Roberto Riva Palacio: liderar desde el servicio

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Lo primero que destaca en la oficina de Roberto Riva Palacio es un mandil naranja que lleva su nombre. Es el mismo que luce con naturalidad y orgullo en los eventos donde funge como vocero de The Home Depot México. Más allá de una prenda, es un recordatorio permanente de propósito.

“Nos recuerda a quiénes tenemos que servir”, explica el Gerente de Comunicación Corporativa, Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de la firma líder en mejoras para el hogar.

En su esquema organizacional, la jerarquía se invierte. “Hasta arriba están los clientes. Yo no me puedo ir de la oficina hasta que no responda el último correo de alguna tienda”, añade. No trabaja en un corporativo, sino en una “Oficina de Apoyo a Tiendas”, como se puede leer al exterior del edificio.

Nacido en la Ciudad de México, llegó a Monterrey hace 25 años. Se integró como coeditor al periódico El Norte, donde aprendió la importancia de la agenda pública, y un par de años después comenzó a forjar su carrera en el ámbito de la comunicación corporativa, primero en Vitro y luego en Ternium.

Mi trabajo siempre ha sido establecer puentes entre la empresa y los demás actores”, dice. Ese rol va desde comunidades y gobierno, hasta universidades y medios.

El valor como persona

Al llegar a The Home Depot, en octubre de 2017, Roberto encontró un entorno afín a sus valores personales. Una dinámica de trabajo cercana y colaborativa, donde el enfoque no es señalar errores, sino resolverlos en equipo. 

Cuenta que la primera reunión de trabajo que presenció, lo marcó: ante una tienda que no alcanzó sus metas, no hubo un regaño de parte de los directivos, sino un par de  cuestionamientos: “¿qué te hace falta?” y “¿cómo te ayudo?”. 

Para él, esa forma de trabajar, sin jerarquías rígidas, refleja una cultura donde el servicio, el respeto y el apoyo mutuo no son discurso, sino práctica diaria.

“A mí eso me impactó”, admite.

Esa cultura también define su estilo de liderazgo. Cercano, horizontal y humano. “Aquí no existe el licenciado”, aclara. Para él, la clave está en reconocer que “antes que profesionales somos personas” y que cada integrante del equipo vive contextos distintos.

Delegar, en ese sentido, ha sido parte esencial de su evolución. “A mí me encantó cuando empezaron a delegarme”, recuerda, porque implicaba confianza en su desempeño.Por eso lo hace sin temor. 

“Siempre va a quedar diferente… y muchas veces va a quedar mejor”, asegura.

Para Roberto, soltar el control no solo es necesario, sino enriquecedor: permite nuevas ideas y fortalece al equipo.

Esa trascendencia se refleja especialmente en los programas de responsabilidad social, donde la empresa canaliza su capacidad operativa para mejorar comunidades. Desde rehabilitación de espacios hasta jornadas de voluntariado, el objetivo es claro: generar cambios tangibles.

Tras ocho años en la compañía, su balance es de aprendizaje constante en el sector retail que, dice, “ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos cincuenta”. Pero más allá de la transformación tecnológica, hay una constante: los valores.

El mandil naranja, al final, sintetiza todo. No solo es lo que hace, sino cómo se hace.

Claves de liderazgo

  • Priorizar: no todo puede salir perfecto al mismo tiempo.
  • Delegar como herramienta de crecimiento, no solo de eficiencia.
  • Escuchar todas las voces: “de todos aprendemos”.
  • Liderar desde la cercanía, no desde la jerarquía.

Tips para el equilibrio personal

  • No ponerte horas de trabajo, sino proyectos.
  • Integrar ejercicio y espacios personales como parte de la rutina.
  • Entender que no se puede estar en todo, pero sí en lo importante.
  • Buscar impacto tanto en lo profesional como en lo personal.
  • Construir un balance que permita “rendir mejor y vivir mejor”.
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