Patricio Rivera-Río, un profesional del vino y la atención

Patricio Rivera-Río toma el liderazgo del área de bebidas en cada uno de los proyectos donde se involucra, además de ser quien da la bienvenida a los clientes.

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Patricio Rivera-Río junto con sus hermanos Rodrigo y Daniel, han sido creadores de diversos conceptos en la industria alimenticia, con restaurantes, un bar y otros proyectos relacionados con la misma.

Certificado como sommelier, “Pato” toma la batuta en cuanto al tema de vinos y bebidas en los negocios donde se ven involucrados.

El más icónico, sin duda, es Koli: Cocina de Origen, donde se formó y decidió profesionalizarse en esta área, además de ser el anfitrión del restaurante.

Antes de emprender junto a sus hermanos, Patricio trabajó en muchos centros de consumo, siempre enfocado en el tema de bebidas, bares, antros y similares.

Pero al llegar este concepto, fue donde pudo desarrollarse hasta lograr la experiencia que lo ha llevado a ser reconocido como el mejor Sommelier en 2020 por Culinaria Mexicana.

“Yo empiezo en el mundo de los vinos dentro de Koli, a mí me gustaban mucho las Relaciones Públicas, me gustaba mucho platicar con gente, me gusta mucho el servicio , entonces ya cuando abrimos Koli, me empecé a inclinar más a esta área.

“Ya abierto el restaurante, nuestros clientes nos pedían un poquito de etiquetas más elevadas, un poquito de experiencias mucho más desarrolladas, fue cuando poco a poco me empecé a capacitar, empecé a tomar cursos, me certifiqué como sommelier y pues la verdad que aprendí bastante del mundo del vino”.

Una de las características de los restaurantes de los hermanos Rivera-Río, es que cuentan con la cocina abierta, donde los clientes pueden ver lo que pasa hacia adentro, pero más importante, que la cocina vea lo que pasa con el cliente, si le está gustando el platillo, si le gusta el vino, en general, toda la experiencia, comenta Patricio.

Recuerda que cada uno de los hermanos se fue enfocando en cada área, Rodrigo en creación de proyectos y comida salada, Daniel en repostería y cocina fría, y él en todo lo que fuera parte de las bebidas, además de ser quien recibe a los comensales, una responsabilidad que toma con gusto.

“Poco a poco se me fue dando esa parte de empatía, que hoy en día creo que es la clave de un buen servicio; obviamente la parte profesional, pero la empatía es clave. Entonces me fui inclinando más a atender al cliente y pues el cliente lo fue aceptando bastante padre y así fue como ya cada uno creció dentro de su ramo.”

¿Cuál ha sido uno de los desafíos más importantes en tu carrera?

“La pandemia. Fue de lo más complicado que nos puede llegar a pasar en la industria. El hecho de no poder estar con tu familia, el hecho de desconocer qué es lo que está pasando y que afecta económicamente a tu negocio y Koli, que es un restaurante de fine dining, de cocina de autor, de menú de degustación, era imposible crear un concepto para llevar o para delivery.

“Fue muy complicado para mis hermanos y para mí poder entender esta segunda parte de cómo vamos a migrar, porque evidentemente no nos podemos quedar así y en este proceso de pandemia, pues todos tienen que actualizarse y cambiar sus procesos a poder buscar una mejor fuente de ingreso ya que la pandemia te bloquea y te cierra restaurantes, entonces yo creo que la verdad que la pandemia fue algo que nos afectó muchísimo.”

¿Qué es lo que más te motiva?

“Es este tema de la cocina abierta, sacar un plato, sacar un vino, voltear a ver la cara del cliente y esa sonrisa que puede generar. Esa parte analítica con un cliente cuando llega un plato, lo prueba y se queda pensando tantito y siempre está al final donde voltea a ver a la persona con la que viene… eso para nosotros es nuestro mayor orgullo, sabes que estamos haciendo cocina rica, estamos tratando de sacar vinos padres, estamos haciendo este complemento increíble y que la gente lo esté disfrutando y esa sonrisa que te puede dar un cliente después de probar un vino con la comida. Yo creo que para mí es lo más satisfactorio”.

¿Qué se necesita para dar un buen servicio como sommelier?

“Definitivamente es conocimiento, tienes que saber contestarle a un cliente cuando te hace preguntas, pero principalmente yo creo que para poder ser un buen sommelier y para tener un poquito más de conocimiento, tienes que tener buena memoria y empatía, qué es lo que yo digo definitivamente no sirve de nada, que tengas un gran conocimiento y seas una persona arrogante, pues por más que sepas mucho, qué padre, pero no me hables mucho porque ya me dio flojera todo lo que me dijiste. Entonces yo creo que la clave es la buena memoria, porque al final de cuentas un sommelier, su currículum se marca en base a las cantidades de vino que has probado, la cantidad de zonas que conoces, el tecnicismo que conoces, pero todos esos son recuerdos”.

¿Cuál sería tu consejo para quienes quieren seguir un camino como el tuyo?

“Quitarte el miedo, el mundo del vino es muy amplio y yo conforme me voy capacitando más dentro del mundo del vino, más miedo me da, porque pues me doy cuenta que hay una gran extensa información de sobre este tema y la verdad es que cada vez que voy aprendiendo más me, va dando miedo porque me voy enterando. Voy descubriendo que hay muchísima más información, entonces yo creo que una recomendación que podría hacer es perderle el miedo. Nunca vas a dominar el 100 por ciento cualquier tema, entonces, pierde el miedo, aviéntate y adelántate y siempre tienes que empezar por algo, puedes empezar con vinos muy fáciles de tomar, muy económicos, muy sencillos y poco a poco va subiendo.”

“Tomar vino es un gusto adquirido”

Conócelo: Patricio Rivera-Río 

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