Para Luis Narro, emprender no significa avanzar sin miedo, sino aprender a enfrentarlo. Con una trayectoria que abarca el sector inmobiliario y el turismo, además de su participación como vicepresidente de AMPI Saltillo, el empresario ha encontrado en cada proyecto una oportunidad para aprender, innovar y construir algo que trascienda los resultados económicos.
Su historia comenzó desde muy joven, cuando recibió la oportunidad de comercializar un fraccionamiento. Sin experiencia previa en bienes raíces, decidió prepararse por su cuenta, investigar y aprender todo lo necesario para cumplir con el reto. A los 19 años vendió su primera casa, un logro que marcaría el inicio de lo que hoy es Kamak Inmobiliaria.
“Soy una persona con muchas metas, con muchas ambiciones, pero también con miedos. Y creo que atreverme a enfrentar esos miedos es lo que me ha llevado a estar donde estoy”, comparte.
Más allá de su formación en el Tecnológico de Monterrey, Luis reconoce que los aprendizajes más importantes han llegado al llevar sus ideas a la práctica, enfrentar dificultades y descubrir que construir una empresa implica mucho más que tener una buena idea.

Kamak: innovación y confianza en el sector inmobiliario
Desde sus primeros pasos en los bienes raíces, Luis tuvo claro que quería hacer las cosas de manera diferente. Su objetivo era ofrecer un servicio más humano, transparente y apoyado en la tecnología, donde los clientes contaran con información clara y acompañamiento durante sus operaciones.
Así tomó forma Kamak Inmobiliaria, un proyecto cuyo lema, “Un nuevo amanecer”, refleja el significado que puede tener una propiedad para una persona o una familia. Bajo esta filosofía, la empresa ha incorporado herramientas visuales, recorridos virtuales y sistemas propios para mejorar sus procesos comerciales y la atención al cliente.
Para Luis, detrás de cada operación existe una historia que merece atención; comprar una casa puede representar años de ahorro, el cumplimiento de una meta o el comienzo de una nueva etapa. Por ello, considera que la innovación debe traducirse en soluciones concretas y en una experiencia más segura para las personas.

Esta misma visión lo llevó a desarrollar Kamak Viajeros, un proyecto que comenzó con la promoción de una cabaña en Bosques de Monterreal y que, con el tiempo, amplió su oferta de alojamientos turísticos.
Al identificar las necesidades tanto de los propietarios como de los viajeros, Luis encontró una oportunidad para profesionalizar la comercialización y administración de estos espacios, además de fortalecer la confianza en las reservaciones. Para respaldar este compromiso, Kamak Viajeros cuenta con el Registro Nacional de Turismo y certificaciones y reconocimientos vinculados con programas de la Secretaría de Turismo, entre ellos Moderniza, Punto Limpio y el Código de Conducta.
Sin embargo, su visión del turismo va más allá de las reservaciones. A través del interés por el turismo regenerativo, busca que la actividad también contribuya al entorno. Como parte de esta iniciativa, Kamak financia una investigación sobre la problemática del escarabajo descortezador en la sierra de Arteaga.
Los fracasos que transformaron su manera de emprender
El camino empresarial de Luis también ha estado marcado por pérdidas y decisiones difíciles. Una de las experiencias que más lo transformó ocurrió cuando perdió un negocio al que había dedicado cuatro años de trabajo, luego de enfrentar problemas con socios y pérdidas económicas.
La situación lo obligó a comenzar de nuevo y a replantearse la manera en que construía sus proyectos. Más allá de las consecuencias financieras, tuvo que afrontar la frustración de perder algo en lo que había invertido tiempo, esfuerzo y expectativas.
“Perdí el negocio, pero no las ganas de emprender ni lo que había aprendido”, recuerda.
Esta experiencia fortaleció su visión sobre la resiliencia y la importancia de reconocer los errores para avanzar con mejores herramientas. También le enseñó que el crecimiento empresarial requiere estructura, procesos y equipos capaces de sostener los proyectos a largo plazo.

