Daniela Díaz: De Saltillo a la NCAA, persiguiendo un sueño a través del básquet

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A los 16 años, Daniela Díaz tomó una decisión que cambiaría su vida: dejar Saltillo para viajar a Estados Unidos y buscar una oportunidad que le permitiera combinar sus dos grandes objetivos, estudiar y jugar básquetbol al más alto nivel.

Su camino comenzó en Texas, donde durante tres años de preparatoria enfrentó el reto de adaptarse a un nuevo idioma, una nueva cultura y un sistema académico diferente, mientras competía en equipos escolares y torneos nacionales de alto nivel.

El esfuerzo rindió frutos: después de un proceso de reclutamiento, visitas y conversaciones con diferentes universidades, Daniela consiguió una beca deportiva del 100% y se comprometió con Siena University, en Nueva York, donde estudiará Contaduría y jugará en la NCAA División I.

Ahora, la saltillense está a punto de comenzar una nueva etapa en la que el deporte y la preparación profesional volverán a compartir cancha.

¿En qué momento decidiste que querías irte a Estados Unidos a jugar básquet?

Desde hace tiempo tenía el objetivo de conseguir una beca deportiva para la universidad. En 2023, cuando tenía 16 años, decidí irme a Estados Unidos para buscar esa oportunidad. Sabía que iba a ser un cambio muy grande, porque significaba dejar a mi familia, mi escuela y mi ciudad, pero también sabía que era una oportunidad que quería aprovechar.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en Estados Unidos?

Comencé jugando para WT White High School, donde pasé mis años de sophomore y junior, y después me transferí a DeSoto High School, donde terminé mi etapa de preparatoria. En high school representas a tu escuela y compites contra otras instituciones de tu distrito y del estado. Es una experiencia que te ayuda muchísimo a crecer como jugadora y también a que las universidades puedan conocerte y ver tu nivel.

Además del básquet de preparatoria, también jugaste AAU. ¿Qué significó esa experiencia para ti?

Fue muy importante. Mi primer año jugué AAU con IFN y el segundo con Southwest. A diferencia del básquet de high school, AAU se juega durante la primavera y el verano con un club independiente de tu escuela. Viajábamos prácticamente cada semana a diferentes estados para competir en torneos nacionales.

Ahí te enfrentas a algunos de los mejores equipos y jugadoras del país, y es un espacio donde muchos entrenadores universitarios van a buscar talento. Para mí fue una gran oportunidad para competir a un nivel muy alto y mostrar mi juego frente a diferentes programas universitarios.

¿Qué fue lo más difícil de adaptarte a vivir en otro país?

Al principio fue complicado. El idioma fue uno de los principales retos, pero también la alimentación, los entrenamientos, la convivencia y las diferencias culturales. Yo compartía espacios con compañeras de diferentes partes del mundo, incluso de África, y cada una tenía costumbres muy distintas.

También tuve que acostumbrarme a otra forma de estudiar. El horario de las clases y la manera en que se trabaja académicamente son diferentes. Al principio todo era nuevo, pero poco a poco fui encontrando mi manera de adaptarme y también hice amistades internacionales que me ayudaron muchísimo durante ese proceso.

¿Cómo lograste equilibrar el deporte y la escuela?

Es algo que tienes que aprender sí o sí. En Estados Unidos necesitas mantener un buen promedio para poder seguir jugando, así que no puedes dejar de lado ninguna de las dos cosas.

Los entrenamientos son prácticamente todos los días y, al mismo tiempo, tienes que cumplir con tus tareas y responsabilidades académicas. Para mí fue un proceso de aprender a organizarme y encontrar un balance. Creo que esa disciplina es una de las cosas más importantes que me llevo de estos años.

Después de todo el proceso de reclutamiento, ¿cómo fue tomar la decisión de elegir Siena University?

Fue un proceso largo. Tuve diferentes conversaciones, visitas y oportunidades para conocer distintos programas, pero finalmente decidí comprometerme con Siena University.

Estoy muy emocionada porque voy a poder estudiar una carrera que me interesa, Contaduría, mientras juego básquetbol en la NCAA División I. Es una oportunidad que me emociona mucho porque representa todo el esfuerzo que hice durante estos años.

¿Qué significa para ti tener una beca deportiva del 100%?

Es algo que valoro muchísimo. Sé que detrás de esta oportunidad hay muchos años de trabajo, sacrificios y también el apoyo de mi familia. Conseguir una beca completa por básquetbol significa que todo ese esfuerzo tuvo un resultado y que ahora tengo la oportunidad de continuar preparándome académicamente y deportivamente.

¿Qué esperas de esta nueva etapa en Nueva York?

Quiero adaptarme rápido, conocer a mis nuevas compañeras y seguir creciendo como jugadora. También me gustaría convivir con personas de diferentes culturas, porque es algo que ya he vivido y que me ha enriquecido mucho.

En lo deportivo, obviamente quiero competir, ganar y ayudar al equipo a conseguir sus objetivos. Y en lo académico quiero aprovechar al máximo mi carrera y prepararme para mi futuro profesional.

¿Te imaginas jugando básquetbol profesionalmente después de la universidad?

Todavía no lo tengo completamente decidido. Por ahora quiero concentrarme en disfrutar esta etapa y aprovechar la oportunidad que tengo en la universidad. Me interesa mucho mi carrera de Contaduría y, en un futuro, sí me gustaría ejercerla. Ya después veré hacia dónde me lleva el básquet.

¿Qué le dirías a la Daniela de 16 años que decidió dejar Saltillo para perseguir este sueño?

Le diría que valió la pena. No fue fácil dejar a mi familia y adaptarme a una vida completamente diferente, pero todo lo que viví me ayudó a crecer, no solamente como jugadora, sino también como persona.

Creo que cuando tienes una meta tienes que trabajar por ella, aunque al principio dé miedo o parezca muy difícil. Si realmente quieres algo, tienes que estar dispuesto a salir de tu zona de confort y aprovechar las oportunidades que se presentan.

¿Y qué significa para ti llevar a Saltillo contigo en este camino?

Significa mucho. Saltillo siempre va a ser mi casa y de donde comenzó todo. Ahora voy a estar muy lejos, en Nueva York, pero sé que todo lo que soy y todo lo que he construido comenzó ahí. Me da mucho orgullo poder representar a mi ciudad y saber que otras niñas pueden ver mi historia y darse cuenta de que también pueden perseguir sus propios sueños.

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