La música ha acompañado a Stefania Hernández Saucedo desde su infancia. Entre cassettes, discos de reggaetón y tardes escuchando cumbia en casa, la saltillense comenzó a construir una identidad musical que, con el paso de los años, se transformaría en una carrera detrás de las tornamesas.
Hoy, a sus 30 años, Stefania combina su faceta como DJ con su formación como ingeniera química y chef. Fuera de los escenarios, se describe como una mujer tranquila, amante de las plantas, los perros y los momentos de paz con sus amigas.
Sin embargo, cuando se trata de música, tiene una convicción clara: mantenerse fiel a sus valores y crear espacios donde las personas puedan bailar, expresarse y disfrutar sin prejuicios.

De coleccionar discos a conquistar escenarios
Su historia con la música comenzó a los siete años, cuando coleccionaba cassettes y CD, especialmente de pop y reggaetón. A los 16 años, su interés por el ritmo la llevó a formar parte de un grupo de baile de hip-hop, una experiencia que fortaleció su conexión con la música.
El momento que despertó su interés por convertirse en DJ llegó en 2019, durante un viaje a Monterrey. Mientras disfrutaba de una noche en Astro, un antro-bar de la ciudad, observó a los DJs y descubrió lo que quería hacer.
Un año después, en plena pandemia, comenzó a aprender por su cuenta desde su habitación. Lo que inició como un pasatiempo pronto se convirtió en una oportunidad profesional: meses más tarde debutó en Meteoro Pizza, en Monterrey.

Sus influencias, no obstante, ya estaban presentes desde mucho antes. La cumbia que escuchaba en casa, gracias a su papá, y el reggaetón de los años 2000 marcaron su esencia. Artistas como Plan B, Don Omar, Wisin y Yandel y Daddy Yankee continúan formando parte de sus sets y de la identidad que construye frente al público.
Para Stefania, la música también representa un refugio. Es ese lugar al que puede acudir en cualquier momento de su vida y encontrar una canción que conecte con lo que siente. Esa misma conexión busca compartir en cada presentación, creando ambientes donde el público pueda bailar y expresarse libremente, siempre desde el respeto.
Abrirse camino en la escena musical de Saltillo
Construir una carrera como DJ en Saltillo ha implicado aprender a encontrar oportunidades, incluso cuando los espacios eran limitados. Stefania recuerda que, cuando comenzó hace seis años, existían menos venues y fiestas para desarrollar propuestas musicales, por lo que buscar trabajo en otras ciudades era una alternativa para crecer.
Aunque reconoce que actualmente hay más oportunidades para quienes quieren formar parte de la escena local, considera que todavía queda mucho por hacer. Para ella, el crecimiento también depende de la iniciativa de los propios artistas para crear eventos, generar comunidad y expandir la cultura musical en la ciudad.

A lo largo de su trayectoria, también ha enfrentado prejuicios y dificultades relacionadas con ser mujer en una industria donde los hombres han tenido mayor presencia; desde comentarios que cuestionaban su decisión de convertirse en DJ hasta actitudes condescendientes y la falta de representación femenina en algunos carteles, Stefania ha encontrado obstáculos que van más allá de la música.
Frente a estas experiencias, ha aprendido que mantenerse fiel a sus convicciones es fundamental para construir una identidad auténtica y conectar con las personas adecuadas.
Asimismo, reconoce la importancia de las alianzas entre mujeres y de seguir luchando por espacios dentro de la industria. Aunque considera que todavía hay escenarios donde hace falta mayor representación femenina, se siente orgullosa de ver a nuevas generaciones de DJs destacando y abriendo camino.
De Saltillo a los grandes festivales
Entre los momentos más importantes de su carrera se encuentran sus participaciones en el festival Pa’l Norte y el Coca-Cola Flow Fest Monterrey. Para Stefania, presentarse en escenarios de esa magnitud representó un antes y un después, tanto por las oportunidades laborales que surgieron como por la perspectiva que adquirió sobre el alcance de su proyecto.

Estas experiencias la motivaron a seguir buscando nuevos retos, explorar otras posibilidades y fortalecer la conexión que mantiene con el público a través de la música.
Más allá de los escenarios que ha conquistado, su objetivo es continuar creciendo sin perder la esencia que la llevó a convertirse en DJ. Para ella, el éxito también significa compartir lo aprendido y contribuir a que otras mujeres encuentren su lugar dentro de la industria.
Una huella que trascienda las tornamesas
Al mirar hacia el futuro, Stefania se visualiza explorando nuevas oportunidades en países donde la música latina tiene una presencia importante. También quiere compartir sus conocimientos y motivar a las nuevas generaciones de DJs para que encuentren su propio camino.
Su historia demuestra que desarrollar una identidad musical va más allá de elegir canciones o dominar una técnica: implica defender una visión, mantenerse fiel a los propios valores y encontrar formas de conectar con los demás.
Desde Saltillo, Pobre Dyabla continúa construyendo ese camino, con la intención de que su música trascienda los escenarios y que más mujeres se animen a ocupar los espacios que durante mucho tiempo les fueron limitados. Porque, para ella, abrirse camino también significa ayudar a que otras puedan hacerlo.


