Para Gaby Montemayor González, la educación, la danza y el servicio son tres pilares que han marcado su vida. Nacer en Piedras Negras, una de las principales ciudades fronterizas de Coahuila, le permitió desarrollarse tanto en lo académico como en lo artístico en diversos lugares de Texas.
Creció en un ambiente familiar feliz y tranquilo, y de pequeña le gustaba visitar las heladerías de la familia para atender a los clientes, y de paso regalar nieve. Asegura que el espíritu de servicio lo aprendió de su padre, y que fue su mamá quien le inculcó a ser una persona espiritual.
En la actualidad, gracias a su cargo como Enlace Internacional Saltillo-Texas, coordina relaciones, donaciones y proyectos deportivos y académicos con ciudades del Lone Star State.
“En Estados Unidos se tiene mucho la cultura del community involvement pero desgraciadamente se ha perdido la confianza con México. Saltillo ha logrado recuperar esa confianza con nuestro país vecino, asegurándose que cada dólar donado a los más vulnerables esté bien invertido”, menciona.

La danza como exploración del alma humana
A pesar de que la danza es una de sus pasiones, al principio no fue tan fácil. “Me daba mucha pena, pero hubo un momento en el que sentí que lo hacía muy bien y que podía expresarme sin hablar”, agrega.
De niña Gaby bailó en la Academia Terpsícore de su natal Piedras Negras y ganó una beca en un concurso de hip hop en Houston, este gesto que pareciera pequeño, significó seguridad y autoestima para ella. El baile, dice, se volvió un estandarte de revolución en la juventud, y la manera en la que logró ser más extrovertida y segura de sí misma.
Estudió la Licenciatura en Educación con especialidad en Danza Contemporánea en Texas State University de San Marcos, pensando que cuando se casara pondría su academia de baile.
“Para mí el baile y la música son vida”, dice, y asegura que el baile y ser maestra le han mostrado que a través de la enseñanza, la cultura y el arte, siempre hay sanación y una mejora en la salud mental. “Todo se arregla bailando y si cantar es rezar dos veces, bailar tres”.
Vivió siete años en Texas, en donde fungió como maestra en dos distritos escolares, y donde hace más de 14 años audicionó para bailar con las Silver Dancers, el equipo oficial de animadoras de los San Antonio Spurs.
Años después, regresaría a Texas para tocar puertas con el equipo de la NBA, pero esta vez con otros objetivos.

Segundo hogar, socio estratégico
Para Gaby, Texas es su segunda casa, pero también una potencia económica global y un socio estratégico para México y en particular para nuestra región. De ahí que se haya enrolado con el gobierno municipal, y conjugara su pasión por las vertientes artísticas, el deporte y la educación.
Su último trabajo en Estados Unidos fue como maestra de preescolar en la Pineapple School de San Antonio, pero el deseo de formar una familia la hizo asentarse en Saltillo e involucrarse, primero en una empresa de bienestar y después como delegada en la cartera de vinculación con asociaciones y sociedad civil.
En su haber, fue titular de Centros Comunitarios con la finalidad de revivir comunidades y reactivar colonias. Así, revivió la niña que jugó basket, tocó el piano y bailó durante años… Entendió que su perfil encajaba con su rol actual, donde dice poner su “granito de arena para hacer un mundo mejor”.
“Hoy estamos aquí, mañana no sabemos, el mayor reto es no distraerse ni gancharse en grillas. Siempre estar enfocado en trabajar y ser buena persona, mamá, hija y amiga”.
PLAYERS MUSTS:
Ciudad de Texas: San Antonio para vivir, Austin para trabajar
Servicio: amar al prójimo
Comunidad: cohesión social

“Texas es mi segunda casa. Una potencia económica global y un socio estratégico de enorme relevancia para México y para el futuro de nuestra región”


