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julio 15, 2024

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Columna de Josue Lavandeira: Educación y movilidad urbana

En la columna de Josue Lavandeira por el mes de junio, reflexiona sobre dos ejes importantes, educación y movilidad.

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¿Qué pensarías si te dijera que existe evidencia de que la movilidad urbana está más cercanamente correlacionada con la movilidad social (salir de la pobreza) que con la educación? Columna de Josue Lavandeira del mes de junio.

Esto nos ayuda a entender que tan mal hemos entendido el concepto de desarrollo urbano y de infraestructura social en las ciudades mexicanas.

Primero, es importante que no dejemos de considerar a la educación como un elemento central para la movilidad social, sin embargo, el acceso a la educación en México, es mucho más limitado para algunos grupos vulnerables (personas con discapacidad, personas en comunidades indígenas, personas en poblaciones marginadas, zonas rurales y en las periferias de las ciudades).

Es decir, si no hay transporte eficiente y de calidad que lleve a las personas a los centros educativos, el costo de oportunidad (tiempo invertido que podrían usar en otra cosa) de asistir a la escuela, para mucha gente, se vuelve demasiado alto.

Segundo, el acceso a educación superior es mucho más limitado que el acceso a educación básica y media superior, simplemente porque hay muchísimos más planteles de estos niveles en ubicaciones que no son centros urbanos, que Universidades.

Un estudio realizado en la zona metropolitana de la Ciudad de México, encontró que el promedio de años de escolaridad incrementa sustancialmente en educación básica, media y media superior, cuando se incrementan las oportunidades de acceso a planteles escolares.

Es decir, si tenemos sistemas de transporte urbano que puedan llevar estudiantes a sus planteles escolares de manera eficiente, o sea, reduciendo tiempos de transporte y dificultades de acceso a este, las personas asisten a estos centros escolares en mayor medida.

Tercero, una buena movilidad urbana ofrece a las personas la capacidad de tomar mejores decisiones para tener acceso a mejores ofertas de empleo.

Si las personas deben pasar dos o tres horas en el transporte público para trasladarse a su lugar de trabajo, es probable que, el costo de oportunidad de tomar un empleo que está demasiado lejos de su vivienda, sea demasiado alto en comparación con una oferta de empleo que tal vez ofrezca peores condiciones salariales y de desarrollo laboral, pero que no precise perder tantas horas del día en traslados para poder llegar al lugar de empleo.

Si tomamos en cuenta estos tres argumentos, es sencillo ver cómo el construir entornos con sistemas de transporte eficientes y accesibles, es esencial para apoyar los elementos más críticos para la movilidad social, como son la educación y el empleo.

En algunas de nuestras ciudades, como Saltillo, los sistemas de transporte público son altamente deficientes. En Saltillo es difícil caminar porque está construido pensando en conductores de automóviles, no en peatones y ciclistas como transeúntes prioritarios de sus calles.

Además, en la ciudad circulan más de 1,500 autobuses de transporte de personal todos los días, congestionando densamente el tránsito vehicular de la ciudad y contribuyendo a la pésima calidad del aire, cuyo estado ha sido más malo que el de la Ciudad de México durante todo 2024.

Tenemos qué repensar profundamente cómo nuestros sistemas de movilidad se integran en las necesidades de las vidas de las personas y en su capacidad de movilidad social, y sobre ello, definir la planeación urbana requerida para implementar dichos planes de manera que satisfagan estas necesidades en el máximo grado posible.

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