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junio 12, 2024

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Antonio Lomelín Orozco

Por

Debut : 1 de mayo de 2015
Plaza de Toros : Monumental de Morelia
Padrino : Juan Pablo Sánchez
Testigo : Maestro Pablo Hermoso de Mendoza
Ganadería : Pozo Hondo

Enamorado de su profesión, Antonio Lomelín siempre ha sido fanático de la fiesta brava, y es que recuerda que desde muy chico sus primeros juguetes fueron un capote y una muleta, así sintió una gran pasión por los toros. Hijo de una figura del toreo nacional como Antonio Lomelín Migoni, este joven matador cada día disfruta más su profesión, “más que evolucionar con el paso del tiempo mi técnica en el toreo, cada día me gusta más mi profesión, desde el entrenamiento, los viajes, los tentaderos y por supuesto aprender de cada uno de mis compañeros”.

Su formación como matador de toros ha tenido varias escalas, “empecé en Pachuca, a los dos meses me mudé a Aguascalientes, la cual considero la ciudad más taurina de México, tras nueve meses tuve la oportunidad de irme a la Escuela Taurina de Arganda del Rey de la Fundación “El Juli” en España”. A su regreso a nuestro país, Antonio realizó en 2012 su debut con caballos, y solamente un año más tarde regresó a la Madre Patria a realizar temporada como novillero con el apoyo del Maestro Pablo Hermoso de Mendoza. “Es importante, más no del todo necesario, emigrar a España, un país donde todo lo referente al mundo del toro es mucho más trascendental”, considera.

A lo largo de su carrera, Lomelín Orozco ha tenido la oportunidad de torear con figuras como “El Juli”, “Zotoluco”, Arturo Macías, Eloy Cavazos, Joselito Adame, “El Payo” y José Mari Manzanares, por mencionar algunos. Los momentos más destacados para el joven matador llegaron aproximadamente hace cinco años, uno de los que recuerda con más cariño fue en una novillada en la Plaza México, la más grande del mundo, con un novillo de la ganadería La Guadalupana, ante un público entregado. “Mi primer indulto, un novillo de la ganadería De Guadiana, fue en Saltillo un 12 de diciembre de 2012, cuatro años después, en Lerdo, logré otro con Pichirilo de Marco Garfias, un toro al que le estoy muy agradecido porque me aportó mucho como torero y persona”.

“Mencionar a un mentor en el toreo es complicado, sin embargo considero a cuatro personas muy importantes en mi formación como matador, ellos son: Pablo Samperio, Israel Téllez, Paco Carmona y Gómez Escorial, éstos dos últimos de nacionalidad ibérica”.
Cuando se le pregunta sobre la responsabilidad de su apellido en esta profesión, Antonio nos comenta que no pesa, sino motiva, es consciente que todos esperan más de él y desean verlo como a su padre en sus mejores épocas, hazaña, sin lugar a dudas difícil de alcanzar. Y es que aunque cada individuo posee un estilo propio, ha heredado de su padre las ganas y la entrega tarde a tarde. “Aspiro a hacer cosas importantes en mi profesión, evolucionar siempre, lograr que cuando termine una corrida el público salga hablando de mí”, puntualiza.

 

Por último, el oriundo de la Comarca Lagunera nos da un mensaje final relacionado a la actual prohibición de la fiesta brava en Coahuila, “la mejor manera de defender nuestra pasión es acudiendo a las plazas de toros, mientras existan hombres capaces de emocionar a las personas en el ruedo, este maravilloso espectáculo perdurará. Me gustaría aprovechar el espacio para agradecer al Matador Arturo Gilio por todo su apoyo”.

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