Recientemente, el jueves 28 de mayo de 2026, se declaró oficialmente que el 24 de julio será histórico para México: el Día Nacional del Tequila. Más allá de reconocer a una de las bebidas tradicionales más emblemáticas del país, también representa su consolidación como símbolo de identidad, patrimonio cultural y motor económico nacional.
Es también un hito para la agroindustria tequilera al fortalecer su posicionamiento en el mercado internacional al ser parte de la cadena de valor de un destilado premium, cuyo valor se sustenta en calidad y tradición. La declaratoria busca también promover su origen, fortalecer la apreciación responsable del tequila y resaltar la importancia del agave para la economía mexicana.
Para lograrlo, la responsabilidad de proteger ese legado recae en instituciones que velan por su autenticidad. Entre esas, surge el Consejo Regulador del Tequila A.C. (CRT), liderado por el empresario Aurelio López Rocha. Entre sus funciones, este organismo tiene la tarea de salvaguardar la denominación de origen y garantizar el cumplimiento de las normas que han convertido al tequila en un referente mundial.
“La función fundacional del Consejo Regulador del Tequila es proteger la denominación de origen a través del cumplimiento de las normas; no podemos apartarnos de estas, porque si dejamos de hacerlo, se acaba la regulación y la categoría”, comparte Aurelio en entrevista.
Sin embargo, menciona que la protección de la denominación de origen es apenas una parte de una misión más amplia. Reconoce que el sector enfrenta grandes retos, desde temas relacionados con la sustentabilidad hasta la conquista y diversificación de nuevos mercados.
Actualmente, gran parte de las exportaciones de tequila se concentran en Estados Unidos. Depender mayoritariamente de un solo cliente no es idóneo, por lo que buscan tocar puertas en otros países, especialmente de Asia, venciendo barreras arancelarias y acercándose a los destinos turísticos más importantes.
Desde su llegada a la presidencia del CRT, ha insistido en la importancia de fortalecer la unidad de todos los actores que integran la cadena productiva, desde los productores de agave y los tequileros, hasta distribuidores, envasadores y comercializadores, convencido de que su unión es clave para consolidar el crecimiento global y mantener el prestigio.
Aurelio López Rocha: De la experiencia a la trascendencia

La visión que hoy impulsa desde el Consejo Regulador del Tequila A.C. no surgió de la noche a la mañana. Detrás de su convicción sobre la protección de la denominación de origen, la apertura de mercados internacionales y la necesidad de fortalecer la unión, existen décadas de experiencia empresarial, institucional y de servicio público en algunos de los sectores más representativos de Jalisco.
Su historia comenzó muy joven en la industria del calzado, donde aprendió el valor del trabajo, la innovación y la disciplina. Hijo de un empresario autodidacta y fundador de Calzado Canadá, creció en un entorno donde la innovación, el diseño y la comprensión de mercado formaban parte de la vida cotidiana.
Aunque con el tiempo construiría una trayectoria propia, reconoce que sus primeras lecciones no provinieron de las aulas ni de los libreso, sino de la observación día con día. Su padre no era un hombre de discursos ni de consejos elaborados; enseñaba con el ejemplo: “Mi papá jamás en la vida me hubiera dicho: ‘te voy a dar un consejo’. Fue más un ejemplo a seguir”, comparte Aurelio López Rocha.
Aurelio recuerda a su padre como un hombre autodidacta, observador y con una extraordinaria capacidad para identificar oportunidades. Aquellas enseñanzas llegaron a través del trabajo cotidiano y por la manera en que enfrentaba los retos empresariales.
A temprana edad conoció la dinámica de una empresa desde dentro. Lejos de ocupar una posición privilegiada por ser hijo del fundador, comenzó realizando tareas básicas que le permitieron comprender el valor del esfuerzo y la disciplina. “Empecé barriendo, limpiando vidrios y puliendo pisos”, relata.
Esa formación se tradujo pronto en iniciativa propia. Mientras otros adolescentes apenas comenzaban a definir su futuro, López Rocha ya daba sus primeros pasos como emprendedor. “Soy un empresario, lo llevo en la sangre. Mi papá era un gran innovador, entonces podría decir que eso explica mi forma de ser y de trabajar. Yo empecé en la empresa de Calzado Canáda barriendo y puliendo vidrios”.
El espíritu emprendedor
Inspirado por su padre y con un instinto natural por los negocios, abrió su primera fábrica de zapatos a los 15 años y, apenas dos años después, abrió una segunda dedicada al calzado femenino, además de impulsar sus propios proyectos comerciales. “Con mi primera fábrica de zapatos tenía 15 años. Después puse otra de zapato de mujer y abrí algunas tiendas”, comparte.
Aquellos primeros proyectos representaron mucho más que una experiencia empresarial temprana. Fueron el laboratorio donde comenzó a desarrollar habilidades de liderazgo, administración y toma de decisiones que más adelante marcarían el rumbo de su carrera.
Su capacidad de gestión pronto trascendió al ámbito gremial. A los 19 años fue invitado a integrarse como vicepresidente de la Cámara de la Industria del Calzado, convirtiéndose en uno de los dirigentes más jóvenes del sector. “Me encomiendan hacer la exposición de calzado para la temporada primvaera-verano del 81 y fue un reto muy grande con un gran apoyo de Calzado Canadá”.
Tres años después Aurelio López Rocha asumiría nuevas responsabilidades vinculadas al comercio exterior. Esta experiencia amplió su visión sobre la competitividad, las exportaciones y la necesidad de que las empresas mexicanas buscaran oportunidad más allá de las fronteras nacionales.
Construir instituciones