Hoy, Luis busca dejar atrás la idea de abrir negocios constantemente para concentrarse en consolidar empresas sólidas, con una operación organizada y oportunidades de desarrollo para quienes forman parte de ellas.
AMPI Saltillo: una apuesta por la profesionalización inmobiliaria
Su experiencia en el sector también lo ha llevado a asumir responsabilidades dentro de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), donde se desempeña como vicepresidente de AMPI Saltillo.
Desde esta posición, uno de sus principales objetivos es impulsar propuestas de iniciativas de ley, reformas y mejoras regulatorias que contribuyan a brindar mayor certeza jurídica sobre el patrimonio de las familias coahuilenses.
Luis considera que el trabajo de la asociación debe ir más allá de identificar los problemas del sector. Para él, es necesario colaborar con autoridades, especialistas y profesionales inmobiliarios para construir propuestas viables que ayuden a prevenir conflictos y mejoren los procesos de compra, venta y renta de propiedades.

A la par, busca impulsar la profesionalización de los asesores inmobiliarios mediante la preparación, las certificaciones y una práctica basada en la ética y la responsabilidad.
Su interés por abrir oportunidades también nace de su propia experiencia. Al comenzar su carrera, tuvo que enfrentar prejuicios relacionados con su juventud y demostrar su capacidad a través del trabajo. Por ello, considera importante que las nuevas generaciones encuentren espacios para prepararse, asumir responsabilidades y desarrollar su potencial.
Tecnología, expansión y nuevos objetivos
De cara al futuro, Luis tiene entre sus prioridades consolidar sus empresas, fortalecer sus equipos y ampliar su presencia. Entre sus objetivos se encuentra llevar Kamak Inmobiliaria a otras ciudades y lograr que Kamak Viajeros alcance presencia nacional, manteniendo la calidad y la atención que distinguen sus servicios.
Para conseguirlo, trabaja en la sistematización y automatización de procesos, así como en el desarrollo de herramientas apoyadas en inteligencia artificial que permitan mejorar la comercialización de inmuebles y la gestión de alojamientos turísticos.
También busca impulsar su marca personal a través de conferencias y contenidos sobre emprendimiento, tecnología y las experiencias que han marcado su trayectoria. Su intención es compartir tanto los logros como los errores, con la convicción de que sus aprendizajes pueden ayudar a otros jóvenes que están comenzando.

En el ámbito personal, reconoce que aprender a delegar y encontrar un equilibrio entre el trabajo y su vida fuera de las empresas será fundamental para esta nueva etapa. Quiere seguir creciendo, viajar, conocer nuevos lugares y disfrutar de lo que ha construido junto con las personas que lo acompañan.
Un legado que comienza con las oportunidades
Cuando Luis habla de su futuro, también piensa en el impacto que sus empresas pueden generar en otras personas. Su referencia es una visión empresarial en la que el crecimiento económico se acompaña de educación, desarrollo profesional y mejores oportunidades para los equipos de trabajo.
Aspira a construir organizaciones que puedan sostenerse más allá de su participación diaria y que mantengan una cultura de trabajo enfocada en las personas. Para él, el éxito también consiste en que alguien pueda crecer dentro de una empresa, adquirir nuevas habilidades y construir un mejor futuro para su familia.
Esa filosofía se conecta con el cariño que siente por Saltillo y Coahuila. Luis quiere desarrollar proyectos que generen inversión, empleos y oportunidades en la región, contribuyendo a que más personas puedan construir aquí una buena vida.
Su historia demuestra que emprender implica asumir riesgos, aprender de los tropiezos y tener la disposición de comenzar otra vez. Pero también refleja una convicción que hoy guía sus decisiones: los negocios pueden ser una herramienta para transformar el entorno y abrir caminos para quienes vienen detrás.
Porque, para Luis Narro, el verdadero legado no se mide únicamente por el crecimiento de una empresa, sino por las personas que crecieron con ella y las oportunidades que fue capaz de generar.

