La vida en el desierto

En medio del desierto norestense se abre un valle fértil y generoso que por más de 425 años le ha dado vida a esta región. Fruto de la tierra, de la visión y del trabajo de cientos de personas, en cada cosecha, casa madero, nos regala una nueva historia. Y este año no será la excepción.

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Al llegar a la hacienda San Lorenzo nos dan la bienvenida Brandon y Daniel, quienes heredaron de su padre la pasión por el buen vino. Mientras caminamos entre el viñedo las uvas cuelgan en racimos de la vid, en espera de la cosecha, que como cada año será una fiesta. Resulta un paraíso increíble después de manejar, por más de dos horas, en medio del calor y la hostilidad del desierto. Para los hermanos Milmo, estar al frente de Casa Madero, con tanta tradición y prestigio es una gran responsabilidad; su misión no es sólo producir vino, sino cuidar este legado y mejorarlo para entregarlo a quienes serían la sexta generación.

Y vino y cultura

[Tierra querida que tanto me has regalado..] la voz de Natalia Lafourcade nos acompaña como un coro durante el recorrido por las verdes hectáreas del viñedo y nos ratifica el encanto que surge de la tierra y su gente. El aniversario de este año tendrá un componente especial en el que se conjugan la música, el reconocimiento por la tradición y la presentación de un nuevo vino de la casa.

Desde hace tiempo, se prepara un evento especial por octubre y noviembre. Brandon y Daniel Milmo, copa en mano, nos llevan por un recorrido en Casa Madero donde se mezcla visión, cultura, decisiones y mucho trabajo de fondo.

“Tenemos planeado el lanzamiento de un nuevo vino y algunas ediciones especiales para conmemorar nuestro 425 aniversario. También, estamos muy contentos de la colaboración con Natalia Lafourcade, su inspiración en la cultura y esencia de Casa Madero para escribir el tema de Tierra Querida nos da la gran oportunidad de contar una nueva historia sobre el vino de nuestra región”. En México el consumo per cápita de vino es uno de lo más bajos del mundo, apenas 950 mililitros, comparado con Sudamérica y Europa, sin embargo, la tendencia a tomar vino— y sobre todo vino mexicano— y maridarlo con nuestra gastronomía ha sido uno de los grandes retos de la familia Milmo.

“Tanto a Casa Madero, como a otros productores, nos tocó cambiar la percepción del consumidor hacia el vino mexicano porque no se creía en él. Hicimos nuestra parte y hemos podido apreciar un giro positivo en la cultura culinaria y gastronomía mexicana. Hoy sabemos que un chile en nogada va muy bien con este vino rosado, unos tacos de pescado tipo Ensenada con un vino blanco, los moles con un syrah; la comida mexicana va muy bien con vino”, afirma Brandon.

“La calidad del vino se hace en el viñedo. Nos hemos enfocado en buscar los que resaltan con las características climáticas que aquí tenemos y después, buscar su excelencia. Tenemos que mejorar cada año; llevar la uva a la bodega con la mejor calidad posible, luego nos relacionamos con los mejores asesores, expertos, enología y viticultura, herramientas y conocimiento para ir sumando para lograr los vinos de calidad, irnos comparando, aspirando a ser mejores”.

Familia de buena cepa

El valor del trabajo siempre ha sido importante en nuestra familia

Que el mejor vino no es el más caro, ni el vino importado, tiene que ser el que te guste, suelen decir los amantes del vino. Y hay mucha verdad en ello. Para los hermanos Milmo promover la cultura del vino es llevarlo a momentos y situaciones donde a lo mejor antes no se pensaba consumir, por ello organizan ferias de vino, eventos gastronómicos y lo promueven como acompañamiento cotidiano de los alimentos. Una copa de vino es algo saludable, como lo hacen en Europa.

El interior de la bodega nos da un respiro lejos del sol de mediodía, aquí entre barricas de madera se abre otro tipo de conversación, ese diálogo que surge alrededor de una botella de buen vino y agradable compañía.

“Mi papá nos traía a trabajar en el verano aquí, nos veníamos como seis semanas y trabajábamos en una actividad diferente, hacíamos de todo, limpiar, cosechar, trabajar en las barricas, eso nos hizo conocer las diferentes áreas”, nos comparte Daniel. “El valor del trabajo siempre ha sido importante en nuestra familia, en todos los aspectos, desde que teníamos siete u ocho años nos inculcaron valorar que cualquier trabajo es digno. Nuestro padre era una persona con una apertura y acercamiento a la gente, muy humano. Preocupado por la gente. Nos enseñó a valorar todos los trabajos, todos son importantes”, agregó.

