Durante años, el dolor de rodilla puede convertirse en una limitante que modifica rutinas, actividades familiares e incluso decisiones cotidianas. Para el traumatólogo y ortopedista José Andrés Acosta Hurtado, el momento de considerar una cirugía no debe definirse únicamente por una radiografía, sino por cuánto afecta la calidad de vida del paciente.
“Finalmente operamos pacientes, no operamos resonancias y no operamos radiografías”, explica el especialista en cirugía articular, quien ha enfocado buena parte de su práctica en los reemplazos de rodilla y, particularmente, en cirugía robótica.
Si ese diagnóstico le está quitando calidad de vida a mi paciente, tenemos que tomar acción”.
Tecnología para el bienestar
A través de un sistema robótico, el Dr. Acosta puede realizar cortes personalizados para cada rodilla, preservar la mayor cantidad posible de hueso y colocar el implante de acuerdo con las características específicas de cada paciente.
“La prótesis, aunque es muy buena, no te va a tolerar jamás que la pongas mal”, señala. Por ello, considera que la calidad del implante debe ir acompañada de una colocación precisa, un aspecto en el que la tecnología robótica permite contar con mediciones en tiempo real durante la intervención.
El especialista lleva alrededor de cuatro años utilizando esta tecnología y señala que una de sus principales aportaciones ha sido modificar incluso su manera de realizar cirugías convencionales. Actualmente, su equipo realiza entre 16 y 18 reemplazos de rodilla al mes.

Después de la cirugía
El objetivo de una intervención no termina en el quirófano. El Dr. Acosta plantea la recuperación como un trabajo compartido con el paciente. Después de la cirugía, mantiene un seguimiento que comienza en la hospitalización y continúa con revisiones a los 7 o 10 días, posteriormente alrededor de las tres semanas, y después con consultas periódicas para evaluar la movilidad, las radiografías y el avance de la rehabilitación.
“Mi parte del trabajo nada más dura dos horas, que es lo que dura la cirugía. La parte del paciente puede durar semanas o meses de terapia, de ejercicios, de fortalecer, de tomar medicamentos”, explica.
En este modelo, la cirugía robótica no sustituye la rehabilitación. El especialista enfatiza que caminar, realizar terapia física, recuperar movilidad y seguir las indicaciones médicas son indispensables independientemente de si el procedimiento se realiza con robot o mediante una técnica convencional.
Salud al alcance de todos
Consciente de que existen pacientes que por razones económicas no pueden realizarse este procedimiento. El Dr. Acosta creó un programa para realizar cirugías de reemplazo de rodilla a un costo más accesible sin sacrificar la calidad de los implantes que utiliza.
Este esquema contempla el costo total de la cirugía, sin cargos adicionales, y mantiene el mismo seguimiento postoperatorio.
Recuperar la movilidad
Más allá de la tecnología, el especialista considera que la relación médico-paciente es un elemento central para obtener buenos resultados. Por ello, insiste en la comunicación, el acompañamiento y la atención posterior a la cirugía como parte del servicio.

Para él, el indicador más importante no es únicamente la imagen de una prótesis correctamente colocada, sino lo que el paciente puede volver a hacer con ella.
Así, la cirugía de rodilla se plantea como algo más que un procedimiento médico: es una inversión en movilidad y autonomía. La combinación de tecnología, implantes de calidad, rehabilitación y seguimiento busca que el paciente no sólo supere una intervención, sino que pueda recuperar actividades que el dolor había convertido en difíciles o imposibles.
Contacto Dr. Andrés Acosta
Torre de especialidades Médicas – Hospital Ángeles Valle Oriente
Av. Lázaro Cárdenas 401, Valle Oriente, San Pedro Garza García
www.drandresacostahurtado.com.mx
Teléfono: 81 2035 0340 o 81 3578 2021
FB: Dr. José Andrés Acosta Hurtado / Traumatólogo



