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Para muchos, la universidad es una etapa. Para otros, es una experiencia que marca rumbo, carácter y comunidad.
Para Jacobo Murra Belausteguigoitia, fue algo más: una etapa que describe como mágica.
Con 22 años y recién egresado de la Licenciatura en Finanzas del Tecnológico de Monterrey Campus Laguna, Jacobo no solo acumuló materias aprobadas; acumuló experiencias, liderazgo y amistades que hoy definen su identidad profesional y personal.
Del inicio en pandemia a una experiencia inolvidable
Su generación comenzó en un contexto complejo: la pandemia.
Aunque el arranque fue gradual, cada semestre fue mejorando. Más actividades, más personas, más espacios donde involucrarse.
“La oferta de vivencia estudiantil siempre fue un plus”, comparte.
Y fue justo ahí donde encontró el equilibrio entre academia, deporte y liderazgo.
Borrego dentro y fuera de la cancha
Jacobo decidió entrar al equipo representativo de básquetbol.
Lo que comenzó como un gusto personal, se convirtió en un reto: de 24 integrantes, solo tres no contaban con beca deportiva. Él era uno de ellos.
Lejos de intimidarlo, lo asumió como desafío. Se ganó su lugar y construyó amistades que trascendieron la cancha.
Pero su participación no se limitó al deporte.
Durante cuatro años formó parte del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF Universitario), donde fue director de investigación y, en su último año, presidente.
Además, fue capitán de la bancada de debate que logró el bicampeonato nacional en 2024 y 2025.
A eso se suma su rol como presidente de la Sociedad de Estudiantes de Deportes, donde trabajó para mejorar la experiencia tanto de los equipos como del público en los partidos de Borregos Laguna.
Finanzas con método… y con tacto
Hoy, Jacobo forma parte del negocio familiar, la inmobiliaria JMP, en el área financiera.
Ahí aplica directamente lo aprendido en el modelo Tec 21: resolución de problemas reales con empresas, análisis de flujos, contabilidad y gestión estratégica.
Pero hay algo que destaca más allá de los números.
“Las finanzas son exactas, pero se necesita mucho tacto para manejarlas bien”, explica.
Ese equilibrio entre precisión técnica y habilidades humanas es una de las fortalezas que reconoce en su formación.
Más que un CV: dejar huella
Cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordado en el campus, no habla de cargos ni logros.
Se define como un “borrego apasionado”.
Alguien que buscó ir más allá, representar al Tec con orgullo y, sobre todo, conectar genuinamente con las personas.
Para Jacobo, el verdadero éxito universitario no está en acumular actividades para el currículum, sino en construir comunidad.

Volver al campus: un plan a futuro
A cinco años, no tiene un plan rígido, pero sí una intención clara: regresar.
Ya sea dando una clase, ofreciendo una conferencia o apoyando el debate universitario —una actividad que considera clave para una sociedad polarizada— quiere seguir vinculado al Tecnológico de Monterrey.
Porque si algo dejó claro su paso por el campus Laguna es que la universidad no termina con la graduación.
Se transforma en red, identidad y propósito.
Vivir la universidad al máximo
En tiempos donde muchos estudiantes buscan únicamente cumplir requisitos académicos, la historia de Jacobo Murra recuerda algo esencial:
La universidad no solo se estudia.
Se vive.
Y cuando se vive al máximo, deja huella.


