Hay una fotografía que el Ing. Ulises Everardo Medina Martínez guarda en la memoria con más nitidez que cualquier diploma o contrato: él mismo, con veintiocho años, frente a una obra todavía sin techo, convencido de que los jóvenes podían levantar algo que dure toda la vida. Cuatro décadas después, SICLA —Sistemas, Ingeniería y Construcción de la Laguna— figura entre las cincuenta mejores empresas de su rubro, opera en el territorio nacional, tiene presencia en el extranjero y tiene una filosofía cimentada en confiar en el potencial de los jóvenes.
El hombre que apostó por los “rebeldes” e “irreverentes”

Medina Martínez no usa la palabra “joven” como eufemismo de inexperto. La usa como sinónimo de posible. Cuando fundó SICLA tenía alrededor de veintiocho años y ya había comprendido algo que muchos empresarios tardan décadas en aceptar o nunca aceptan: la experiencia puede comprarse en el mercado, pero la ambición genuina no tiene precio de lista.
Con el tiempo, la empresa llegó a contar con 365 colaboradores en nómina y hasta 200 más bajo esquemas de subcontrato. Pero su fundador es cauteloso con las cifras. “Muchas veces es mejor crecer poco a poco”, dice. “Así puedes asimilar y organizar ese crecimiento. El problema no es crecer, sino mantenerte. Crear una marca que los clientes asocien con calidad.”
Hoy figura como un referente en el sector de la construcción en la Comarca Lagunera y en México. Pero la filosofía sigue siendo la misma del primer día: darle la oportunidad al que todavía no ha cometido sus mejores errores.
Un lugar para encontrar propósito

Lic. Alex Bueno 28 años · Contabilidad
Alex Bueno llegó a SICLA hace dos años buscando, como la mayoría, una buena oportunidad laboral. Encontró algo más: un ambiente en el que las personas importan tanto como los números.
“Esta empresa puede ser un referente para el sector. Es el lugar ideal para iniciar una carrera y también un patrimonio.”
Para él, SICLA no es sólo un empleo. Es un proyecto de vida. A dos años de haber firmado su primer contrato, habla de la empresa con la convicción de quien ya se siente parte de algo permanente.
Pasión y vocación

Arq. Erick Ortiz 32 años · Ingeniería de Proyectos
Desde niño, Erick Ortiz supo que quería construir. No edificios cualquiera, sino espacios que tuvieran sentido visual y funcional al mismo tiempo. En SICLA encontró el raro privilegio de que nadie le pidiera renunciar a esa convicción.
“Una nave industrial también puede ser estética. Ahí es donde SICLA se diferencia: en que nos dejan hacer las cosas bien.”
Ortiz habla con la pasión de alguien que todavía se sorprende de que le paguen por hacer lo que le gusta. Y agradece la “carta abierta” que la empresa le da para trabajar con criterio propio, dentro de los estándares más altos de la industria.
El arte de liderar

Ing. Diego Lizcano 27 años · Project Manager
A los 27 años, Diego Lizcano gestiona proyectos de construcción que involucran decenas de personas, plazos desafiantes y presupuestos delicados. La exigencia técnica, dice, ya la tenía resuelta desde la universidad. Lo que SICLA le enseñó fue otra cosa.
“Mi mayor aprendizaje aquí ha sido el liderazgo. Aprender a dirigir personas, no sólo procesos y aplicar todo lo que se aprende en el trabajo de campo.”
Actualmente cursa una certificación internacional en gestión de proyectos, patrocinada por la empresa. Para él, la educación continua no es un beneficio laboral: es una condición de supervivencia en una industria que evoluciona permanentemente.
Humanizar la construcción

Ing. Nefertiti González 35 años · Gerencia Administrativa Operativa
Nefertiti González es ingeniera química ambiental. Que esté al frente de la gerencia administrativa operativa de una constructora podría parecer una paradoja. Para ella representa un caso interesante.
En SICLA aprendió los códigos de la construcción. Pero lo que más disfruta es estar en comunicación con todos los eslabones de cada proyecto: desde el ingeniero en campo hasta el cliente que espera resultados. En ese punto de confluencia, donde conviven datos, personas y plazos, Nefertiti González es imprescindible.
“El éxito depende del trabajo en equipo y de que los miembros se sientan en confianza. Si la gente no confía en el espacio, no da lo mejor.”
Es madre de dos hijos pequeños. Y también lo son muchas de sus compañeras: la mayoría del personal en la oficina son mujeres y mamás. En SICLA, eso nunca fue un impedimento. “Nunca se me limitó la participación por estar embarazada”, afirma con la serenidad de quien ya no necesita agradecer lo que debería ser la norma en todas partes.

Además de su visión humana, González es la voz más clara dentro de la empresa en materia de sostenibilidad. Considera que todas las empresas del sector deben ocuparse seriamente del tratamiento de aguas residuales. SICLA, dice, ya camina en esa dirección: ser más ecológica y más socialmente responsable no es opcional, es la única manera de seguir siendo relevante en los próximos cuarenta años.
Una historia con fuerza para continuar

Quien visita las oficinas de SICLA en Torreón nota algo difícil de cuantificar pero inmediato: hay orden, hay alegría y hay una energía que no suele asociarse con el mundo de la construcción pesada. Los acuerdos fluyen, los equipos se organizan con naturalidad, la estructura da confianza sin volverse jaula.
Es la cultura que Ulises Medina Martínez empezó a construir cuando arrancó su sueño, un sueño que parecía excesivo para el tamaño de la región. Cuatro décadas después, ese sueño tiene nombre, tiene historia y tiene a los jóvenes más preparados de la industria llevándolo adelante. SICLA cumple cuarenta años. Y sigue siendo, en el fondo, una empresa joven.

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