LA IMAGEN

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En los últimos años, la imagen de México se ha visto seriamente afectada, los diferentes reportes internacionales han abordado temas directamente relacionados con las condiciones económicas, políticas, sociales, jurídicas y de seguridad de los habitantes de nuestro país. Los reportes y/o resultados de diferentes investigaciones no nos favorecen, pues evidencian el deterioro de la imagen del país en el exterior.
       Lamentablemente los diferentes casos de corrupción, inseguridad pública, pobreza, crimen organizado, secuestros o violencia constituyen en sí mismos una serie de agravantes tangibles que han generado una percepción negativa de México en su conjunto, involucrando a las autoridades, partidos políticos e instituciones que no solo afectan a todos los mexicanos, sino a la proyección nacional en el exterior. La imagen negativa trae consigo baja captación de inversión extranjera e interna, así como disminución del turismo. En un viaje que realicé a EU el año pasado, exterioricé mi punto de vista en tono de crítica ante lo que consideré una irresponsabilidad de algunos funcionarios norteamericanos, quienes se jactan de ser “mexicanólogos” al etiquetar a nuestro país como un “Estado fallido”. Mi sorpresa fue enorme cuando algunos de los ejecutivos estadounidenses de empresas con presencia en México lo consideraron aún peor, comparándolo con un “narco-Estado”. Prácticamente los denominadores comunes de la “etiqueta” de nuestro país fueron: narcoviolencia, corrupción institucionalizada, inseguridad pública, tráfico de armas y mala distribución de la riqueza concentrada en una pequeña élite. Bien dice el viejo refrán: “la verdad no peca, pero incomoda”, y debo admitir que me incomodó.
      Por causas diplomáticas, de defensa o de cooperación, todas las naciones en el mundo construyen la imagen que los represente de mejor manera en el escenario internacional. Así, México debe enfrentar sus problemas monumentales y dar soluciones reales y honestas. Será imprescindible desarrollar un mejor aparato de comunicación internacional y contar con un programa ambicioso de diplomacia pública y cultural que nos permita resaltar, matizar y poner en otro contexto lo que es importante para el país: desde el incremento de la competitividad y la atracción de inversión, hasta el reconocimiento del acervo cultural. Debemos aceptar que solo en la medida en que recuperemos nuestra imagen y aumentemos la percepción de justicia y la consolidación de instituciones, hallaremos la clave para proyectar un México más respetable a nivel internacional. Será necesario que se obtenga un buen posicionamiento en los diferentes contextos internacionales para promover nuestra marca como país; simultáneamente, se deberán aplicar estrategias de e-marketing y publicidad paralelas a las acciones internas frente a los grandes problemas nacionales de corrupción, narcotráfico, inseguridad y falta de competitividad en los diferentes sectores del país.
       ¿Cómo vemos a México? ¿Qué imagen nos gustaría proyecta en el extranjero? No hay que olvidar que en términos de percepción hacia el exterior, lo que parece es la realidad. En la medida en que hagamos esfuerzos serios y reales por fortalecer la confianza y credibilidad en nosotros mismos, nuestras instituciones y nuestra nación, tendremos una mejor imagen en el contexto mundial.

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