José Luis Valencia y su escritura contra el tiempo

El abogado y escritor ahonda sobre su proceso creativo y los proyectos literarios que tiene en puerta 

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José Luis Valencia

Reza el viejo adagio que, en la vida, cada ser humano debería tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. En un año, José Luis Valencia tuvo un hijo, sembró tres árboles, escribió un libro y logró sobrevivir al virus que puso al mundo de cabeza y a él lo llevó al hospital. Con “Los tiempos de Dios” ganó el Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola, organizado por el Centro Universitario del Sur (CUSur) y la Editorial Universitaria, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).  

El libro está compuesto por ocho relatos que “habitan la ternura, el miedo, el azar, la muerte y la esperanza”. Los textos retratan a un país complejo y con muchas cicatrices abiertas.  

El detonante de la escritura surgió debido a un hecho real en la vida de Valencia. “El relato que da nombre estuve dos años escribiéndolo a raíz de una persona que está buscando a un desaparecido. Y en 2020 justo escribí el resto de los cuentos, era el año de la pandemia y yo estaba en sabático, no estaba trabajando. Además, estaba encerrado en mi casa por lo que me dediqué a escribir todos los días”.

El proyecto lo concluyó el día que cerraba la convocatoria y no esperaba ni tenía ilusiones de ganar. “En general así es con todos con todos mis textos. Soy muy desorganizado y puedo tardarme mucho escribiendo sin tener un objetivo claro. Tengo una idea, la empiezo a escribir y ahí la guardo. Hay cuentos que salen rápido, en una semana, en un mes, y otros que se pueden llevar dos años. Ahora, ganar fue una cosa excepcional en mi vida, lo disfruté al máximo y me dio mucha felicidad, pero también hay un peso y una responsabilidad en el premio, porque tengo que escribir algo mejor y la vara va subiendo cada vez más”.

Proyectos en puerta

El reto de la escritura ya no es sólo por alcanzar una cima diferente o tener un estilo que lo identifique. Desde que es papá, también es compartir la pasión por las letras con el amor por la familia. Entre esas dos querencias hay una lucha por el tiempo. 

“Escribo en las noches, escribo los fines de semana, escribo en cada que tengo la oportunidad, porque ya soy papá. Tengo un hijo de dos años y también tengo que trabajar, y cuando no trabajo estoy con el niño mientras está despierto. Y bueno, luego tienes que también dedicarle tiempo a la pareja”.

Pese a esa constante fricción por encontrar un espacio para la escritura, Valencia ya alista un nuevo proyecto, con la intención de que lo publique Rayuela, Diseño Editorial, donde publicó su primera novela, “La poeta gorda”.

“Tengo otro libro de cuentos ya listo que quiero publicar con Rayuela. Quiero seguir con ellos hasta que don Avelino (el director de la editorial) quiera. Espero que ese proyecto salga este año. Además, tengo una novela a la mitad desde hace cinco años que la tengo que terminar ya. También estoy trabajando en un cuento más de realismo mágico, un poquito diferente a lo que a lo que he escrito y donde la violencia ya no es el eje principal. No sé si concursarlo o hacer una serie relacionada con las enfermedades mentales”.

Leer para escribir

El también abogado y periodista cuenta que la vocación por la escritura le viene por medio de la lectura. “Para mi papá era muy importante leer. Es curioso que aunque él no es un lector ávido, a mí sí me puso a leer mucho desde chiquito. Y me gustó. En la secundaria empecé a escribir especies de poemas, cosas bastante malas. Eran más bien efluvios sentimentales que literatura”, cuenta entre carcajadas. 

El debut formal como escritor llega con el libro “La poeta gorda”, novela que narra una ciudad, sus habitantes y las relaciones entre ellos. Aquí Guadalajara es protagonista junto a sus vicios más oscuros: el poder y la pasión. Escrita con una prosa que tiene la pulsión de la crónica, para José Luis fue “cumplir con una meta en la vida’. Yo siempre quise escribir y cuando salió publicada en el sello de Rayuela, me sentí muy orgulloso y me dio mucho gusto. Sin embargo, no me asumí como escritor”. 

La reticencia a llamarse a sí mismo escritor no le ha impedido cosechar premios, publicar sus textos y ser parte de antologías. En su aventura por las letras no sólo ha sido reconocido con el “Juan José Arreola”, también ganó la tercera edición del “Premio Bengala/UANL: Historias de policías y ladrones” y es parte del libro “Demasiados lobos andan sueltos. Crónicas infrarrealistas”.

Este artículo forma parte de la Revista PLAYERS of Life Guadalajara. Consulta más contenidos de la edición impresa en la revista digital.

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