Lo que comenzó como ayuda para tareas universitarias terminó convirtiéndose en una marca de esculturas y muebles de acero que hoy busca expandirse dentro y fuera de México. Así nació Palú, el proyecto de Pau y Luis, una pareja que transformó su creatividad y trabajo en equipo en un negocio dedicado al diseño y fabricación de arte funcional.
Qué es Palú Arte en Metal
Palú es una marca especializada en esculturas y muebles fabricados principalmente en acero, con acabados de pintura electrostática horneada que les da alta durabilidad y resistencia.
Pero detrás del nombre también existe una historia personal: Palú nace de la combinación de “Pau” y “Luis”, sus fundadores y pareja desde hace casi ocho años.
“Somos una marca de esculturas y muebles, pero también es un proyecto muy personal porque representa lo que hacemos juntos”, comparten.
Actualmente, crean desde mesas, sillas y lámparas hasta esculturas personalizadas, combinando diseño industrial, ingeniería y fabricación artesanal.
De la universidad al emprendimiento creativo
La historia de Palú comenzó mientras Pau estudiaba Diseño Industrial y Luis Ingeniería Civil en la Universidad Iberoamericana.
Durante la carrera, a Pau le encargaban proyectos de mobiliario y constantemente le pedía ayuda a Luis para fabricarlos en los talleres de la universidad.
“Pasábamos tardes enteras haciendo mesas, sillas y muebles. Ahí nos dimos cuenta de que realmente nos gustaba crear”, recuerdan.
Con el tiempo empezaron a fabricar piezas para sus propias casas y las personas que los visitaban comenzaron a interesarse en sus diseños.
“Habíamos hecho unas lámparas en forma de robot y todos nos preguntaban dónde las vendíamos”, cuentan.
Ese interés fue lo que los impulsó a convertir su pasión en un negocio.

Cómo surgió Palú
Después de decidir que querían crear una marca, vino la gran pregunta: el nombre.
La respuesta llegó gracias a la hermana de Pau.
“Nos dijo: ‘¿Por qué no le ponen Palú? Pau y Luis’. Y ahí se quedó”, recuerdan entre risas.
Comenzaron diseñando un catálogo de esculturas y muebles, abrieron Instagram y publicaron un video mostrando el taller donde trabajaban.
Ese contenido tuvo buena respuesta y poco a poco comenzaron a llegar pedidos, primero de familiares y conocidos, y después de nuevos clientes gracias al boca a boca y redes sociales.
Diseño y fabricación: la mancuerna entre creatividad e ingeniería
Una de las claves de Palú es la combinación de perfiles completamente distintos pero complementarios.
Pau aporta la creatividad y conceptualización de las piezas; Luis convierte esas ideas en productos funcionales y fabricables.
“Paulina llega con ideas y yo empiezo a pensar cómo las vamos a realizar, qué materiales usar y cómo hacerlas funcionales”, explica Luis.
Para ellos, esa mezcla entre diseño industrial e ingeniería civil es lo que le da identidad a la marca.
“Todo lo que veo y me inspira quiero hacerlo, y Luis siempre encuentra la manera de volverlo realidad”, agrega Pau.
Cómo trabajan como pareja y socios
Además de compartir negocio, Pau y Luis también comparten su vida personal, algo que reconocen puede ser tan emocionante como retador.
“Tratamos de separar momentos de trabajo y momentos personales porque como esto nos apasiona, terminamos hablando del taller todo el tiempo”, cuentan.
Sin embargo, aseguran que trabajar juntos también ha fortalecido su relación.
Viajes, salidas o incluso visitas a otros lugares se convierten constantemente en inspiración para nuevas piezas y colecciones.
“Siempre estamos viendo arte, materiales o ideas nuevas y pensando cómo podríamos reinterpretarlas.”
Muebles y esculturas personalizadas en acero
Actualmente, Palú trabaja con dos líneas principales: piezas de catálogo y diseños personalizados.
En los productos de catálogo pueden modificarse colores y algunos tamaños, mientras que los proyectos personalizados se desarrollan desde cero junto al cliente.
Todo inicia con una conversación sobre la idea, necesidades y estilo que busca cada persona. Después crean propuestas visuales, modelos 3D y seleccionan acabados antes de fabricar la pieza final.
“Nos gusta mucho que cada cliente pueda sentirse identificado con la pieza y hacerla única”, explican.
Además, muchas esculturas incluyen detalles personalizados como nombres, iniciales o acabados específicos.
El reto detrás de fabricar arte funcional
Aunque las piezas terminadas lucen simples y elegantes, detrás existe un proceso técnico complejo.
Para Pau y Luis, lo más difícil ha sido aprender a transformar ideas en objetos reales y funcionales.
“A veces algo se ve increíble en papel, pero al momento de fabricarlo se convierte en un reto enorme”, admiten.
El trabajo con acero implica pruebas, ajustes y soluciones constantes para garantizar que cada pieza sea resistente, funcional y estética.

Lo más satisfactorio de crear piezas únicas
Para la pareja, la mayor satisfacción llega cuando ven las piezas terminadas y observan cómo los clientes conectan emocionalmente con ellas.
“Nos encanta ver que las personas adoptan las piezas como parte de ellas”, dicen.
También coinciden en que trabajar juntos y construir algo desde cero ha sido una de las experiencias más valiosas de su vida profesional.
“Siempre estamos pensando qué podemos crear después.”
El futuro de Palú
A cinco años, Pau y Luis imaginan a Palú creciendo como marca, llegando a más ciudades e incluso expandiéndose internacionalmente.
Actualmente ya colaboran con un artista reconocido en Estados Unidos y buscan seguir desarrollando piezas de mayor escala.
Además, uno de sus grandes sueños es abrir un showroom donde las personas puedan conocer físicamente las esculturas y muebles.
“Queremos llevar nuestras piezas lo más lejos posible.”
Y si algo tienen claro, es la filosofía que guía todo lo que hacen:
“Cuando haces algo con amor y realmente te apasiona, tarde o temprano llegan los resultados.”


