Marcelo Llaguno es paisajista, y su historia comienza en un lugar inesperado: la arquitectura. Antes de dedicarse por completo al diseño de espacios verdes, Marcelo estudió arquitectura y trabajó como arquitecto, una etapa que le permitió descubrir una necesidad que pocas veces se atendía con el cuidado suficiente: los espacios exteriores.

Del olvido de los exteriores a una nueva vocación
Durante su trayectoria como arquitecto, Marcelo Llaguno notó un patrón que se repetía constantemente: los espacios verdes y exteriores —ya fuera el jardín de una casa, el entorno de un edificio o incluso un parque público— quedaban relegados a un segundo plano. Mientras el diseño interior recibía toda la atención, lo que rodeaba a las construcciones solía dejarse “muy olvidado”.
Fue justo esa observación la que despertó en él una nueva forma de ver la arquitectura, una que colocaba al paisajismo en el centro del proyecto y no como un complemento decorativo.

Una conexión con la naturaleza que viene de familia
Para Marcelo Llaguno, el paisajismo no es solo una disciplina técnica derivada de la arquitectura, sino una extensión natural de su historia personal. Su vínculo con las plantas y el entorno natural no nació con su carrera profesional, sino que siempre estuvo presente en su vida: su familia ha mantenido una conexión constante con las plantas, y él mismo creció rodeado de naturaleza.
Esa raíz familiar es, según explica, lo que lo llevó a decidir que los espacios verdes debían convertirse en lo más importante dentro de cualquier proyecto arquitectónico.

El paisajismo como refugio: la misión detrás del oficio
Lo que más disfruta Marcelo Llaguno de su trabajo como paisajista no es únicamente el diseño en sí, sino el impacto que este genera en las personas. Su propósito central es ayudar a la gente a sentirse en conexión con la naturaleza, transformando cada jardín en un verdadero refugio.
Para él, un jardín bien diseñado cumple una función que va más allá de lo estético: se convierte en un espacio de desconexión, un lugar donde las personas pueden alejarse del ritmo acelerado y del estrés de la ciudad para encontrar calma.

Jardines que invitan a ser uno con la naturaleza
La visión de Marcelo Llaguno invita a salir, tocar el jardín, convivir con él y volverse uno con la naturaleza. Esta filosofía resume su enfoque profesional: el paisajismo no se trata solo de sembrar plantas o definir un diseño visualmente atractivo, sino de crear experiencias sensoriales y emocionales que reconecten a las personas con su entorno natural.
Su trayectoria, que comenzó en los planos de la arquitectura, hoy florece en jardines pensados como espacios vivos de bienestar, prueba de que a veces el camino profesional más significativo nace de prestar atención a lo que otros pasan por alto.


