Para Nancy Covarrubias, la creatividad está en aprender a mirar de otra manera. Desde pequeña encontró en los colores, las ideas y la posibilidad de hacer algo propio una forma de expresarse. Con el tiempo, esa inquietud la llevó al emprendimiento y, posteriormente, a convertirse en creadora de contenido en redes sociales.
Su contenido parte de una premisa sencilla: incluso en una vida cotidiana siempre hay algo que puede convertirse en una historia.
De la creatividad al emprendimiento
Desde niña, Nancy Covarrubias se consideró una persona creativa y con una fuerte inclinación hacia la independencia. Esa combinación la llevó a comenzar un negocio de ropa, un proyecto que poco a poco se convirtió en una parte importante de su vida.
Pero emprender no fue la única manera en la que encontró una salida para su creatividad. Desde mucho antes, también disfrutaba grabarse y consumir contenido en plataformas como YouTube.
“Me gustó siempre el lado de grabar todo”, recuerda.
Fue al independizarse, durante sus 20, cuando ambas inquietudes comenzaron a encontrarse. Al tener su propio espacio, Nancy empezó a grabar su día a día y a compartirlo en redes sociales.
Lo que mostraba no necesariamente eran grandes acontecimientos. Su emprendimiento, limpiar su casa, organizar su rutina o simplemente vivir una nueva etapa se convirtieron en parte de sus contenidos.
Y ahí encontró una manera diferente de contar historias: hacer especial lo cotidiano.

Encontrar algo extraordinario en la rutina
Para Nancy Covarrubias, crear contenido no significa que todos los días tengan que estar llenos de experiencias extraordinarias. Al contrario, una parte importante de su propuesta está en demostrar que la rutina también puede tener pequeños momentos que vale la pena disfrutar.
“Me gusta el concepto de poder encontrarle una cosa al lado rutinario”, comparte.
Esta mirada también le permitió conectar con una comunidad de personas que atravesaban procesos similares al suyo: jóvenes que buscaban independizarse, tener su propio espacio y comenzar a construir una vida más cercana a lo que imaginaban para sí mismos.
Así, compartir su rutina terminó siendo mucho más que mostrar lo que hacía. Se convirtió en una forma de acompañar a otras personas mientras ellas también construían su propia versión de una vida adulta.
Cuando compartir la vida también abre oportunidades
Dar el paso hacia la creación de contenido no estuvo libre de inseguridades. Nancy se consideraba una persona introvertida y, al principio, también tuvo que enfrentarse al síndrome del impostor y a la pregunta de si realmente habría alguien interesado en lo que tenía que compartir.
Sin embargo, decidió hacerlo aun con miedo.
Con el tiempo descubrió que las redes sociales podían convertirse en una herramienta importante tanto para su emprendimiento como para su crecimiento personal. Actualmente, reconoce que una parte importante de lo bien que funciona su negocio está relacionada con la exposición que ha conseguido a través de las plataformas digitales.
Pero las oportunidades no han sido el único resultado.
La creación de contenido también le ha permitido conocer personas, escuchar sus historias y recibir mensajes de quienes encuentran identificación o inspiración en lo que comparte.
Para Nancy, uno de los mayores regalos está en descubrir que algo tan sencillo como atreverse a hacer un video puede motivar a otra persona a dar su propio paso.
Crear contenido también significa atreverse
Estar frente a una cámara implica estar expuesta a diferentes opiniones. Nancy reconoce que aprender a recibir tanto los comentarios positivos como los negativos es uno de los aspectos más difíciles de ser creadora de contenido.
Su respuesta ha sido regresar constantemente a la intención detrás de lo que hace: compartir porque le gusta, porque le apasiona y porque quiere transmitir algo positivo.
En ese proceso también ha aprendido que no siempre se trata de perder el miedo, sino de hacer las cosas a pesar de sentirlo.
Cada oportunidad a la que se ha atrevido a decir que sí le ha demostrado que fuera de la zona conocida pueden existir experiencias que nunca habría encontrado de haberse quedado en casa.
Un primer video puede cambiarlo todo
Para quienes quieren comenzar a crear contenido en redes sociales, Nancy Covarrubias no recomienda esperar a tener el video perfecto, una gran audiencia o la oportunidad ideal.
Su consejo es mucho más sencillo: subir ese primer video.
La razón es que nunca se sabe quién puede encontrarse al otro lado de la pantalla. Puede ser alguien que esté pasando por algo similar, alguien que necesitaba escuchar determinada experiencia o simplemente una persona que encuentre en ese contenido el impulso para atreverse también.
Porque, desde su perspectiva, las mejores oportunidades muchas veces comienzan con algo tan pequeño como decir: “lo voy a hacer”.
Construir una vida propia
En cinco años, Nancy se visualiza tranquila, rodeada de las personas que quiere y viviendo en un espacio que le dé paz. También se imagina cumpliendo sueños que hoy todavía parecen lejanos.
Su idea de éxito no se limita al crecimiento de un emprendimiento o a las cifras de las redes sociales. Tiene más que ver con construir una vida que se sienta propia y disfrutar el camino mientras sucede.
Quizá esa sea también la esencia de lo que Nancy Covarrubias comparte como creadora de contenido: recordar que una vida no necesita estar llena de grandes acontecimientos para ser especial.
A veces basta con mirar con otros ojos la rutina, encontrar ese pequeño detalle que la hace diferente y atreverse a compartirlo.

