que pertenece a los laguneros”, comparte Guadalupe Maisterrena de Díaz de León, presidenta fundadora de Amigas del Museo.

¿Qué hay detrás de cada visita al Museo Arocena?
Todos los días, antes de abrir las puertas y mucho tiempo después de que el último visitante se retira, existe un equipo humano que hace posible la magia. En el Museo Arocena colaboran más de 50 personas integrando un engranaje que raras veces se ve en salas, pero que determina por completo la vivencia de quien camina por sus instalaciones.
Todos trabajamos por un objetivo común: lograr que nuestros visitantes vivan el arte, la historia, la cultura y el pensamiento crítico; que disfruten el espacio y se lleven una gama inolvidable de vivencias”, explica Fabiola Favila Gallegos, Directora del Museo Arocena.
Para quienes han permanecido durante buena parte de estas dos décadas, la evolución institucional ha ido de la mano con su propio crecimiento personal.
20 años, 20 datos del Museo
- Instaurar el cineclub “Cuadro x Cuadro”
- Recibir 2,169 visitantes el día de su inauguración
- Llegar a los 100 mil visitantes en menos de un año
- Convertirse en la última parada de la gira mundial Moctezuma II
- Abrir un nuevo espacio en 2010: Casa Histórica Arocena
- Consolidar el programa “Descubrir juntos el arte”
- Incorporar el Edificio Russek al complejo, sumando 1,800 m²
- Inaugurar el Russek con México en Plata
- Llevar la experiencia del museo a la noche con el programa Noches de Museo
- Hacer de Torreón una sede de la Bienal Internacional del Cartel en México
- Convertir la calle Juárez en punto de encuentro con Fiesta en la Calle
- Abrir una conversación pendiente con el Memorial La matanza de chinos en Torreón (1911)
- Presentar la exposición temporal “La diosa de la casa de Rembrandt. Palas Atenea”
- Recibir al Congreso Nacional de ICOM, colocando a Torreón en el mapa de la conversación museística nacional
- Superar los 1.5 millones de visitantes acumulados en 20 años
- Impactar a más de 600 mil alumnos y docentes a través de programas educativos gratuitos
- Llegar a las 117 exposiciones temporales y 11 muestras itinerantes
- Construir una red de más de 100 instituciones culturales aliadas
- Albergar la magna colección “Fábulas Fantásticas” en colaboración con el Museo de Arte Moderno
- Recibir a Toulouse-Lautrec con una exposición de 115 obras

