Melissa López Álvarez: pasión por los animales convertida en profesión

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Desde antes de poder decidir su futuro, Melissa López Álvarez ya vivía dentro de él. Nació y creció rodeada de animales, en un entorno donde el campo, la crianza y la vida ganadera no eran solo parte del paisaje, sino de su día a día.

Hoy, su historia es un ejemplo claro de cómo una vocación que nace desde la infancia puede convertirse en un proyecto de vida sólido dentro del sector agropecuario en La Laguna.

Crecer entre animales: el origen de una vocación veterinaria

Para Melissa, la medicina veterinaria no fue una elección tardía, sino una consecuencia natural de su entorno.

“Desde que nací vivía en un establo. Saliendo de mi casa estaban las vacas, veía cómo parían, convivía con los trabajadores… eso fue lo que me formó”, comparte.

Su historia también está marcada por la influencia familiar. Su padre estudió veterinaria, y tanto su abuelo, don Salvador Álvarez, como su mamá, Mónica Álvarez, directora de administración y finanzas de Grupo Álvarez.

“Mi mamá es una mujer muy luchona, muy entrona, y yo me identifico mucho con eso: ser fuerte y valiente”.

Aprender desde cero: cuando los maestros están en el campo

A los 16 años, Melissa comenzó a involucrarse de forma más activa en otro establo familiar. No fue un proceso fácil.

Recuerda que, en ese momento, no todos estaban dispuestos a enseñarle. Sin embargo, encontró aprendizaje donde menos lo esperaba.

“Había una doctora que no me quería enseñar, pero los trabajadores fueron quienes me enseñaron todo. Siempre voy a estar agradecida con ellos”.

Ese aprendizaje práctico marcó su formación y reforzó su conexión con el campo.

La medicina veterinaria como estilo de vida

Hoy, Melissa está enfocada principalmente en la crianza y producción animal, especialmente en el manejo de su granja porcina.

Lo que más disfruta no es solo el trabajo técnico, sino los procesos completos que implican tiempo, cuidado y seguimiento.

“Lo que más me gusta son los partos. Esperarte más de tres meses para que nazcan los lechoncitos, cuidarlos, asegurarte de que tomen el calostro y verlos crecer hasta su etapa final”.

Un día que empieza a las 5 de la mañana

La rutina de Melissa refleja la disciplina que exige el campo.

Su día inicia temprano, combinando actividad física, trabajo en establos y atención a diferentes responsabilidades:

  • Supervisión de animales
  • Procesos como destete, castración y manejo sanitario
  • Relación con clientes
  • Actividades ecuestres, una de sus pasiones

“Voy de un establo a otro, tengo actividades todo el día. Es un trabajo demandante, pero lo disfruto mucho”.

Los retos: romper prejuicios en el campo

Como mujer joven en un sector tradicional, Melissa también ha enfrentado desafíos importantes.

“El reto más grande es en las ventas, con ciertos clientes que tienen prejuicios por mi edad o por ser mujer. Pero eso se gana con trabajo y experiencia”.

Su historia refleja una realidad frecuente en el sector agropecuario: la necesidad de demostrar capacidad más allá de las percepciones iniciales.

De una idea a una granja en crecimiento

Uno de sus proyectos más importantes es su propia granja porcina, que comenzó en 2021.

Lo que inició con un pequeño número de animales, hoy es un proyecto en expansión.

“Empezamos con 24 lechones y ahora tenemos casi 300, con alrededor de 50 vientres”.

La evolución también ha sido técnica: pasaron de un modelo de engorda a un sistema de ciclo completo, que incluye reproducción, crianza y finalización.

Bienestar animal: el proceso detrás de la producción

Melissa también busca cambiar la percepción que muchas personas tienen sobre la producción animal.

“Es muy fácil ir al supermercado y comprar carne, pero no saben todo el proceso que hay detrás”.

Desde su enfoque veterinario, el trabajo se basa en:

  • Bioseguridad
  • Bienestar animal
  • Prevención de enfermedades
  • Manejo adecuado desde el nacimiento

“El cuidado empieza desde que nacen, con el calostro, la higiene y todo el proceso de crianza”.

El futuro: hacia una granja autosustentable

A cinco años, Melissa tiene claro su objetivo: consolidar un modelo completamente autosuficiente.

Busca no depender de proveedores externos, incluso en procesos como la reproducción.

“Queremos hacer todo el proceso nosotros: desde la extracción de semen hasta el control de calidad en laboratorio”.

Su visión combina crecimiento, innovación y autonomía dentro del sector ganadero.

Cool Job: una profesión con impacto real

Para Melissa, la medicina veterinaria es mucho más que una carrera: es una forma de vida.

“Es una profesión muy bonita, muy importante. Así como la medicina humana, la veterinaria también lo es”.

Además, destaca la versatilidad de la carrera, que permite trabajar con distintas especies y en múltiples áreas.

“Es muy libre, puedes elegir a qué te quieres dedicar”.

Un trabajo que se disfruta todos los días

A pesar de los retos, Melissa tiene claro por qué eligió este camino.

“Soy muy feliz de venir aquí todos los días. Es un trabajo, pero lo disfruto mucho”.

Sin embargo no es un trabajo que hace sola, cuenta con un equipo de trabajo que le ayuda en la granja, además del apoyo de su familia, como su hermana y su mamá.

En un mundo donde cada vez más personas buscan propósito en lo que hacen, su historia demuestra que, a veces, ese propósito ya estaba ahí desde el inicio… solo había que seguirlo.

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