Hay quienes creen que el talento artístico es un don con el que se nace. Sofía y Patricia Berumen están convencidas de lo contrario. Con esa idea fundaron El Taller, un espacio creativo en Torreón donde personas de todas las edades descubren que sí pueden pintar, crear y expresarse, incluso si nunca antes habían tomado un pincel.
Detrás del proyecto están dos hermanas que combinaron experiencia, creatividad y una visión compartida para convertir el arte en una experiencia accesible para todos.

De otras carreras a las experiencias creativas
Patricia Berumen estudió Diseño Industrial y ha dedicado gran parte de su trayectoria al mundo del arte. Hace siete años fundó Pequeños Artistas, una academia enfocada en clases de pintura y arte para niños, experiencia que sentó las bases para dar el siguiente paso junto a Sofía.
Así nació El Taller, un concepto que va más allá de enseñar técnicas artísticas: busca ofrecer un espacio para desconectarse del ritmo diario, convivir y descubrir el potencial creativo que muchas personas creen no tener.
“Muchas veces escuchamos a la gente decir: ‘Yo no soy creativo’ o ‘No sé pintar’. Justo queremos demostrar que, con la guía adecuada y un ambiente relajado, cualquiera puede crear algo de lo que se sienta orgulloso”, comparten.
Un lugar donde el proceso importa tanto como el resultado
Más que un estudio de arte, El Taller se ha convertido en un punto de encuentro para celebrar, relajarse y compartir.
Su catálogo incluye actividades como tote bags, pintura en canvas, decoración de cerámica, scrapbooks, personalización de mochilas, además de experiencias para cumpleaños, despedidas, baby showers y eventos privados.
La intención siempre es la misma: que cada persona salga sorprendida por lo que fue capaz de crear.
Trabajar entre hermanas: una fortaleza
Aunque reconocen que tienen personalidades diferentes, ambas encontraron en esa diversidad una de sus mayores ventajas.
Patricia aporta años de experiencia en el ámbito artístico y la enseñanza, mientras que Sofía imprime nuevas ideas, tendencias y una visión fresca para seguir innovando.
Esa combinación les ha permitido dividir responsabilidades, crecer con mayor rapidez y cuidar cada detalle de la experiencia que ofrecen.
La mejor recompensa: ver a alguien descubrir su lado creativo
Para Sofía y Patricia, el éxito no se mide únicamente por el crecimiento del negocio, sino por la reacción de quienes visitan El Taller.
Ver a una persona terminar su obra con una sonrisa, especialmente cuando llegó convencida de que “no sabía pintar”, es la mayor satisfacción que reciben.
También valoran profundamente que los clientes regresen para celebrar nuevos momentos importantes o recomienden el espacio a familiares y amigos.

El siguiente paso para El Taller
Las hermanas imaginan un futuro donde El Taller sea una marca referente en Torreón cuando alguien piense en celebrar un evento creativo.
Su meta es ampliar el catálogo de experiencias, colaborar con más emprendedores y marcas, formar un equipo más grande y seguir creciendo sin perder la esencia que las distingue: crear un lugar donde cualquiera pueda descubrir que, al final, todos llevamos un artista dentro.


