TRIUNFAR

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En ningún otro momento las oportunidades y competencia han estado distribuidas tan equitativamente. El potencial de los mercados de los países desarrollados y emergentes se encuentra en convergencia. Por lo tanto, el número de regiones que las compañías multinacionales deben considerar como “estratégicas” ha aumentado, pero la naturaleza de las oportunidades puede ser radicalmente distinta.
  Básicamente estas organizaciones deben operar a distintas velocidades para adecuar sus estrategias en los mercados de rápido y lento crecimiento. Para lograr lo primero con éxito se precisa de una toma de decisión veloz y capacidad para experimentar, aprender y escalar con rapidez, lo cual para las grandes multinacionales podría implicar un replanteo de las líneas de reporte a fin de evitar la burocracia y maximizar la agilidad. Por otro lado, los mercados desarrollados requerirán un enfoque que dependa más de la eficacia y el crecimiento progresivo.
   La necesidad de responder a un mundo policéntrico fomenta un nuevo enfoque entre las compañías líderes. Más allá de un estilo gerencial de arriba hacia abajo, con una toma de decisiones centrada en la oficina matriz, las empresas autorizan a los gerentes regionales elaborar planes y modelos de negocio adecuados a la dinámica del mercado local, asegurando así que los productos y servicios sean apropiados para los clientes del lugar, y permitiendo a las compañías contender con los competidores locales, más hábiles y conocedores del mercado.
Prioridades de las compañías para tener éxito en un mundo policéntrico 
– Redefinir global y local
La necesidad de distinción local en un número cada vez mayor de mercados clave y estratégicos, exige un mayor nivel de descentralización. Sin embargo, esto no es suficiente por sí mismo. Una autonomía ilimitada de los gerentes resultará rápidamente en ineficacias y desaprovechamiento de las ventajas a nivel mundial. Por lo tanto, las compañías líderes adoptan un enfoque más equilibrado, en el que la autonomía local se combina con una dirección estratégica, congruente a nivel global, una cultura con valores corporativos comunes, y la capacidad para aprovechar habilidades y recursos de cualquier parte del mundo.
– Desarrollar un enfoque policéntrico para la innovación
En vez de innovar de manera central y después adaptar o modificar las características de los productos para ajustarse a distintos rangos de precio, las empresas están descentralizando cada vez más sus procesos y estableciendo múltiples centros de innovación en mercados estratégicos clave. Los productos, procesos o componentes son elaborados principalmente en los mercados locales en mente, pero vuelven a utilizarse cuando resultan adecuados en otras regiones. Un enfoque abierto a la innovación facilita la transferencia de ideas e invenciones.
– Replantear sus relaciones con las autoridades gubernamentales y fiscales
El Gobierno desempeña un papel más transcendente en los negocios, como en ningún otro momento del que se tenga memoria. Esta nueva dinámica exige que las compañías se replanteen cuidadosamente cómo se relacionan con el sector público, lo cual implica considerar los nuevos riesgos que esto conlleva. Muchos gobiernos están aumentando sus impuestos y endureciendo sus políticas de cumplimiento fiscal, hecho que demanda que las compañías consideren y se anticipen a los posibles riesgos de manera global. Asociarse con el Gobierno crea oportunidades, particularmente en los mercados emergentes en que podría adoptarse más un enfoque de arriba hacia abajo respecto de la administración de la economía.
– Construir equipos de liderazgo diversos con experiencia global sólida
Las habilidades y capacidades requeridas para triunfar en mercados de rápido crecimiento son distintas de las necesarias en los más maduros. A pesar de que el éxito de las compañías en los mercados desarrollados esté arraigado más recientemente a los procesos y la eficacia, las economías emergentes exigen experimentación, toma de riesgos y espíritu emprendedor. La necesidad de equilibrar estas diferencias exige a las organizaciones replantear el justo medio y la diversidad de los equipos de liderazgo. Asimismo, deben asegurarse de contar con los procesos de administración de talento adecuados para desarrollar una nueva y diversa generación de líderes con esta combinación esencial de habilidades.

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