Victor Cairo: así enfrenta ArcelorMittal México los nuevos desafíos del acero

Victor Cairo, CEO de ArcelorMittal México, habla sobre los nuevos desafíos de la industria del acero, el nearshoring, la innovación y las oportunidades de crecimiento para México.

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En la historia de ArcelorMittal México hay un hilo conductor que resulta difícil ignorar: la transformación.

Todo comenzó hace 50 años, con el arranque de operaciones de una siderúrgica paraestatal en la costa del Pacífico, que buscaba convertir aquella región en un polo de desarrollo.

Desde entonces, la empresa ha cambiado de estructura y dimensión. Ha atravesado procesos de privatización, fusiones, integración y expansión, y pasó de concentrar buena parte de su producción en planchón a desarrollar soluciones de mayor valor agregado.

Esa evolución será también una de las claves para enfrentar los próximos años, asegura Victor Cairo, CEO de ArcelorMittal México.

“Siempre se ha adaptado mucho todo el personal de ArcelorMittal a estos cambios, para salir adelante”, añade.

Actualmente, la compañía produce alrededor de cuatro millones de toneladas de acero y tiene como objetivo alcanzar 5.3 millones. Pero el crecimiento ya no se mide únicamente por volumen.

También implica producir materiales más sofisticados, integrarse más en la cadena de valor, responder a las nuevas necesidades de los clientes y prepararse para una industria donde la tecnología y la sustentabilidad tendrán un peso cada vez mayor.

EN RETROSPECTIVA

En 1976, el gobierno del presidente Luis Echeverría impulsó la creación de una acerera en el sur del país, Siderúrgica Lázaro Cárdenas, ubicada en el municipio michoacano del mismo nombre. Después comenzó una segunda fase, Siderúrgica del Balsas, vinculada a la producción de planchón.

El siguiente gran cambio llegó en 1992, con la privatización de la empresa. La operación se dividió en dos etapas. La primera quedó en manos de un grupo nacional, mientras Siderúrgica del Balsas fue adquirida por el magnate del acero Lakshmi Mittal.

La planta entró entonces en un periodo de expansión y, por su desempeño, se colocó entre las operaciones más eficientes del mundo.

Otra transformación decisiva llegó entre 2006 y 2007, cuando la fusión de Arcelor y Mittal dio origen a ArcelorMittal. Como parte de ese proceso, el grupo adquirió la primera etapa de la siderúrgica mexicana y volvió a reunir las dos partes de aquella empresa que había comenzado a construirse en 1974.

ArcelorMittal México inició así una nueva etapa. La integración permitió optimizar procesos y sentó las bases para una operación de mayor alcance.

MÁS QUE PLANCHÓN

El siguiente gran salto llegó en la última década. Durante años, una parte importante del negocio se concentró en la producción de planchón, materia prima que utiliza la industria siderúrgica para fabricar otros productos.

La puesta en marcha de un laminador para producir rollo o lámina caliente, en 2021, cambió esa ecuación. La compañía incorporó una etapa adicional a la transformación del acero y pudo entrar a nuevos mercados, explica el director general y vicepresidente de la compañía en México, con 13 años en esta posición.

“Entramos directamente a proveer un valor adicional”, añade sobre la inversión, que representó un cambio en la posición de ArcelorMittal México, dentro de la cadena de valor.

El siguiente paso podría estar en líneas de decapado, galvanizado y procesamiento del acero. La lógica, advierte Victor, es acompañar las necesidades de los clientes y generar soluciones que les permitan ser más competitivos.

Esa visión también sustenta la apuesta de la compañía por mantener el crecimiento.

“Necesitamos seguir invirtiendo”, señala Victor, quien de marzo de 2024 a marzo de 2026 presidió la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO).

Para una industria que durante años ha enfrentado una fuerte competencia internacional, ampliar la producción y reducir la dependencia de importaciones representa una oportunidad estratégica.

VOLVER AL CENTRO

Durante años se habló del acero como una industria madura. Hoy en día, el sector vuelve a ocupar un lugar central en las conversaciones económicas y comerciales.

La razón está, en buena medida, en la transformación del mercado mundial, explica el directivo.

Para los productores de otras regiones, competir con economías que operan bajo condiciones distintas representa un desafío considerable.

“Es muy difícil competir contra economías de ‘no mercado’, con subsidios”, señala.

