Conocido como el “alimento de los dioses”, el cacao guarda una historia milenaria cuyas raíces se hunden en Mesoamérica y florecen en México, donde se transformó en bebida ceremonial, moneda de intercambio y símbolo de abundancia, poder y conexión espiritual. Con el tiempo, ingredientes como la leche y el azúcar fueron alejando al cacao de su esencia.
Fue precisamente ese olvido el que sorprendió a Fabiola. Durante su residencia en Holanda, descubrió que México casi no aparecía en los escaparates de las chocolaterías. La pregunta fue inevitable: ¿cómo podía el país donde el cacao se transformó en un alimento no tener tanta presencia?.

Comienzos con sabor a cacao
Egresada de Negocios Internacionales y amante del chocolate, esa pregunta la llevó a querer entenderlo. A su regreso, decide explorar el cacao mexicano y compró un molino y creó su primera barra de chocolate. Sin imaginarlo, su inquietud le marcó el rumbo, transformándose en vocación.
Al principio autodidacta, Fabiola aprendió sobre los fundamentos del chocolate a través del canal de YouTube “Craft Chocolate TV” e hizo una pasantía en Hawái con los creadores. “Llegué sin saber que iba a pasar y fue una experiencia intensiva. Cuando regresé, dije: ‘¿Cómo puedo hacer algo de chocolate de especialidad?’ y fue entonces que empecé a indagar, leer y experimentar”.

Una marca que honra a México
Dos años después, nació Chocolate Metiche. Concebido más que como una marca, un movimiento que transforma la semilla del cacao en chocolate artesanal, de mesa y para beber, con un propósito claro: recuperar técnicas y procesos cacaoteros que honran su origen y reivindicar su valor como medio de conexión y compartir.
La trazabilidad es fundamental para garantizar la calidad de las semillas, así como un trato directo, por lo que trabajan directamente con productores de Tabasco y Chiapas desde el cultivo hasta la fermentación. El resto del proceso se realiza en el taller de Metiche, compuesto por mujeres, dando como resultado un producto que conserva la pureza del cacao mexicano.
¿POR QUÉ METICHE?
Detrás de cada barra hay un proceso, una historia y un bagaje de conocimiento que la marca busca compartir.
“Metiche creo que es una palabra que engloba al mexicano. Creo que, en general, solemos querer saber todo sobre todo el mundo y es un chocolate que está intencionado para que compartas, compartas chisme, compartas la cotidianidad con alguien más a través de un chocolate”

Chocolate Metiche: De México al mundo
Para Fabiola, uno de sus grandes retos es acercar el auténtico sabor del cacao a nuevos paladares, acostumbrados a chocolates dulces. Por ello, crean barras de cacao puro combinadas con ingredientes y alimentos tradicionales, como su reciente lanzamiento de birote salado, además de bebidas del sureste mexicano como el pozol y el tascalate, disponibles en su barra.
En México el cacao se bebía. Siempre estaba presente en rituales, en ceremonias y en momentos importantes. Y justo queremos volver a conectar con el que la gente venga y comparta un ritual teniendo en medio al cacao, que te pone muy atento, te acelera, te hace liberar dopamina, serotonina. Es un acompañante muy bonito y es justo lo que queremos hacer”

Chocolate Metiche como una forma de conectar
Así, Chocolate Metiche ha construido un puente entre el pasado y el presente: una forma de reivindicar el cacao como legado mexicano y de traducir la cultura del país en una barra de chocolate de especialidad, donde tradición, técnica y sofisticación dialogan en cada creación.
Hoy, con presencia en México y la visión de llevar esta historia más lejos, Fabiola transforma una semilla milenaria en una nueva narrativa que honra sus raíces, celebra los sabores y abre la puerta para que el mundo descubra la riqueza que siempre estuvo ahí.
Para mí, el cacao ha sido refugio, ha sido casa, ha sido un lugar en el que he podido construir. Ha sido puente y comunidad. Más que una marca, me gusta llamar a Metiche un movimiento que busca reconectar a las personas con el cacao”

