JOAQUÍN LÓPEZ ORENDAIN

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Me gustaría cambiar la palabra artesanal porque tiene una connotación que te hace pensar en un margen de error y en la cerveza, para nosotros, no hay margen de error”, asegura Joaquín López Orendain, socio fundador de Cervecería FORTUNA, quien confiesa que hasta hace algunos años no le gustaba la cerveza. Para su marca la pasión, la noción y el respeto son claves en el trabajo con su equipo y en el producto final que le entrega a sus clientes. Junto a sus dos hermanos mayores, Rodolfo y Gerardo, crearon la cervecería que lleva cinco años de haberse concebido como idea pero dos años y medio de estar operando.
   Su primera cocción fue de 20 litros con una olla de la cocina de su casa y ahí supieron que ese podría ser el camino correcto. Las ganas, el capital y un cuarto socio, Juan José Morales se conjugaron para poder hacer que FORTUNA creciera aunque faltaba más que ganas y pasión para hacer una buena cerveza: conocimiento. Es así como Joaquín, el más pequeño de los tres hermanos, se fue a San Diego, a la Universidad de California San Diego (UCSC) a estudiar un programa de dos años y medio para ser un brew (cervecero) profesional. Eso y una serie de eventos afortunados y coordinados hizo que la cervecería se levantara de a poco. Iniciaron en un local de seis por cuatro metros, en donde compraron sus primeros equipos profesionales, y en poco tiempo ya enviaban su producto a ocho clientes en seis ciudades de la república: Playa del Carmen, Monterrey, Tijuana, Los Cabos, Aguascalientes y Querétaro. En la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG) tienen unos 260 clientes. Al día de hoy, tiene seis productos a la venta: California Ale, Hefeweizen, Pale Ale, IPA, Stout y Cañita, una lager que se acaba de presentar en el pasado Festival de la Cerveza de Guadalajara.
   López Orendain es un apasionado de la cerveza, se nota en cada explicación técnica que hace, es por eso que cuenta la diferencia entre una cerveza comercial y una independiente. Su cervecería no pasteuriza el producto y no se utilizan sustitutos, “que es lo que hacen las cervecerías comerciales. Aquí todo es fresco. Mi trabajo también es culturizar. Nacimos con un duopolio de cervecerías comerciales y ellos culturizaron también nuestro paladar. Conocemos cerveza clara, oscura y light. A mí los aromas de las cervezas industriales me recuerdan a la borrachera y hay que enseñarle al consumidor cómo huele, cómo sabe una cerveza diferente”.
   Este joven de 34 años dice que para un emprendimiento, el que sea, aconsejaría a los jóvenes que se apasionen por lo que van a hacer. “Confiar y transmitir esa confianza a tu equipo, porque solo así tu equipo va a confiar en ti. Hacer las cosas con honestidad, pagar a tiempo, respetar a los proveedores y a tus empleados. Hay también un poco del factor de suerte o destino, como se le quiera llamar. En mi caso, desde que me despierto, mi trabajo es cerveza. Y lo tomo muy responsable, porque es mi vida”.

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