Un cobijo para el corazón: La experiencia gastronómica en Hato Ramen

Bajo el concepto de casual dining, Hato Ramen te espera con una experiencia japonesa dinámica e íntima

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Si hay algo que no perdono en mi vida, es dejar pasar una buena experiencia culinaria. Soy de la idea de que un buen platillo no solo nutre el cuerpo, sino que puede ser un poema que repara el alma. Con esa máxima como brújula, explorar propuestas gastronómicas es uno de mis pasatiempos favoritos.

Hace algunos años comencé una ruta del sabor e inevitablemente tuve una cercanía con la cocina asiática, especialmente con el ramen, un plato nacional japonés por excelencia. De un momento a otro, este había capturado mi corazón y emprendí una nueva travesía para encontrar el mejor ramen, ruta que me llevó directo a Hato Ramen.

Un rincón de Japón

En esta ocasión visité Hato Ramen Monraz. La experiencia comienza desde la entrada, donde su arquitectura y ambientación te remontan de inmediato a estar en Japón. íntimo, minimalista y perfectamente equilibrado entre elementos industriales y contemporáneos, con referencias sutiles a la cultura japonesa urbana, el espacio te llena de energía y paz.

Hato Ramen es pequeño, pero su concepto es todo lo contrario: mezclan la tradición japonesa con una visión más libre y moderna con incorporaciones internacionales. No buscan replicar un ramen tradicional, sino sorprender el paladar a través de platillos con identidad propia elevando la experiencia alrededor de este y de la cocina japonesa casual.

Entradas, noodles y la magia del caldo

Para iniciar, pedí una refrescante limonada yuzu con litchi y jengibre, la cual acompañé con unas gyozas de cerdo y baos de tofu. El panorama ya era bastante prometedor para los platos fuertes.

Entre sus opciones de ramen (la gran especialidad de Hato Ramen), me sorprendió encontrar ingredientes poco comunes como los brotes de bambú. Servidos en tazones negros profundos, el calor te envuelve, tus sentidos se despiertan y el alma se reconforta olvidando por un rato la realidad.

El ritual para comer ramen correctamente es claro:

  1. Probar el caldo para apreciar su densidad y profundidad.
  2. Disfrutar los noodles de inmediato para apreciar su textura exacta y evitar que se ablanden.

Para cerrar con broche de oro, pedí un tiramisú de matcha, un postre simplemente imperdible.

Veredicto: Entre plantas, una cocina abierta e iluminación tenue, Hato Ramen te invita a experimentar nuevos sabores que se preparan desde cero, demostrando que su densidad y profundidad viene del tiempo y la consistencia en los procesos. Una parada vibrante e inesperada que, definitivamente, deja el estándar muy alto para la siguiente parada de mi ruta”

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