A los 25 años, Rodrigo Valdés Castro entiende algo que muchos tardan décadas en asumir: el liderazgo, cuando no está atravesado por el servicio, se queda corto.
Desde muy joven, su vida ha estado ligada a proyectos que buscan generar impacto real en Saltillo, siempre desde la filantropía, la colectividad y la empatía como ejes centrales.

El liderazgo con propósito de Rodrigo Valdés Castro
La convicción de Rodrigo no nació de la noche a la mañana. Durante su primer año de preparatoria, tras regresar de una experiencia como colaborador en Santiago de Chile, decidió involucrarse de lleno en cualquier iniciativa que pudiera aportar algo positivo a la sociedad.
“Entendí que liderar no es solo organizar o dirigir, sino hacerse responsable de los demás”, afirma.
Desde entonces, su camino ha estado marcado por la idea de que el bienestar colectivo da sentido a cualquier proyecto.
Esa visión lo llevó a encabezar durante siete años la Copa Timón Giro, un torneo anual de fútbol 7 que reúne a decenas de equipos y promueve valores como el respeto, la disciplina y el trabajo en equipo entre niños y jóvenes.

Más que un evento deportivo, se convirtió en un espacio formativo con impacto comunitario.
Como construir comunidad desde la acción
La filantropía, para Rodrigo, no se limita a dar. Iniciativas como Operación Pollo, nacida en 2023, lo han llevado a replantearse el significado de ayudar. Lo que comenzó con 300 cenas hoy alcanza las 2,000 y se replica en varias ciudades del país. Sin embargo, lo que más lo ha marcado no son las cifras.
“Me di cuenta de que lo que más necesitaba esa persona no era solo el alimento, sino sentirse vista y escuchada”, recuerda sobre uno de los encuentros que definieron su mirada comunitaria.

Sostener proyectos así no es sencillo. Evitar el asistencialismo y el desgaste emocional requiere visión a largo plazo y trabajo en equipo.
Para Rodrigo, la clave está en rodearse de personas comprometidas y entender que nadie transforma una ciudad solo.
El futuro de Saltillo, una ciudad más empática
Desde Jóvenes Unidos, iniciativa que presidió en sus congresos más recientes, hasta su paso como presidente de Soñar Despierto A.C., Rodrigo ha apostado por formar, inspirar y acompañar.
Cree firmemente en el potencial de los jóvenes como motor de cambio y en la necesidad de mostrar resultados reales para vencer la apatía.

Hoy, su sueño es claro: “Construir comunidades fuertes y una ciudad donde la solidaridad no sea una excepción, sino una forma de vivir”.
En su historia, la filantropía no es un acto aislado, sino una responsabilidad compartida que, poco a poco, transforma realidades.


