Grupo Pepe, la receta del éxito

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En 1979, con apenas 23 años de edad, José María Hernández Sedano encontró un local en traspaso sobre avenida Tepeyac, en la colonia Chapalita, y lo tomó para abrir la que sería la primera sucursal de Pollo Pepe. Juntos, él y su esposa Lucy, se encargaron de repartir volantes y de sentar y atender a las familias que poco a poco confiaron en ellos para conocer su concepto y receta.

Con el tiempo, vinieron sus hijos y la multiplicación también de sucursales, lo que los llevó a convertirse en una de las cadenas de comida rápida más grandes del país y en un modelo de éxito para la industria restaurantera. Hoy, tras casi 40 años de haber iniciado la aventura, Hernández Sedano funge como director general y presidente del consejo de Grupo Pepe, un conglomerado de otras empresas y marcas que él mismo desarrolló e impulsó.

La educación y los volantes publicitarios fueron herramientas clave para que José María Hernández Sedano (Guachinango, Jalisco, 1956) cambiara el curso de su vida profesional y personal.

A los 15 años, cuando estaba por terminar la secundaria en Ixtlán del Río, Nayarit, un volante que anunciaba inscripciones gratuitas para una academia de contadores cayó en sus manos y le dio la oportunidad de desafiar el destino que tenía trazado en el rancho de su familia.

“Después de que me gradué de secundaria, mi papá me dijo que era hora de que me pusiera a trabajar, de que regresara al rancho a ayudarle porque para él, con 15 años de edad, ya estaba yo muy grande para solo ir a la escuela. Pero le hice un berrinche, queriendo seguir estudiando, y me salvó encontrarme ese volante para lograr convencerlo de que me dejara ir a estudiar a Tepic”, recuerda el empresario desde las oficinas corporativas de Grupo Pepe, en Zapopan.

Hernández Sedano es originario del antiguo e importante municipio minero de Guachinango, en Jalisco, donde nació a mediados de los años 50 en el rancho La Tarasca.

“No había escuela ni servicios en el rancho, entonces tenía que irme una hora en caballo para poder tomar clases de primaria en un pueblito de Nayarit, al otro lado del río Ameca, y todavía más lejos, hasta Ixtlán del Río, cuando quise seguir con la secundaria”, comparte.

De hecho, el empresario asegura que, de no haberse aferrado a sus ganas de estudiar y salir adelante, muy probablemente su papá lo habría obligado a quedarse en el rancho familiar para engordar puercos y ganado, y otra historia de vida estuviera contando.

Al graduarse como contador fiscal de la Escuela de Administración y Comercio en Tepic, Nayarit, el empresario decidió cambiar de residencia a Guadalajara y en 1975 se trasladó definitivamente a la ciudad en la que construiría una de las cadenas restauranteras más grandes e icónicas del estado de Jalisco.

El origen de Pollo Pepe

“Poco después de casarnos, Lucy y yo tuvimos la idea y las ganas de abrir un restaurante de comida rápida. Juntos nos pusimos a buscar en el periódico un local en traspaso y así fue que dimos con un anuncio que decía: ‘Se traspasa pollería por no poder atenderla’, cuenta José María Hernández Sedano.

Vimos que el domicilio era en Chapalita, una colonia que no conocíamos en ese entonces y fuimos a entrevistarnos con el dueño para ver lo que tenía en el local y para analizar lo del traspaso”, cuenta.

Hernández Sedano y su esposa le pidieron al dueño de la pollería que les permitiera auditar la caja para tener una noción más clara de lo que implicaba la venta de pollo y con esto determinar si les convenía o no comprar el traspaso. Este finalmente accedió, pero antes se aseguró de que sus familiares y amigos llenaran todos esos días el local.

“El dueño nos dijo que no podía quedarse el negocio porque se iba a Houston a atenderse un problema de salud que tenía. No supimos si fueron inventos o no, pero le ayudamos comprándole el local de avenida Tepeyac y Niño Obrero”, reflexiona.

El 26 de diciembre de 1979, un día después de Navidad, el empresario y su esposa tomaron las riendas del local y se concentraron en mejorar el menú, las salsas, los productos, el marinado, el condimento yel asado; sin embargo, no fue sino hasta 1981 que el negocio creció su número de mesas y que la gente comenzó a hacer fila para comer en Pollo Pepe.

Ganan popularidad y crecen

“Los primeros meses fueron difíciles, pero ya para 1981, gente de lugares como Tlaquepaque y otros municipios más alejados de la colonia Chapalita, nos visitaban y se esperaban en filas de hasta 40 minutos para que les diéramos mesa. Además, no mucho después, en 1982, se desató una crisis económica que a nosotros como negocio nos benefició, ya que gente que regularmente comía en lugares más caros, nos comenzó a ver como opción y así comenzamos a captar todavía más venta”, detalla Hernández Sedano.

Para 1983, cuando se estrenaban también como papás, el empresario y Lucy consideraron que era momento de que crecieran el negocio y los 2 apostaron por abrir una segunda sucursal en la zona metropolitana de Guadalajara.

“Cada día, cada semana, cada mes, Lucy y yo nos preguntábamos qué otra cosa hacer o mejorar. Nosotros mismos atendíamos a la gente para saber qué le gustaba o qué necesitaba, y así fue que poco a poco dimos con detalles que ahora son parte esencial de nuestra marca”, explica.

De 1986 a 1989 abrieron cada año un restaurante más, y en 1990 inauguraron su primera franquicia en Aguascalientes, así como 3 más en Guadalajara.

