Valeria Dávila, fundadora de Asana PW y promotora del movimiento consciente

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Hablar de Valeria Dávila es hablar de disciplina, pasión y evolución. Nacida en Saltillo, Coahuila, la fundadora de Asana PW ha construido una trayectoria poco convencional que combina el derecho, la danza profesional y el bienestar físico.

Licenciada en Derecho desde hace diez años y con una Maestría en Derecho Laboral, Valeria también dedicó gran parte de su vida al ballet clásico y contemporáneo, una disciplina que marcó profundamente su forma de entender el cuerpo, el movimiento y la enseñanza.

Cuando el ballet se convirtió en un proyecto de vida

Su historia con la danza comenzó durante la secundaria, después de haber tomado clases de baile moderno. Fue entonces cuando una conversación con su madre cambió el rumbo de su vida.

“Siempre me ha apasionado bailar y es ahí donde nacieron los sueños”, recuerda.

Lo que inició como una inquietud artística pronto se convirtió en una carrera profesional que le permitió desarrollarse en escenarios, salones de ensayo y espacios de formación para nuevas generaciones de bailarines.

Durante su etapa como bailarina profesional, hubo algo que la enamoró especialmente: la conexión con el público.

“No hay mejor parte que los aplausos. Lo único que llena el alma es bailar para muchos espectadores amantes de la danza”, comparte.

Sin embargo, con el tiempo descubrió una nueva vocación. Mientras cubría una clase para pequeños bailarines de apenas tres años, encontró en la docencia una forma distinta de vivir la danza.

“Enseñar y transmitir quién eres, tu esencia, fue otra gran virtud que encontré gracias al ballet”, afirma.

A partir de entonces, su carrera se enriqueció con la experiencia de formar alumnos, compartir conocimientos y aprender de maestros que dejaron una huella importante en su camino.

Las lecciones que el ballet dejó para toda la vida

Más allá de la técnica, el ballet le permitió desarrollar una comprensión profunda del cuerpo humano. Las exigencias físicas, las lesiones, el cansancio y los desafíos emocionales se transformaron en aprendizajes que hoy forman parte de su filosofía de enseñanza.

Entendí la mecánica del cuerpo en diferentes edades, cuerpos y momentos. Ningún cuerpo está negado a sentir el movimiento ni limitado por la mente”, explica.

Esa visión se ha convertido en uno de los pilares de su trabajo actual: ayudar a las personas a descubrir su potencial desde el respeto, la paciencia y el conocimiento de su propio cuerpo.

Del ballet al pilates: una transición natural

La transición hacia el mundo del pilates y el barre no fue un cambio abrupto, sino la continuación de una experiencia construida durante años de enseñanza y observación.

Hoy puedo hacer un escaneo visual que la vida y la práctica me permitieron desarrollar a lo largo de los años”, señala.

Actualmente trabaja con diferentes poblaciones, incluyendo mujeres embarazadas, personas en postparto y adultos mayores, adaptando cada sesión a las necesidades particulares de cada alumno.

Para Valeria, el pilates comparte con el ballet un principio fundamental: el entendimiento de la mecánica corporal. Esa conexión le permite diseñar clases que van más allá del ejercicio físico y se convierten en una herramienta de bienestar integral.

Como maestra en Asana, lo que más la motiva es el impacto que puede generar en la vida de quienes la rodean.

“Mi mayor satisfacción es cuando me dicen gracias por corregir desde el corazón”, expresa.

Más que una instructora, busca convertirse en una guía para sus alumnos, acompañándolos en cada etapa de su proceso y ayudándolos a desarrollar una relación más consciente y amorosa con su cuerpo.

Ver a sus alumnas sentirse plenas, fuertes y seguras representa una de las mayores recompensas de su profesión.

Una filosofía basada en la aceptación y el movimiento

Después de recorrer escenarios, estudios de danza y salones de entrenamiento, Valeria tiene claro el mensaje que desea transmitir.

“Todos los cuerpos son fabulosos y cada energía que aportamos dice más que mil palabras”, asegura.

Su objetivo es que cada persona que tome una clase con ella comprenda mejor lo que sucede en su cuerpo, aprenda a escucharlo y descubra que el movimiento puede ser una poderosa herramienta de transformación.

Hoy, desde Asana PW, continúa construyendo una comunidad donde el bienestar, la empatía y el conocimiento se encuentran para demostrar que el verdadero movimiento comienza cuando aprendemos a conectar con nosotros mismos.

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