La sobreproducción también ha generado ciclos de crisis más frecuentes. Para el CEO de ArcelorMittal México, uno de los principales problemas es que los mecanismos de protección comercial pueden tardar demasiado en reaccionar.

Cuando un país responde a una ola de acero importado a precios marginales, en ocasiones el daño ya está hecho, considera. Por eso, la industria necesita mecanismos más ágiles que permitan garantizar condiciones de competencia sana.

El tema adquiere, además, una dimensión estratégica. El acero está presente en la construcción, la infraestructura, los automóviles, los equipos médicos, los electrodomésticos y prácticamente todas las cadenas productivas.

Para Victor, perder la capacidad de producirlo representa un riesgo para cualquier economía. “La industria del acero es el fundamento de todo país”, afirma.

Esa importancia explica que Estados Unidos haya colocado al sector dentro de sus prioridades de seguridad nacional y que Europa también haya establecido mecanismos para proteger a su industria.

En este escenario, la competencia ya no se plantea únicamente entre empresas, también se libra entre regiones.

NORTEAMÉRICA COMO BLOQUE

El mercado mundial del acero deja atrás la idea de un mercado completamente globalizado y avanza hacia una mayor regionalización. Para ArcelorMittal México, ese cambio puede representar una oportunidad.

Estados Unidos es el principal socio comercial de México y también el destino de alrededor del 45% del planchón que produce la compañía. Por eso, la integración de México, Estados Unidos y Canadá adquiere una importancia estratégica.

“Tenemos que alinearnos los tres países, Canadá, Estados Unidos y México, para generar este bloque regional y salir adelante”, plantea.

La dimensión del mercado norteamericano resulta atractiva: los tres países reúnen más de 520 millones de personas y cuentan con cadenas productivas profundamente vinculadas.

El reto, advierte, está en construir reglas comerciales que permitan aprovechar esa integración sin convertir a México en una puerta de entrada para el acero subsidiado. La industria mexicana, considera Victor, debe mantener una posición sólida dentro de ese bloque y trabajar de manera coordinada con sus socios comerciales.

ArcelorMittal México tiene, además, una ventaja particular. Forma parte de un grupo global con operaciones en diferentes regiones del mundo, lo que le permite combinar una visión internacional con una comprensión de las particularidades de cada mercado.

“ArcelorMittal es una empresa mundial y parte de su éxito es también su arraigo local”, explica.

No existe una fórmula única. Las condiciones de cada región, las características del talento y las necesidades de los clientes requieren respuestas específicas. México, en ese contexto, tiene una posición que puede ser determinante.

OPTIMISMO POR EL NEARSHORING 

Antes de que las nuevas medidas comerciales modificaran el ritmo de las inversiones, el nearshoring ya había generado señales claras en México.

El desarrollo de parques industriales, el crecimiento de la industria automotriz en el Bajío y el aumento de la inversión extranjera directa apuntaban hacia una transformación de las cadenas de suministro. Para la industria del acero, el fenómeno tenía una lógica evidente.

El nearshoring, sin embargo, no ha avanzado de manera lineal. Las medidas arancelarias y la Sección 232 han generado una contracción que, desde la perspectiva del directivo, es temporal.

Su expectativa es que, una vez concluidas las negociaciones comerciales, México pueda retomar una curva de crecimiento más saludable. Y hay razones para ser optimistas.

La cercanía geográfica con Estados Unidos, una población joven y una base industrial cada vez más desarrollada, forman parte de las ventajas que México puede ofrecer a las cadenas productivas de Norteamérica, opina el directivo.

Para que esa oportunidad se concrete, sin embargo, será necesario algo más que atraer inversiones. El país tendrá que fortalecer su industria nacional y construir acuerdos comerciales que den certidumbre a sus socios.

“Tenemos que sentarnos a negociar y escuchar a nuestros socios comerciales”, afirma.

La meta es que el país sea parte de una integración regional robusta, no únicamente un punto intermedio dentro de ella.

LA FÁBRICA DEL FUTURO

El siguiente gran cambio de la siderurgia no ocurrirá únicamente en los mercados, sino al interior de las plantas. La automatización y la inteligencia artificial comienzan a modificar procesos industriales, que durante décadas dependieron de la experiencia humana, y de sistemas cada vez más sofisticados.