Casa Madero es la vinícola más antigua del continente americano, pero ha tenido que vivir varias transformaciones para poner el vino mexicano a otro nivel. El secreto, o la clave para lograrlo, ha consistido en elaborar un producto del gusto de los consumidores, porque las tendencias van cambiando. “Antes se tomaba mucho brandy, era la bebida alcohólica que más se consumía en México, si mi padre no hubiera tenido esa visión, nos hubiera pasado lo que le pasó a Viejo Vergel, o a San Marcos. Una parte ha sido estar atento a los productos de consumo y hacer productos de calidad y la otra confiar en esa visión.

El mejor premio es hacerlo bien

En la sala de catas podemos ver las botellas de vinos premiados a nivel mundial. Este roce internacional le dio a Casa Madero la confianza de tener productos dignos del paladar más exigente. ¿Cómo se logró todo esto? “Empezando por creer que en México se pueden hacer grandes vinos, de calidad mundial.”, comentan los hermanos Milmo.

A 425 años de su fundación, Casa Madero produce al año 200 mil cajas de vino al año, en una superficie de 400 hectáreas de viñedos. Cada caja tiene 12 botellas, de ¾ de litros (750 mililitros). Todo es de uvas propias. La mayor parte de su producción se vende en nuestro país, lo demás se exporta a Suiza, Guatemala, Japón, Estados Unidos, Inglaterra y España.

“Nuestro padre hizo una selección de etiquetas de vinos de Casa Madero para comparar año con año contra lo destacable que hay a nivel mundial en este mercado, y esas son con las que participamos en las competencias. Lo hacemos para tener una validación de la calidad de nuestros vinos, con el mejor jurado y sin prejuicios. Son como 9 o 10 de las competencias a nivel mundial a las que vamos año con año, para que los jueces nos digan si vamos bien o vamos mal. Casi todos los productos que tenemos en el mercado son con los que competimos”, detalla Daniel.

Los valores de Casa Madero

Desde 1902, Casa Madero cuenta con la casa Hogar Quinta Manuelita, lugar en el que se desarrollan dos actividades: primero, una casa para 30 niñas sin familias o desprotegidas, y segundo, una escuela, desde primaria hasta preparatoria, para más de 400 alumnos a cambio de una cuota simbólica.

Cada cosecha, una nueva historia

Queremos llevar esto al siguiente nivel, esta hacienda, esta bodega, estos viñedos; dejarlo en un mejor estado

Los hermanos Milmo, ahora quieren replicar el legado de su padre y así nos los comparten antes de terminar el recorrido: “Mi padre fue muy libre y nos dejó volar en ese sentido. En una primera etapa nos enseñó, pero cuando nos graduamos de carrera, nos dijo que primero trabajáramos en otro lugar, obtuviéramos una maestría y que si nos gustaba lo de la vinícola, volviéramos a trabajar. Yo trabajé en un banco, mi hermano en una consultoría, luego nos incorporamos de nuevo acá. Él quería que sólo si nos apasionaba estuviéramos aquí. Ahora queremos llevar esto al siguiente nivel, esta hacienda, esta bodega, estos viñedos; dejarlo en un mejor estado. Prepararlo para los siguientes 400 años”, apunta Daniel.

Después de una agradable comida, regresamos a casa, con el sol bajando por el horizonte vamos saliendo de este corazón verde vid donde se han cultivado memorables historias de cientos de familias.

Todos prometemos volver el siguiente año, porque como bien resuena en el viñedo, después de cada vendimia la mejor cosecha es la que viene.

Principales reconocimientos históricos de Casa Madero

  • 2013 – Casa Madero Chenin Blanc 2012 – Doble Oro y Mejor Vino Blanco de la Competencia Vinalies Internationales en París, Francia
  • 2014 – Casa Madero Malbec 2012 – Gran Oro y Vino Revelación en Concours Mondial de Bruxelles
  • 2016 – Grandes Pagos España otorga a Casa Madero el estatus de Primer Vino de Pago de América
  • 2018 – Casa Madero Cabernet Sauvignon de Uvas Orgánicas 2015 – Gran Oro en Internationaler Bioweinpreis Orgánico en Alemania
  • 2019 – Casa Madero Gran Reserva Malbec 2015 – Oro con 95 puntos en Decanter World Wine Awards Inglaterra
  • 2021 – Casa Madero Gran Reserva Malbec 2017 – Gran Oro y Best Of Show México en Mundus Vini Alemania
  • 2021 – Doble Oro en Vinus Argentina para Gran Reserva Shiraz
  • 2017, Gran Reserva Malbec 2017 y Gran Reserva Chardonnay 2022

Este artículo forma parte de la Revista PLAYERS of Life Monterrey. Consulta más contenidos de la edición impresa en la revista digital.

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