Con esfuerzo, perseverancia y trabajo en equipo, los jóvenes de Cerbotics alcanzaron la victoria en FIRST Global Challenge en Corea del Sur, demostrando que detrás de cada logro hay horas de preparación, sacrificios y una pasión compartida por la robótica.
El talento joven puede llegar más lejos cuando se combina con disciplina, curiosidad y la capacidad de trabajar en equipo. Team Cerbotics es muestra de ello: sus integrantes conquistaron el FIRST Global Challenge en Corea del Sur, un logro que representa mucho más que una medalla. Detrás de la victoria hay una historia de constancia, aprendizaje y una comunidad de jóvenes que encontró en la robótica una pasión compartida.
Para los integrantes de Cerbotics, llegar a una competencia internacional implicó dedicar largas jornadas al taller, resolver problemas técnicos y aprender a equilibrar sus responsabilidades con el tiempo que demanda la preparación. También significó hacer sacrificios personales, dejar de lado algunas reuniones con amigos y familiares y mantener el compromiso incluso cuando el trabajo se volvía más exigente.
Como lo expresa Ernesto Mayoral, el reconocimiento no se obtiene únicamente durante la competencia: “Los premios solo se recogen en la competencia y se cosechan desde el taller”.

Un triunfo construido en equipo
Más allá del resultado, una de las principales lecciones que los jóvenes de Cerbotics reconocen es el valor de trabajar en conjunto. Cada integrante aporta habilidades distintas que, al combinarse, permiten construir un equipo más fuerte y enfrentar desafíos desde diferentes perspectivas.
Isabela Rodríguez, de 17 años, destaca que la experiencia les ha enseñado a distribuir tareas, convivir y crecer también en el ámbito personal. Para ella, cada miembro aporta una parte de sí mismo al robot, pero el verdadero aprendizaje está en encontrar la manera de funcionar como equipo.
Esa unión también está presente en la forma en que describen su relación fuera del taller. Para varios integrantes, Cerbotics ha dejado de ser únicamente un equipo de competencia para convertirse en una familia, integrada por amigos que comparten jornadas de trabajo, comidas, viajes y momentos que fortalecen sus vínculos.
La convivencia, además, les ha permitido conocer personas de otros países, intercambiar experiencias y descubrir distintas maneras de trabajar. Así, cada competencia se convierte en una oportunidad para ampliar su perspectiva y aprender más allá de los aspectos técnicos de la robótica.
La constancia detrás de la medalla
El camino hacia Corea exigió perseverancia. Las largas jornadas, la carga de trabajo y los problemas inesperados pusieron a prueba la capacidad de los estudiantes para mantenerse enfocados en sus objetivos.
Uno de los principales retos fue encontrar un equilibrio entre el tiempo que exige la competencia y las demás responsabilidades. Otros integrantes destacan la necesidad de mantener el ritmo de trabajo, adaptarse a distintas formas de colaboración y seguir adelante a pesar de las dificultades.
Esa constancia es parte fundamental de su visión sobre la robótica. Raúl considera que aprender de manera autodidacta y mantener el deseo de superarse cada día son cualidades esenciales para crecer. Enedi Calderón Rodríguez, por su parte, resalta la importancia de la pasión y las ganas de aprender como motores para enfrentar los desafíos.
En Cerbotics, la preparación no se limita a construir y mejorar un robot. También implica desarrollar responsabilidad, compromiso, resiliencia y la disposición para seguir aprendiendo incluso cuando los resultados no llegan de inmediato.
Más allá de la robótica: jóvenes que siguen creciendo
La experiencia internacional también les permitió descubrir que el valor de una competencia no se mide únicamente por el resultado. Para Santiago, una de las mayores enseñanzas ha sido disfrutar el camino y reconocer todo el trabajo realizado para alcanzar la meta.
Otros integrantes coinciden en que las amistades, las experiencias compartidas y la oportunidad de conocer personas de distintas partes del mundo son parte de lo que hace especial a la robótica. Cada reto se convierte en una oportunidad para descubrir nuevas habilidades, fortalecer la confianza y aprender de quienes los rodean.
Con esta victoria, Team Cerbotics celebra el resultado de meses de preparación y demuestra el potencial de los jóvenes que encuentran en la ciencia, la tecnología y la colaboración una forma de desarrollar sus capacidades.
Integrantes de Cerbotics
- Isabela Rodríguez
- Raúl Sifuentes
- Santiago Mireles
- Enedi Calderón
- Martha Magallanes
- Dana González
- Bárbara Uribe
- Abril Aguiñaga
- Ernesto Mayoral