Victor imagina una industria con procesos progresivamente automatizados y plantas capaces de operar con mayores niveles de autonomía. En la siderurgia, la IA puede ayudar a simplificar procesos, reducir la variabilidad, optimizar operaciones y disminuir costos, dice.

“Hay que montarnos en la ola y aprovecharla lo más rápido posible”, afirma.

Para una industria sometida a ciclos cada vez más cortos, esa capacidad puede convertirse en una ventaja competitiva. El CEO explica que las crisis del acero, que anteriormente podían presentarse aproximadamente cada siete años, ahora pueden aparecer en ciclos de entre tres y cinco años.

La velocidad obliga a aprender más rápido, así como a tomar decisiones con mayor información y anticipación, señala. Añade que la tecnología será parte de esa respuesta, pero también exigirá nuevos perfiles profesionales y una mayor capacidad para anticipar escenarios.

RUTA DE LA SOSTENIBILIDAD

La transformación tecnológica también está relacionada con uno de los mayores desafíos de la industria: reducir su huella de carbono sin perder competitividad.

ArcelorMittal México cuenta con dos procesos principales para la producción de acero. Uno utiliza altos hornos, carbón y coque; el otro emplea reducción directa, un proceso que utiliza gas para transformar el mineral antes de la etapa de fundición.

La reducción directa representa una alternativa con menor contenido de carbono y forma parte de las tecnologías hacia las que avanza la siderurgia mundial.

A decir de Victor, contar ya con esa capacidad coloca a la operación mexicana en una posición favorable. La transición, sin embargo, implica inversiones importantes para las empresas que todavía necesitan transformar sus procesos.

“Nosotros estamos en el lado correcto. Un paso adelante”, afirma.

La sustentabilidad también comienza antes de que el mineral se convierta en acero. ArcelorMittal cuenta con operaciones mineras en México para obtener el mineral de hierro que utiliza en su proceso y trabaja bajo estándares orientados a garantizar el cumplimiento de las normas aplicables.

Pero ser una empresa responsable también significa mirar más allá de los indicadores ambientales.

La presencia de una industria siderúrgica transforma también el entorno donde opera. ArcelorMittal México trabaja con las comunidades cercanas a sus plantas y concentra parte de sus esfuerzos en educación, becas y desarrollo de talento local.

El impacto puede observarse especialmente en regiones como Lázaro Cárdenas y Michoacán, donde la actividad industrial ha contribuido a desarrollar una base de profesionistas e ingenieros, impulsada por la compañía a través de programas de becas e impulso a vocaciones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Victor conoce ese fenómeno de cerca. Originario de Monclova, Coahuila, ha observado cómo una industria acerera puede convertirse en una escuela de talento para todo un país.

“Cuando te instalas en una zona, una industria acerera genera demasiados ingenieros”, explica.

Frente a los cambios tecnológicos que enfrenta la industria, esta estrategia de responsabilidad social, enfocada en la educación, adquiere mayor relevancia. Las nuevas plantas requerirán ingenieros capaces de trabajar con automatización, inteligencia artificial, procesos avanzados y herramientas digitales.

ADAPTARSE MÁS RÁPIDO

Celebrar cinco décadas obliga a mirar hacia atrás, pero también a preguntarse qué viene después. Para ArcelorMittal México, el futuro no consiste en conservar intacto lo que funcionó durante sus primeros 50 años, sino en prepararse para un escenario que exige nuevas respuestas.

La inteligencia artificial, la automatización, la regionalización de las cadenas de suministro y la transición hacia procesos de menor impacto ambiental están redefiniendo la industria.

“Tenemos que adaptarnos y seguir adaptándonos más rápido”, plantea Victor.

La frase resume el reto que tiene por delante la compañía, pero también una constante de su historia. ArcelorMittal México ha evolucionado con cada transformación de la industria y hoy enfrenta un nuevo escenario.

La meta para los próximos años es crecer, desarrollar nuevas soluciones, fortalecer su posición en Norteamérica y acompañar a sus clientes en una industria que también está redefiniendo su futuro.

Cuando piensa en ArcelorMittal México rumbo a su 60 aniversario, Victor imagina una empresa con gente comprometida, clientes satisfechos y soluciones que ayuden a otros a crecer.

El acero cambia, las tecnologías evolucionan y los mercados se transforman. Los próximos años traerán nuevos desafíos, pero también una certeza construida durante cinco décadas: el futuro pertenece a quienes saben adaptarse.

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