En esos años implementaron también el servicio a domicilio y con la misma velocidad con la que multiplicaron los puntos de venta de Pollo Pepe, se convirtieron en los líderes del mercado por su velocidad de entrega y por mantener la misma calidad en los alimentos.

Aparece la crisis

“Desafortunadamente, cuando todo iba para arriba con la marca y las franquicias, la crisis económica de 1994-1995 me agarró fuerte y endeudado, por lo que me vi obligado a cerrar 3 o 4 restaurantes, pues casi todo lo crecía y hacía con deuda, y de un mes a otro las tasas de interés de los bancos me aumentaron y yo no pude pagar”, recuerda el empresario.

No obstante los tropiezos, Hernández y Pollo Pepe se levantaron de nuevo y para 1996 entraron en la fuerte inercia que los caracteriza hoy en día, con sucursales en Jalisco, Aguascalientes, Ciudad de México, Nuevo León y San Luis Potosí, así como con otras marcas que el empresario ha desarrollado al interior de Grupo Pepe.

El Pollo Bronco es una de estas marcas y la segunda más exitosa después de Pollo Pepe, ya que es un concepto que fue pensado para atender un segmento de mercado que, por cuestiones de precio, se alejaba del segmento medio y que Hernández Sedano supo atender con esta versión low cost de su marca original.

Actualmente, El Pollo Bronco suma más de 60 puntos de venta, entre propios y de franquicia, y se encuentra en proceso de expansión en sectores de la ciudad en los que Pollo Pepe no estaba presente.

“Con esta nueva marca lo que hicimos fue atacar directamente a nuestra competencia. Queríamos abarcar el mercado que se encuentra en la base de la pirámide porque sabíamos que ya nos compraba, pero que lo hacía únicamente en momentos muy especiales, así que había que desarrollar algo que estuviera dentro de sus posibilidades”, ahonda en torno al éxito de El Pollo Bronco, que en los últimos 3 años ha tenido mayor crecimiento que el propio Pollo Pepe.

Institucionalizar la empresa familiar

A la par del crecimiento de las nuevas marcas, Hernández Sedano y Grupo Pepe arrancaron con un proceso de institucionalización que les ha permitido detectar áreas de oportunidad y, más importante, a integrar a sus hijos a las diferentes actividades del grupo y a preparar un consejo de especialistas para la toma de decisiones.

“Mis hijos empezaron a ayudarme desde chicos. De garroteros, de ayudantes de meseros, con las entregas a domicilio, es decir, lo que fuera que se necesitara y que a ellos les permitiera conocer lo que hacíamos en los restaurantes. Nuestro compromiso siempre estaba en no fallarle al cliente en los tiempos y todos le entrábamos parejo. Después, conforme se empezaron a graduar de las universidades, yo quería que se metieran primero a otras empresas para que esa experiencia y conocimiento se lo trajeran para acá, pero las necesidades del grupo también crecieron y cada uno de mis hijos le fue dando nuevas ideas y energía a nuestras marcas”, precisa el empresario de 62 años.

Yedid, José Francisco, José Israel, José María y Luz, los 5 hijos de Hernández Sedano y su esposa Lucy Santana, se encuentran ya en activo en distintas áreas de Grupo Pepe, y todos acuden a la entrevista y sesión de fotos que el empresario tiene para la portada de PLAYERS of life porque juntos conforman esa cara familiar que ha caracterizado a la marca con sus miles de comensales.

Incluso campañas de marketing como la del “Tocayo”, de 2017, así como la renovación de la imagen de Pollo Pepe, salieron de esta nueva etapa en la que todos han trabajado porque Pollo Pepe luzca rejuvenecido para la nueva generación de consumidores, muchos de ellos nietos de quienes fueron los primeros clientes de Hernández Sedano y su esposa.

“Hemos hecho cambios, tanto en imagen como en la marca, para mejorar nuestra comunicación y publicidad. Con las redes sociales y las plataformas digitales hemos ampliado nuestro alcance de servicio a domicilio, así como nuestro contacto directo con los clientes,” explica acerca de las últimas medidas que han tomado al interior del grupo.

La trayectoria personal y profesional de Hernández Sedano ha sido reconocida también por el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ) que, en 1992, le confirió el nombramiento de Industrial Distinguido por la industria restaurantera; por los Dirigentes de Empresas y Mercadotecnia de Guadalajara, A.C, que en el año 2000 le entregaron el Galardón a la Mercadotecnia; y en 2014 por la comunidad empresarial de AMEXE, que le otorgó el premio del Empresario del Año.

A la par de los reconocimientos y su actividad empresarial, Hernández Sedano y Grupo Pepe han reiterado su compromiso por abonar a la comunidad, por reducir los desechos contaminantes de sus productos y envíos, y por apoyar a distintas fundaciones y asociaciones que se encuentran respaldadas por el Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS).

Players Brief de Pollo Pepe

  • 72 sucursales hay actualmente de Pollo Pepe en el país.
  • 1,600 personas trabajan en las distintas marcas de Grupo Pepe.
  • Pollo Pepe, El Pollo Bronco y Pippino’s Pizza son las marcas que pertenecen a Grupo Pepe y juntas suman más de 130 sucursales.
  • El nombre Pollo Pepe viene de la etapa en que José María Hernández creció en el rancho La Tarasca, ya que en ese tiempo en que cuidaba de animales, entre ellos becerros, le tocó que los que se quedaban huérfanos de madre eran apodados Pepe en lo que se les encontraba dónde acomodarlos.
  • Cada día venden entre 10 mil y 12 mil pollos.
  • 60 mil comensales son atendidos cada mes en las sucursales de Grupo Pepe.

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