MAICKEL MELAMED

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Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Maickel, en el marco de la 7ª Cumbre de Empresarios de American Chamber “Better Business, Better World”, siendo embajador de Great Place to Work® donde participó como conferencista. Este venezolano, experto en optimización de equipos, se dedica a maximizar el potencial de los individuos y de las organizaciones. Es conferencista con más de 10 años de experiencia, economista, corredor y cofundador  De Alto Rendimiento (DAR), donde fomentan esta visión de crear mejores personas e instituciones, a través de herramientas que impulsan las capacidades del talento humano. Conoce más de este líder quien vive con la actitud y certeza de que todo es posible.
Siendo economista, ¿cómo direccionaste tu vida al desarrollo humano y al especializarte como conferencista? La definición básica de economía es el manejo óptimo de los recursos escasos. En mi vida, la escasez la logramos transformar en abundancia (desde que nací), de alguna manera aplicamos la economía a lo humano, no dejando de lado el análisis económico, sino colocándolo a disposición de lo humano. Optimizando el inventario humano para la producción, no solamente de productos y servicios, sino de una vida amplia, feliz, productiva, sustentable, que yo creo que es el gran desafío de este siglo.
¿Qué tipo de actitud vives día a día para atravesar los retos que se te han presentado, siendo un gran líder a partir de las circunstancias en las que naciste? 
De la circunstancia parte la actitud: saber que no hay condiciones fijas, sino circunstancias asumidas, afrontadas. De acuerdo con cómo la afrontas, entonces vas a derivar en un resultado u otro. Cuando concibes algo como fijo deriva en un sentimiento de impotencia. Pero cuando es posible variarlo o verlo desde otra perspectiva, entonces te empoderas. La actitud tiene que ver con eso. Obviamente una actitud proactiva, serena, colectivista, entendiendo que uno no lo sabe todo, por tanto, puede aprender mucho, de aprendiz constante. Una actitud de amante total y pleno de todo. Y yo creo en ir buscando en el detalle continuo de la vida la posibilidad de encontrar mejor actitud todavía.
¿Cómo surge la iniciativa de ser embajador de Great Place to Work® y cuál es el significado de este rol cuando te acercas a las empresas con las que trabajan? 
Bueno, yo llevo de asesor-consultor corporativo desde hace muchos años y de alguna manera tenemos como un doble o triple perfil, ¿no? El perfil de figura pública, de asesor, tengo el perfil de analista, de psicoterapeuta. Todo eso conjugado en todo lo que hacemos, buscamos una mejor cultura. Una cultura de alto rendimiento que va absolutamente alineada con lo que Great Place to Work® no solamente promueve, sino que definitivamente construye. Entonces, creo que fue un match automático: amor a primera vista. Y, sobre todo, una sensación de complemento, que es tan importante para generar un impacto efectivo.
¿Nos puedes compartir casos sobresalientes relacionados con diversidad e inclusión que has encontrado en las organizaciones? 
Yo creo que diversidad e inclusión implican también a la autoinclusión. Una persona de alto perfil es una persona que de alguna manera se incluyó en la creencia de ser capaz de lograr cosas. No hay otra definición. Una persona que logra escalar posiciones en cualquier organización es una persona que se cree capaz, que se incluye en el propósito de la organización, más allá de sus habilidades funcionales o no, de sus diferencias, talentos o pasiones. Que al final es lo que diferencia el hábitat humano. Entonces, creo que esas prácticas, donde no solo en temas de infraestructura, que obviamente es importante (como el andamiaje), pero sobre todo las culturas donde se valora la diferencia, donde se resalta que “la diferencia hace la diferencia”, hemos visto no solo mejores resultados económicos, sino además de clima organizacional, de transformación de vida. De lo que antes era esotérico y hoy en día todo el mundo usa como índices de felicidad.
¿Cuáles son las herramientas para fomentar el liderazgo de alta confianza hacia los colaboradores de las empresas? 
Yo creo que hay dos herramientas básicas para ello: si tú hicieras una encuesta, como las que aplica Great Place to Work®, y preguntaras ¿quién quiere confiar? Todo el mundo quiere confiar. El tema es que hay tres cosas que la gente ha de obtener para poder confiar. Una es la conciencia de capacidad. Capacidad tuya y, por lo tanto, capacidad de otro. Dos: conciencia evolutiva. Es decir, que nada es fijo, todo es dinámico. El hecho incluso de equivocarse puede ser una ventaja, porque básicamente no te estás equivocando: estás llegando a algo que era y que ya no es. Lo tercero tiene que ver con la conciencia de bienestar.  Comprender que en la medida en que yo confío, mi organismo se dispone a sentir mayor bienestar, mayor placer, mayor ligereza y eso se contagia, eso empodera. Eso produce resultados impresionantes. Así, estas tres herramientas son muy importantes para generar este ambiente de confianza que Great Place to Work® promueve.
¿Cómo surge tu gusto por los maratones y cuáles han sido tus grandes logros? 
En algún momento de la vida dije: “bueno, ya que estamos promoviendo esto, no hay manera de promover algo si no lo haces tuyo”. Si tú no lo das como ejemplo, entonces buscamos formas límite para probar metodologías que nosotros estábamos poniendo en práctica con otros, para demostrar que realmente creíamos en lo que estábamos diciendo y construyendo. En ese sentido, el maratón, la montaña, son ejemplos y metáforas perfectas de lo que es el logro de alto rendimiento. De lo que es superar adversidades e innovar ante imposibilidades supuestas. E incluso son las mejores metáforas para promover el trabajo en equipo, que es una constante en las organizaciones. Ahí comenzamos con un maratón. O cuando subimos una montaña de 5 mil metros, después un maratón, cuando logramos una dijimos: “bueno ¿qué tal si hacemos cinco en cinco años?” Y logramos cinco maratones en cinco años. Así en cada maratón que tiene 42 kilómetros 195 metros, lo verdaderamente interesante fueron los 18 mil kilómetros de entrenamiento en cinco años que tuvimos que hacer para que lo demás se pudiera dar. Eso es. No hay una sola forma de hacer las cosas, hay mil maneras de hacerlas; solamente tienes que encontrar la identidad adecuada para hacer resonancia con tu audiencia.
¿Qué mensaje puedes dar sobre el tema Cultura por la vida, Cultura por la paz el cual presentaste en la 7ª Cumbre de Empresarios de AmCham con Great Place to Work®? 
Yo creo que la cultura por la vida es la cultura por el sueño, por alcanzarlo y compartirlo, por construir en función de propósitos colectivos. Y de paz, yo siempre digo que uno se siente en paz cuando sabe que lo ha dado todo. Cuando sabes que has entregado todo, te sientes en paz contigo, con la vida, con el universo, con la existencia, con tu legado. Creo que ahí la cultura por la vida es generar más vida, y la cultura por la paz es desde tu vida, integrando todo. Como diría un sabio, el Dr. Wayne Dyer, “que nadie se quede con su música por dentro”.  Yo creo que es eso. Venimos a este mundo y nos vamos a ir, entonces que nadie se quede con su música por dentro. Si te la llevas, no la dejaste y fue un desperdicio de existencia. Yo creo que nadie quiere, hablando de reciclaje y todas esas cosas, nadie quiere generar más desperdicio. De eso se trata.

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