Mau Ocampo: El mundo interpretado a través de la música

Lagunero de origen, Mau Ocampo lleva su pasión a los escenarios para compartir con el público su forma de entender la vida

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Mau Ocampo

Cuando Mau Ocampo toma su violín, se traslada a un mundo aparte, su pasión por la música se proyecta de inmediato, causando un impacto en quienes lo escuchan.

En sus manos, el arco y las cuerdas nace una magia única, producto del amor y la pasión que invaden su ser mientras interpreta a Vivaldi, Bach, Beethoven o Tchaikovski, a quienes considera los mejores.

“Soy Mau Ocampo, músico, violinista, lagunero, esposo, padre de familia, violinista de la Camerata de Coahuila, emprendedor, fabricante de muebles de diseño”.

“También, soy amante de la música, de la naturaleza, del campo, de los animales, de los viajes, de las motos y de mi familia”, se define a sí mismo antes de dar inicio a la charla que PLAYERS tuvo con el connotado músico.

El inicio de Mau Ocampo

Su conexión con la música comenzó en su infancia, cuando compró un violín de juguete en la Sierra Tarahumara.

En sus incipientes cuerdas supo encontrar el amor por un oficio que hoy lo identifica como persona.

“Comencé con un violín tarahumara que compré de chico, era un juguete, pero fue ahí que me gustó y me convertí en violinista”.

“Desde chico ya tocaba guitarra y piano, mi mamá me inculcó ese amor por la música”.

“Fue en ese viaje de niños que me encontré ese violín de juguete, lo compré y lo arreglé, así comencé a tocar el violín”.

“A mi familia le pedí uno de regalo de cumpleaños y mi mamá me llevó al Teatro Isauro Martínez con el maestro Tatul Yeghiazarán”.

“El fue mi maestro por seis años, luego me fui a estudiar a Guadalajara, estaba indeciso entre estudiar aviación, arquitectura o música, pero me decidí y me fui a la Universidad de Guadalajara”.

“Estudié la licenciatura y entré a la Orquesta Sinfónica de Zapopan mientras ahorraba para irme a Italia para cumplir mi sueño de estudiar con el maestro Giuliano Carmignola, vendí todo lo que tenía para irme”.

“No se me dio estudiar con Carmignola, pero se presentaron otras grandes oportunidades, eso fue en 2007”.

El siguiente paso

De Guadalajara el siguiente paso fue Italia, periplo de casi ocho años en el que terminó su formación académica y en el que se nutrió como violinista.

“Llegué a Milán sin nada más que la audición en la Accademia Internazionale della Musica“.

“Ahí estudié con Matteo Pastori y Victoria Terekiev durante tres años, de ahí me fui a Cremona, que es la ciudad de los Stradivarius y de los más grandes creadores de violines del mundo”.

“Siempre quise vivir ahí y eso me sirvió mucho”.

“Ahí estudié con Laura Gorna y conocí a Salvatore Accardo, que es de los violinistas más grandes del siglo XX, además de que pude presenciar sus clases de perfeccionamiento”.

Nuevas experiencias

En Cremona, ese paraíso para los de su especie, Mau vivió una experiencia única, con la que pudo tener contacto con el mundo activo alrededor de su instrumento.

“En Cremona encontré una mina de oro sin buscarla, ahí me quedé y aprendí mucho. Permanecí cinco años allá, conocí mucha gente destacada y eso me enriqueció mucho. Regresé a Torreón a trabajar en la Camerata de Coahuila”.

Hoy, ya en su tierra natal, Mau forma parte importante de la Camerata de Coahuila, en donde trabaja y comparte su conocimiento.

“Me encanta estar aquí, con amigos y familia. Puedo transmitir los conocimientos de lo que he aprendido, porque se batalla mucho para obtenerlos y, si puedo devolver un poco de lo que me llevé, es una gran satisfacción”.

Mau Ocampo Live, Ensamble

Aparte de su colaboración con la Camerata de Coahuila, formó un ensamble musical junto a Antonio Ramos, Emanuel Esquivel, Carlos Morillón y Jorge Valenzuela, con quienes comparte la pasión por la música.

“Mau Ocampo Live es un grupo que consta de guitarra, piano, percusión y violín, con ellos tocamos todo tipo de música, para conciertos, eventos o grabaciones”.

“Ese es el nuevo proyecto, está por salir a la luz y así empecemos a trabajar una nueva faceta”.

“Cuando tengo el violín en las manos, no necesito nada más. Si tengo el violín no pienso en nada más, de hecho, cuando paso tiempo fuera de la ciudad, me da algo de ansiedad por tocarlo”.

Mau comparte un consejo de oro a los jóvenes que desean iniciar una carrera musical y nos platica qué lo mantiene inspirado.

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