Ainara Zatarain tenía un sueño: convertirse en futbolista profesional de primera división. Pero, en eso, se presentó una oportunidad y tomó una decisión: dejar la cancha para quedarse detrás de ella. “Fue dejar un sueño por otro”, comparte. Comenzó su carrera profesional como coordinadora de sustentabilidad y derechos humanos del Club Deportivo Guadalajara y actualmente es la directora de operaciones de Empresas Deportivas Chivas, cargo que incluye todo lo relacionado con el Estadio Guadalajara y por ello también es un elemento esencial dentro del esquema operativo del Comité de Ciudad Sede para la Copa Mundial de la FIFA 2026™.
Su trabajo consiste en coordinar cada área involucrada para que todo funcione como un solo sistema para cualquier evento que se realice en el recinto. Por un lado, los partidos, donde gestiona todos los procesos, desde la llegada de los equipos hasta la experiencia del aficionado; es una área de servicio para departamento a cargo de la experiencia y conciertos.

La estructura operativa de Chivas
“Dentro de mi estructura está el área de canchas, mantenimiento, operación, logística, sostenibilidad y servicios auxiliares”, explica. Bajo esta lógica, su experiencia como futbolista, y como aficionada también, le ha permitido tener una visión amplia del estadio desde distintos ángulos y anticipar necesidades claves, especialmente en la cancha, para garantizar una experiencia segura y funcional para todos los visitantes.
De igual manera, su dirección se expande hacia el resto de las empresas deportivas como los centros de entrenamiento Verde Valle y La Gigantera, el Sports Arena y la Escuela Chivas Deportivo Morelos, además de liderar en tema de sostenibilidad en el Grupo Omnilife-Chivas, del cual destaca que es el primer y único club de fútbol en el mundo en ostentar simultáneamente cuatro certificaciones ISO internacionales en gestión y sostenibilidad.
Así, Ainara Zatarain se ha consolidado como una figura clave en la estructura operativa con una visión integral que articula distintas áreas y niveles de complejidad dentro de la organización deportiva. Ahora, entre sus responsabilidades destaca el adaptar y coordinar las 41 áreas funcionales de la FIFA en una operación conjunta para asegurar que el Estadio Guadalajara cumpla con todos los requisitos como sede mundialista.

EL RETO DE LA FIFA
“Lo más retador para mí es traducir y tropicalizar lo que piden y adaptarlo a lo que tenemos aquí en Guadalajara. Es una negociación constante para llegar a un acuerdo entre ambas partes”, comparte. Sin embargo, señala que, al haberse construido el estadio hace 15 años con la visión de ser una futura sede mundialista, la adaptación a los requerimientos ha sido más ágil, evidenciando más bien una evolución en términos de tecnología e innovación.
El ADN del estadio es para hacer fútbol. Con ello en mente, es consciente que tienen dos grandes clientes: “Nosotros siempre decimos que sin el aficionado no existe el equipo y sin el equipo no existe el aficionado”. Y para ello, hay que estar preparado para atender las necesidades de todas las áreas, con especial cuidado al área deportiva. Por lo que, al final, todo ajuste en el Estadio Guadalajara está pensado a largo plazo, no solo con motivo del Mundial 2026.
Ainara Zatarain empezó pegándole al balón en la cancha y hoy está detrás haciendo que el juego suceda. Desde su dirección, gestiona toda la operación del estadio para que la experiencia y el recinto sea de primer nivel. Mientras en las gradas se escuchará el fervor mundialista, su papel será clave para garantizar el funcionamiento del Estadio Guadalajara.



