Jann, la voz que vuelve a empezar desde el dark pop saltillense

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En medio de una escena local que no deja de crecer y diversificarse, Jann —nombre artístico de Janelly Cavazos— aparece como una de las voces más honestas y consistentes de la nueva ola de cantantes saltillenses. 

Su propuesta navega entre el dark pop, el R&B y una sensibilidad emocional que no busca dramatizar de más, pero sí decir lo necesario.

En 2024 lanzó Volver a empezar, un EP que funciona como cierre y reinicio: un punto claro dentro de un proceso artístico que se ha construido con paciencia, dudas y mucha intuición.

Jann y el impulso de cantar incluso cuando el miedo iba primero

El vínculo de Jann con la música comenzó antes de que pudiera nombrarlo. Su madre recuerda que, a los cinco años, cantaba completa La muñeca fea de Cri-Cri para una tía que siempre se lo pedía.

Más adelante llegaron los concursos escolares, el nervio, la ansiedad y, aun así, la necesidad de subirse al escenario.

“Sufría, pero me encantaba subirme al escenario”, recuerda.

Ese deseo no siempre fue acompañado por confianza. Durante su infancia y adolescencia, Jann creció con la sensación de no ser protagonista, de no ser “suficiente” para apostar todo por su voz.

“Crecí sintiendo que cantaba, pero que no era tan buena, que no era nada especial ni sobresaliente”, confiesa.

Esa inseguridad la llevó, en un primer momento, a elegir el teatro como camino profesional. Paradójicamente, fue ahí donde todo empezó a aclararse: en la universidad descubrió el peso real de su voz y la forma en la que podía llenar un escenario cantando.

“Fue como una revelación: claro, yo quiero hacer esto toda la vida”.

Aprender haciendo música y confiar

El proyecto musical de Jann comenzó sin manual ni estrategia. En 2022 lanzó su primer EP, Frecuencias, escrito completamente por ella y sin un equipo formal detrás.

“No tenía idea de absolutamente nada de lo que estaba haciendo”, dice, refiriéndose tanto a lo técnico como a la industria.

Sin embargo, ese primer lanzamiento abrió más puertas de las que imaginaba: la conectó con músicos y cantantes de Saltillo que hoy forman parte de su círculo cercano y creativo.

Después vinieron los sencillos, la exploración sonora dentro del R&B y un EP colaborativo con un amigo de Monterrey, con una estética noventera y Y2K.

También llegaron colaboraciones con artistas locales como Bolishe One y The Pocu. Cada paso fue afinando su identidad hasta llegar a Volver a empezar, su material más reciente, estrenado a finales de noviembre del año pasado, donde el dark pop se vuelve un canal para hablar de miedos, cierres y transformaciones.

El dark pop y la necesidad de volver a empezar sin soltarse de sí misma

Jann no le huye a lo incómodo. Al escribir, suele partir de emociones densas, de experiencias que pesan. “Me encanta escribir de cosas trágicas”, admite sin rodeos.

Durante mucho tiempo necesitó vivir algo para poder escribirlo, pero con los años aprendió nuevas formas de creación colectiva, a construir escenarios emocionales incluso sin una experiencia inmediata detrás.

Aun así, cuando escribe desde lo vivido, lo siente distinto: “La canción se siente más pesada, en el buen sentido”.

Entre las canciones que marcaron su camino está En esta corta vida que solo dura una hora, un tema propio que define como liberador y profundamente ligado a sus miedos. Y fuera de su catálogo, Crimen de Gustavo Cerati ocupa un lugar especial.

“Sentí que estaba narrando mi vida en ese momento”, dice.

Esa identificación fue clave para animarse a soltar lo que llevaba dentro y dar forma a Frecuencias, incluso dejando guiños visuales a Cerati y Soda Stereo como un homenaje íntimo.

Hoy, aunque la ansiedad y las dudas siguen apareciendo, Jann tiene claro su motor: la libertad de crear y expresarse.

“Si me escucha una persona y logro mover algo en esa persona, mi objetivo está cumplido”, afirma. No se trata de métricas ni validaciones externas, sino de sostener la voz hasta que ya no quede más, pero seguir cantando.

Dentro del panorama emergente de Saltillo, Jann no busca imponerse ni encajar a la fuerza. Su lugar se construye desde la honestidad, el proceso y la convicción de que volver a empezar también es una forma de avanzar.

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