Voluntad que sostiene: El Consejo que impulsa el legado del Museo Arocena

Conoce la labor del Consejo del Museo Arocena: miembros, visión e impacto en la cultura, patrimonio e identidad de Torreón y La Laguna

Players of Life - Gravatar
6 Min Lectura

La consolidación del Museo Arocena requirió construir una estructura capaz de acompañar su crecimiento, preservar la visión de sus fundadores y mantener un vínculo permanente con la comunidad. Así surgió un Consejo con participación ciudadana, integrado por perfiles diversos de la sociedad lagunera y encargado de promover proyectos acordes con la filosofía que dio origen al museo. Con el paso de los años, su composición ha evolucionado para incorporar nuevas voces e ideas que respondan a las necesidades de una institución en constante transformación.

Miembros del Consejo

Actualmente, el Consejo es presidido por Patrik Palafox, quien encabeza un equipo conformado por Gustavo Díaz de León Hernández, José Pinto Mazal, Luis Gerardo Perales Soria, Jesús Campos Villegas, Arturo Gilio Rodríguez, Antonio González Karg, Luisa Villegas de González Karg, Nesim Issa Tafich, Federico López Hernández, Rafael Rebollar, Eduardo Tricio Haro, Édgar Salinas, Gerardo Martín Soberón, Armando Martín Soberón, Eduardo Murra Marcos, Fernando Elías Murra Marcos, Alfredo Murra Farrús, Rosario Ramos Salas, Jaime Russek Fernández, Ricardo Rebollo Mendoza, Lorena Iriarte Reynoard, Maravillas Solano Belausteguigoitia, Zenaida Solano Belausteguigoitia, Pablo Treviño Sepúlveda, Fernando Sánchez Russek y Luis Sánchez Russek. Todos ellos unen experiencia, conocimiento y voluntad para respaldar la sustentabilidad y evolución del recinto.

En voz del consejo

Para Patrik Palafox, asumir la presidencia del Patronato representa la responsabilidad de guiar un proyecto construido a lo largo de varias generaciones. En su caso, se suma además un estrecho lazo familiar con la figura de su abuela, Elvira Arocena, clave en el origen de la colección: “Significa dar continuidad a un esfuerzo que ha madurado hasta consolidarse como una institución fundamental para la vida cultural del norte de México”.

Patrik Palafox Belausteguigoitia, presidente de la Fundación E. Arocena y del Consejo del Centro Cultural Arocena Laguna

La gran oportunidad consiste en construir sobre lo alcanzado: el museo cuenta con una sólida reputación, un equipo muy capaz y comprometido y una comunidad que lo reconoce como propio.

Mantener durante dos décadas una institución privada de este nivel en una ciudad como Torreón ha exigido preservar su patrimonio, sumar respaldo gubernamental y empresarial, diversificar ingresos y construir una estructura sólida ante los retos de cada época.

Por ello, el trabajo del Consejo está directamente ligado a los mayores logros del recinto. Gustavo Díaz de León, apoderado general, sintetiza el valor de esta trayectoria: “Entre las principales conquistas está el haberse convertido en un espacio de interés público ampliamente valorado por la comunidad. Su permanencia y relevancia trascienden gobiernos, partidos y coyunturas económicas o sociales”.

Esa fortaleza institucional descansa en la alianza entre sectores. Ricardo Rebollo destaca la suma del gobierno, la iniciativa privada y la sociedad civil:

La colaboración entre todos los actores es profundamente positiva. Cada quien hace su parte, pero lo más importante es darle constancia a los proyectos; cuando un esfuerzo se interrumpe tiende a fracasar, y ahí es donde el museo marca toda la diferencia”.

Esa misma visión de crecimiento se refleja en el rescate arquitectónico del Centro Histórico. Para Jaime Russek, la integración del antiguo Banco Chino representó una oportunidad para recuperar un inmueble emblemático que permaneció años en el olvido:

Son edificios contiguos de la misma época y arquitectura. El Banco Chino no es un museo en sí mismo, con una historia profundamente arraigada a la identidad lagunera”. Esta intervención demuestra además que la conservación patrimonial y el desarrollo económico caminan en la misma dirección: “La inversión en recintos culturales suma directamente al dinamismo económico de la región”.

Jaime Russek, miembro del Consejo

El propio Consejo ha encontrado en la renovación la clave de su vigencia. Jesús Campos Villegas lo define como un órgano de participación abierta que evoluciona sumando a personas afines a los proyectos del museo, enriqueciendo la visión institucional.

Esa pluralidad aporta también una mirada conectada con la memoria cotidiana de la zona. Antonio González Karg reconoce un paralelismo entre el Museo Arocena y El Siglo de Torreón, instituciones que han documentado y protegido la identidad regional:

Espacios como estos nos proponen una forma de aproximarnos al mundo en una era de prisa constante que nos aleja de la reflexión y de las preguntas que nos hacen mejores seres humanos”.

Por su parte, Luisa Villegas señala que el Arocena ha sabido llevar su misión más allá de sus salas mediante círculos de lectura, talleres, ciclos de cine y programas como Fiesta en la Calle, multiplicando las formas de encuentro con la sociedad.

Luisa Villegas, miembro del Consejo
Luisa Villegas, miembro del Consejo

Finalmente, la labor del Consejo responde a una pregunta esencial: ¿qué aporta un recinto cultural a una ciudad enfocada en la industria y los servicios? Pablo Treviño encuentra la respuesta en la dimensión humana:

Una ciudad no se construye únicamente con naves industriales, vialidades o edificios; requiere espacios que eleven la calidad de vida, fortalezcan la identidad y generen pertenencia. El Museo Arocena representa justamente eso: un lugar para aprender, convivir, inspirarnos y crecer como comunidad”.

Pablo Treviño, Consejero

Comparte este artículo