Los inicios de Max Garza
Hace más de una década, Max Garza descubrió que su gusto por la comida podía convertirse en algo más que un pasatiempo. Todo comenzó de manera espontánea, junto a un amigo, cuando ambos compartían la costumbre —tan común entre los mexicanos— de fotografiar sus platillos antes de comer. Sin saber muy bien qué hacer con esas imágenes, empezaron a publicarlas.
Fue en ese proceso donde Max identificó una oportunidad: la gente no solo quería ver comida atractiva, sino saber exactamente dónde encontrarla. Ese interés por descubrir lugares nuevos se convirtió en el motor de lo que hoy es su carrera como creador de contenido.

Una profesión que va más allá de la cámara
Aunque hoy en día crear contenido suele asociarse con grabar y editar un video hasta lograr que se vuelva viral, Max Garza explica que su forma de trabajar nació de una visión distinta. Desde sus inicios, su enfoque ha sido compartir experiencias completas, no solo imágenes: invitar a su audiencia a sentir curiosidad por un lugar, un platillo o una historia detrás de una marca.
Esta perspectiva le ha permitido evolucionar junto con su contenido. Lo que comenzó como una cuenta dedicada exclusivamente a gastronomía se ha ampliado para incluir distintos aspectos de su vida diaria, consolidando una comunidad que sigue su trabajo no solo por la comida, sino por la manera en que él la presenta.

Colaboraciones que marcaron su trayectoria
A lo largo de más de diez años, Max Garza ha sumado numerosas colaboraciones con marcas y restaurantes, pero él mismo destaca tres como las más significativas en su carrera.
La primera se remonta a 2019, cuando desarrolló un platillo especial para un restaurante especializado en poke bowls, una de sus primeras experiencias creando contenido de la mano de una marca gastronómica.
Más recientemente, dos colaboraciones se han convertido en referentes dentro de su trabajo. La primera fue con Peckers, marca conocida por su pollo estilo Nashville, un proyecto que Max describe como una de sus experiencias favoritas. La segunda fue con Jardín Sucré, una cafetería de estilo francés, donde en conjunto lograron crear un postre que se volvió viral en redes sociales, generando un alto nivel de interacción y visibilidad para la marca.

El impacto de contar historias con propósito
El caso de estas colaboraciones evidencia un patrón claro en el trabajo de Max Garza: su capacidad para conectar contenido gastronómico con narrativas que generan identificación en la audiencia. No se trata únicamente de mostrar un producto, sino de construir una experiencia visual y emocional alrededor de él, lo que se traduce en mayor alcance orgánico para las marcas con las que colabora.
Esta estrategia de storytelling gastronómico es, precisamente, lo que ha mantenido vigente su trabajo durante más de una década en un entorno digital que cambia constantemente.

Una trayectoria que sigue creciendo
Max Garza representa un ejemplo de cómo la constancia y la autenticidad pueden convertir una afición personal en una carrera consolidada dentro del mundo de la creación de contenido. Sus colaboraciones con marcas como Peckers y Jardín Sucré confirman que su enfoque en experiencias auténticas continúa resonando con nuevas audiencias.
Quienes deseen conocer más sobre su trabajo y sus próximos proyectos pueden seguirlo en sus redes sociales bajo el nombre de Max Garza.



