Alianza Anticáncer Infantil: Javier Garza y su legado de esperanza

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Hace 31 años, la idea de que un niño pudiera padecer cáncer era impensable para muchas personas.

“La gente nos decía: ‘¿Cómo que los niños tienen cáncer? Eso no es cierto’”, recuerda Javier, presidente fundador de la Alianza Anticáncer Infantil.

Sin experiencia previa en el ámbito filantrópico, pero con una firme voluntad de ayudar, Javier y su equipo construyeron una institución cuya misión permanece intacta: que ningún paciente pediátrico con cáncer deje de recibir tratamiento por falta de recursos.

“Los niños sí se enferman de cáncer, pero también se curan. Ocho de cada diez pueden salir adelante si reciben atención oportuna y los tratamientos adecuados”, afirma.

La Alianza trabaja de la mano con el Hospital Universitario para apoyar a pacientes desde el momento del diagnóstico. La prioridad es que reciban rápidamente los medicamentos, materiales e insumos necesarios para iniciar sus tratamientos, pues en el cáncer infantil cada día cuenta.

Atención que no puede esperar

Con el paso de los años también ha cambiado el panorama. Si antes muchos pacientes llegaban con la enfermedad en etapas avanzadas, el mayor acceso a la información ha permitido diagnósticos más tempranos y mejores posibilidades de recuperación.

La organización atiende a familias de Nuevo León y de otros estados del país, además de algunas provenientes de Centroamérica. Para quienes deben trasladarse largas distancias, cuenta con un albergue donde pueden hospedarse durante el tratamiento.

Sin embargo, el trabajo de la asociación va mucho más allá de lo médico, señala Javier.

“Un niño es un niño. Aunque esté enfermo, necesita jugar, reír, aprender y sentirse acompañado”, añade.

Por eso es tan valioso el voluntariado de la asociación, que organiza actividades recreativas, talleres y convivencias para los pacientes. Quienes visitan la asociación, por primera vez, suelen sorprenderse al encontrar un ambiente lleno de energía y esperanza.

“Mucha gente piensa que va a encontrar niños tristes o sufriendo. Nosotros procuramos que tengan todo lo necesario para luchar contra la enfermedad y seguir siendo niños”, comenta.

La historia que lo cambió todo

La asociación tiene un origen de amor y empatía. A principios de la década de los noventa, el pequeño hijo de Javier, del mismo nombre, fue diagnosticado con un agresivo cáncer de hueso. Ante la falta de opciones de tratamiento en Monterrey, buscó atención especializada en Estados Unidos. De inició respondió bien, pero tiempo después sufrió una recaída y falleció.

Lejos de rendirse, el padre decidió transformar ese dolor en una misión de vida.

“Yo no me siento derrotado. Mi hijo no pudo salvarse, pero gracias a esta asociación hemos logrado ayudar a miles de niños”, afirma.

Desde su fundación, la Alianza Anticáncer Infantil ha brindado atención a más de 2,600 niñas y niños. Muchos regresan años después, para compartir sus testimonios con pacientes y familias que actualmente atraviesan la enfermedad.

Ver a antiguos pacientes convertidos en profesionistas, padres de familia o voluntarios es una de las mayores satisfacciones para quienes forman parte de la organización. Sus historias recuerdan que, detrás de cada tratamiento, existe la posibilidad de un futuro.

Después de más de tres décadas de trabajo, Javier sigue convencido de que la esperanza también forma parte del tratamiento. Cada niño que toca la campana de alta le recuerda por qué comenzó este camino.

Y aunque el cáncer infantil aún es una batalla compleja, la Alianza Anticáncer Infantil ha demostrado que cuando una comunidad se une para acompañar, apoyar y creer, miles de historias pueden tener un final distinto.

“Los niños sí se enferman de cáncer, pero también se curan. Ocho de cada diez pueden salir adelante si reciben atención oportuna y los tratamientos adecuados.”

Javier Garza
Presidente fundador de la Alianza Anticáncer Infantil

¿QUIERES AYUDAR?

Formas de apoyar a la Alianza Anticáncer Infantil:

• Realizar donativos económicos para tratamientos y medicamentos.
• Participar en eventos de recaudación como loterías y torneos con causa.
• Donar materiales reciclables, especialmente PET y taparroscas.
• Sumarse como voluntario en actividades recreativas para los niños.
• Donar juguetes, libros para colorear, cuentos o materiales para talleres.
• Compartir información sobre la asociación y su labor.

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