Uno de los capítulos más relevantes de su trayectoria llegó con su participación en la construcción de proyectos que transformarían la actividad económica de Jalisco. Entre ellos, destaca la construcción e inauguración de la Expo Guadalajara en 1987, hoy posicionada como un referente nacional e internacional como centro de negocios.
La magnitud del proyecto representó un desafío importante, pero también la oportunidad de demostrar que la colaboración entre empresarios podía materializar obras de gran impacto para la región. Hoy, está posicionado como un referente nacional e internacional como centro de negocios y exposiciones.
Tiempo después, se le presenta la oportunidad de complementar la Expo Guadalajara con el desarrollo y construcción de una plataforma para facilitar encuentros entre empresas, instituciones y agencias gubernamentales para facilitar el comercio exterior: World Trade Center Guadalajara, en un momento crucial cuando el país comenzaba a abrir las puertas comerciales al exterior y apenas se vislumbraba el TLCAN.
“Veíamos que México iba a tener un rol muy importante en el comercio internacional”, comenta. Por lo que el proyecto representó una apuesta por el futuro económico de la ciudad y la visión fue acertada. Con ambos proyectos, Aurelio formó parte de una etapa muy importante en la que preparaban a Jalisco para competir en una economía cada vez más globalizada.
Estos son tan solo algunos de los proyectos en los que ha participado. Sin duda, su trayectoria lo llevó a recorrer un camino amplio como consejero, asesor y presidente de diversas entidades públicas y privadas, permitiéndole desarrollar una visión estratégica integral.
Trayectoria sólida
Con un expertise único, entre gestión de recursos, impacto social, innovación y competitividad, sumado a una amplia red de networking, le ha permitido afianzar y consolidar muchos proyectos de gran incidencia para el desarrollo económico del estado de Jalisco.
De hecho, durante ese trance, en el 2007 asumió la Secretaría de Turismo de Jalisco, donde participó en proyectos orientados a fortalecer la proyección internacional del estado y consolidar algunos de sus principales activos culturales y turísticos como el tequila.
Mi relación con el CRT fue muy intensa cuando era secretario y formé parte de la creación de la Ruta del Tequila. Además, hicimos mancuerna en muchos casos en la certificación de operadores turísticos, hoteles y restaurantes”, comparte Aurelio López Rocha
Esta posición consolidó su conocimiento sobre la industria tequilera y el impacto socioeconómico que genera en todo el país. Sin saberlo, también comenzaba a construir una relación con un sector que años más tarde volvería a cruzarse en su camino.
Custodio de un legado

Tras más de 4 décadas de actividad empresarial, participación en organismos, proyectos estratégicos y servicio público, Aurelio López Rocha había decidido alejarse de la vida institucional para dedicar más tiempo a su familia. No obstante, su experiencia y capacidad para construir consensos lo llevaron a recibir una invitación que difícilmente podía rechazar: asumir la presidencia del Consejo Regulador del Tequila A.C.
“Ya estaba alejado, pero era parte de mi mundo empresarial, tengo grandes amigos de toda la vida en la industria tequilera y en mi agenda siempre me ha gustado trabajar y ayudar. Entonces llego aquí con mucho gusto y orgullo; es un gran honor y privilegio y voy a tratar de servir hasta donde me alcance con toda la pasión y experiencia que puedo aportar”, comparte con mucha emoción.
Hoy, al frente del CRT, Aurelio asume una responsabilidad que considera estratégica para el futuro de una de las industrias más importantes de México en términos de economía, turismo y cultura. Su visión parte de una premisa fundamental: proteger la denominación de origen y garantizar el cumplimiento de las normas que respaldan la autenticidad del tequila.
También busca fortalecer la unidad de toda la cadena productiva, impulsar la apertura de nuevos mercados internacionales, defender la categoría frente a imitaciones y preservar el prestigio que el CRT ha construido durante décadas.
Para él, el reto consiste en mantener el equilibrio entre tradición e innovación, asegurando que el tequila continúe creciendo en el mundo sin perder la calidad, identidad y autenticidad que le han dado reconocimiento internacional.
Un futuro claro para la industria del tequila
Con una trayectoria sólida que ha contribuido a transformar distintos sectores de Jalisco, desde la industria y el comercio exterior hasta el turismo y la cultura, su experiencia converge en custodiar ahora uno de los símbolos más representativos de México.
Con proyección hacia nuevos mercados, busca encontrar un equilibrio entre crecimiento y posicionamiento internacional, pero también proteger un legado que representa parte de la historia e identidad no sólo de México como país, sino el esfuerzo de miles de familias que forman parte de su cadena productiva.
De esta manera, el empresario reconoce que tiene en sus manos más que una responsabilidad institucional, un vehículo para que el tequila siga trascendiendo generaciones y fronteras con sostenibilidad, innovación y autenticidad.
El empresario coleccionista

Además de su vocación empresarial, Aurelio López Rocha tiene gran sensibilidad por el arte y la cultura, un interés que ha influido mucho en su vida, incluso en sus decisiones empresariales. Coleccionista desde hace más de 45 años junto con su esposa, considera que la creatividad y el emprendimiento tienen similitud: “El emprendedor toma riesgos y el artista debe tomar riesgos. Ambos vivimos, disfrutamos y sufrimos el mismo mundo al mismo tiempo”.
