Para Karina Salazar Rivera, el interiorismo es una forma de revelar la personalidad de quienes habitan un espacio. Con Casa Carrusello, busca transformar residencias y oficinas en ambientes llenos de estilo, donde los detalles hablan de quienes viven o trabajan allí.
El origen de su estudio se remonta a una idea muy específica. “Nace en el 2014 con el sueño de hacer un despacho de interiorismo enfocado en recámaras de bebés y niños, ya que este nicho no estaba explotado en el mercado”, cuenta.
El nombre de la firma también remite a ese comienzo. Inspirado en un carrusel —símbolo de infancia, alegría y movimiento—, Carrusello inició enfocado en espacios infantiles. Con el tiempo, el proyecto evolucionó y sumó la palabra “casa”, reflejando la ampliación de su trabajo hacia proyectos residenciales, comerciales y de oficinas.
TRANSFORMAR LOS ESPACIOS
Detrás de cada proyecto hay un proceso de observación y escucha. Antes de comenzar a diseñar, Karina visita el espacio y conversa con los clientes para entender su estilo de vida, gustos y necesidades que buscan resolver.
“Que al final sea un espejo de lo que el cliente quiere reflejar día a día… a partir de ahí surge nuestra creatividad para transformar los espacios”, explica.

El sello del estudio no responde a un estilo único. Ella apuesta por equilibrar lo funcional con lo estético, para generar ambientes elegantes y acogedores. Materiales naturales, paletas neutras y piezas de arte cuidadosamente elegidas aportan contraste y carácter a los proyectos.
“Nos caracteriza mucho poner color en el arte y piezas imponentes que protagonizan los espacios”, explica.
CADA HOGAR, UNA HISTORIA
Desde las primeras decisiones hasta los detalles finales, Karina y su equipo de colaboradores buscan que los clientes se sientan seguros y satisfechos con cada elección.
“Cuidamos que sea de su total agrado”, explica.
Los desafíos también forman parte del camino creativo. A lo largo de su trayectoria, recuerda proyectos que la han sacado de su zona de confort, como el diseño de un espacio de juegos para niños con discapacidades.
Adaptarse a nuevas formas de trabajo durante la pandemia también fue retador, recuerda.
“Fue una época donde cambió completamente la manera de operar, de ejecutar, de visitar a los clientes, y surgieron nuevas formas de hacer todo esto”, explica.

Cada experiencia, afirma, se convierte en una oportunidad para aprender, innovar y perfeccionar su enfoque.
Para Karina, el interiorismo también tiene una dimensión profundamente humana. La confianza que los clientes depositan en su equipo es una de las mayores responsabilidades del trabajo. “Es un honor que la gente nos confíe aquel espacio que quiere transformar”, dice.
Esa motivación también se alimenta de lo personal. Su familia —esposo, hijos y seres queridos— ha sido una fuente constante de inspiración para dar siempre lo mejor en cada proyecto.
Al final, la meta de Casa Carrusello es crear espacios que transmitan bienestar y armonía en la vida cotidiana. “Planeación de cada detalle, elegancia, calidad y bienestar, que sean espacios que siempre te inviten a estar”, concluye.
Filosofía de Casa Carrusello
- Diseñar espacios que inspiren bienestar y disfrute.
- Crear ambientes únicos que revelen la esencia de quienes lo habitan.
- Integrar materiales naturales y piezas de arte para lograr espacios con carácter, equilibrio y permanencia.



