“EL ‘QUÉ DIRÁN’ ME IMPORTA MUY POCO”

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Chocho Loco es su pseudónimo en Instagram y aunque su cuenta lleva un nombre ecléctico, como su estilo personal, detrás de este hombre de 55 años se esconde un dentista con 35 años de carrera, especialidad en Rehabilitación oral y en Cirugía oral.
   Enrique Flores, marido amoroso y padre de cuatro hijos tiene un look muy personal que no solo se refleja en su ropa sino también en su piel. “Siempre me gustó ser un poquito diferente a lo que todo el mundo era o usaba, y se fue acentuando porque me invitaban a hacer spots comerciales y desde hace cinco años empecé a dejarme la barba y a hacerme tatuajes. Siempre me gustó esta onda de los tatuajes y pensé ‘al final de mi vida me voy a dar la oportunidad de hacerme tatuajes’. Además adquieres la madurez de que el ‘qué dirán’ te importa muy poco. La gente cree que los tatuajes son sinónimo de gente delincuente y pues ya no. En mi caso me salgo un poquito del estereotipo por mi edad, de adulto mayor y profesionista”.
   Tan claro tiene Enrique lo diferente que es que al posar para las fotos se ríe y disfruta de hacer combinaciones con sus prendas. Su mujer, Magui, también dentista, dice que mantiene un perfil bajo y que no tiene ni un tatuaje porque “alguien tiene que mantener la cordura en la casa”.
   Chocho Loco comenta que usa una bata larga de mangas largas en su trabajo y que ya muchos de sus pacientes que lo conocen le piden ver sus tatuajes. “No ha sido un problema en mi trabajo. A diferencia de otras profesiones, en mi caso es al contrario, está muy aceptado”.
   Hace 15 años se hizo su primer tatuaje, era una cruz egipcia en el hombro, algo pequeño que se cubría si se ponía una camisa. “También mis hijos estaban pequeños y hay que guardar cierto lineamiento con ellos, que lo entienden, y alguno ya trae un tatuaje. Yo siento que el estar tatuado no me quita mi cultura, lo que he viajado, el cariño y el amor de mi esposa, el respeto de mis hijos y de todos los que me quieren y están cerca de mí, que ellos saben que, al final de cuentas, un tatuaje no me ha cambiado y sigo siendo la misma persona”.
  Respecto a su look, histriónico, llamativo, elegante y masculino dice que la ropa juega un papel muy importante en su vida y que se lo puede considerar un comprador compulsivo. “A veces uno no tiene un tope -ríe-, pero hay que pensar tus circunstancias. Sí me gusta pensar en qué combina y en qué me voy a poner cada mañana. Yo llego a las tiendas y les pregunto qué no se vendió y eso es lo que me llevo, porque la gente no se atreve a usar algunas cosas y lo que queda lo compro.
   Respecto a su cuenta de Instagram, en la que dice que quiere comenzar a picar piedra en ser uninfluencer de adultos comenta que hay mucho influencer joven, pero muy poca gente de su edad se anima a los colores, las texturas de las telas; “En Instagram, hay que tomar siempre lo bueno, el resto hay que dejarlo aparte”.

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