Roberto Muñoz, el sastre de la arquitectura mundialista

El arquitecto mexicano estará presente en el Mundial de Qatar 2022 gracias a su trabajo. Conoce su historia de éxito.

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Roberto Muñoz, el sastre de la arquitectura mundialista (1)

El arquitecto Roberto Muñoz llega puntual a la cita en el hotel JW Marriot. Cruza el umbral de acceso y espera paciente la tormenta de preguntas que vendrán después. De traje hecho a la medida, sonrisa tímida, toma asiento, respira hondo y cierra los ojos. Nadie a su alrededor sabe que él, ese hombre de camisa impoluta y modales impecables, llegó desde ya a la fase de octavos de final de la Copa del Mundo en Qatar. Mucho menos que su trabajo viste de manera precisa estadios, centros de exhibiciones, museos, escuelas y muchos espacios más en todo el planeta. Formado en la Universidad de Guadalajara, se ha convertido en el sastre de la infraestructura para grandes eventos

Muñoz se especializó en Europa en arquitectura textil inspirado por el arquitecto e ingeniero alemán Frei Otto, quien en 1967 construyera un pabellón de membrana en la Expo Universal de Montreal. Estudió el master of Engineering Membrane Structures y la especialidad de Archineer Membrane Structures, en la Anhalt University of Applied Sciences, en Dessau, Alemania. Con ese bagaje, comenzó a desarrollar el camino que lo llevaría, casi 20 años después desde sus inicios, a vestir el techo y la fachada de un estadio mundialista.

“En 2003 hice un viaje para conocer proveedores materiales y allí conocí gente en Alemania que tiene ya una trayectoria en el tema de la arquitectura ligera. Me reuní con ingenieros y arquitectos y empecé a entender el concepto de cómo funciona la arquitectura ligera. En la escuela no te enseñan este tipo de arquitectura, ni a diseñarla ni a calcularla”, cuenta mientras rememora su estadía como estudiante. 

El arquitecto cuenta que en un principio todo fue ensayo y error, “fue un método empírico, leyendo, documentándome, asesorándome. Echamos a perder mucho material. Después la experiencia nos fue dando conocimientos”. 

Las primeras membranas, blancas como arena desértica, las importó luego de conocer a Sergio Ferrari. El primer gran encargo fue desarrollar la cubierta para el Estadio Victoria, en Aguascalientes.  “Buscamos a los responsables, que en ese caso el dueño era el gobierno. Con ellos tuvimos un acercamiento y los convencimos de cambiar la cubierta de lámina tradicional”.

Ese edificio deportivo fue el primero de muchos, entre los que se suma acaso el más representativo en el futbol mexicano: el Akron, casa del Club Deportivo Guadalajara. 

Un estadio de tesis

Roberto Muñoz hace una pausa, mira a su alrededor del lobby del hotel donde se realiza la entrevista. Los elementos a su alrededor juegan con las metáforas del agua, aire, fuego y tierra. Él trabaja con membranas que conviven y dialogan con elementos como la lluvia, el sol, el viento y protegen el césped y a los entusiastas del deporte. Está en su ambiente. 

El especialista suelta, de manera casi natural y sin pretensiones ni grandilocuencias, que su tesis para el master fue sobre el hoy Estadio Akron. El trabajo, titulado “El diseño, suministro, fabricación e instalación de la cubierta del Estadio Omnilife”, ya perfilaba la magnitud de sus proyectos. 

Comenzó a trabajar en la casa de las Chivas luego de estar en una remodelación en Chile, poner la cubierta del Territorio Santos, participar en el complejo deportivo de los Panamericanos, estar en el Pascual Guerrero en Cali, Colombia, por mencionar algunos.  

“Ese cúmulo de trabajo nos fue generando el currículum junto con la maestría que estudié en Alemania. El Omnilife fue la tesis de mi maestría y los maestros me decían: ‘Oye, Roberto, a qué vienes tú si traes de tesis un proyecto que estás construyendo de 50 mil metros cuadrados’. Bueno, pues fui a aprender”.

En ese lapso convivió con alumnos de 20 nacionalidades y se le abrió el mundo y calibró la capacidad de su talento y su trabajo para expandirse en otras latitudes. 

Destino: Qatar

La travesía que inició Roberto Muñoz y que toca una cima profesional en Qatar no se explica sin la participación de Lorenzo Ponce, CEO de Lonas Lorenzo, y la pandemia. Ambos abrieron el departamento de arquitectura textil hace ya casi dos décadas. En 2012 separan sus caminos y el arquitecto funda y dirige Dünn Arquitectura Ligera, de la que también se aparta en 2021. 

“Dentro de la historia de Dünn trabajé para el gobierno de Durango varias obras e hicieron una misión comercial con ProMéxico en 2014, una comisión comercial en Emiratos Árabes. Me invitaron y allá conocí a Juan Antonio Cepeda, que en ese momento era el director de ProMéxico Medio Oriente. Él me dijo que por que no hacía un estadio para el Mundial de Qatar, que él me sentaba con el Supreme Committee, que es la vinculación entre la FIFA y Qatar”.

Tras llegar a esa escala, presentó su proyecto y fue puesto en la lista de proveedores. Sonríe de nuevo, entrelaza los dedos de las manos y respira hondo. 

“Me invitaron a concursar dos estadios para las cubiertas: el Lusail, que lo ganamos, y el Al Rayyan, que lo ganamos y lo construimos. El Lusail no lo construimos nosotros porque licitaron con un proyecto y a la hora de estar ejecutando la ingeniería cambiaron y modificaron cosas y se acortaron los tiempos de ejecución y no actualizaron el presupuesto, así que sólo nos quedamos con el Al Rayyan”.

Construir la cubierta una sede que tendrá los ojos del planeta representó nuevos retos para el arquitecto y su equipo. Desde adaptarse a la cultura hasta entender toda la legislación local para poder trabajar. 

“Tuvimos mucho aprendizaje, cometimos errores y crecimos muchísimo. Hubo bastantes retos; para empezar a nosotros nos gusta la fiesta y mandé a 50 mexicanos a instalar al estadio y bueno, se enfrentaron a restricciones de alcohol, de religión, ¡hasta de cantar cuando estás trabajando!”, cuenta entre risas.

Rememora que durante las mesas de trabajo previas, eran el Arca de Noé: había mexicanos, árabes, ingleses y la empresa contratante era de la India. “Nos dábamos a entender con un inglés básico. Tuvimos temas complicados por la distancia y por la logística, pero bueno, al final de cuentas, ahí está terminado y nos da mucha satisfacción”.

Ante la pregunta de qué le representa trabajar a ese nivel, en ese tipo de proyecto, asombrado responde que tardó en comprender la importancia porque lo veía día con día. “En el momento no lo magnificas ni lo crees porque es tu trabajo y tienes que atender y resolver mil temas. Ya que lo ves terminado, y cuando la gente te empieza a reconocer, dices ‘yo lo hice’. Caen los veintes muy lentos. Estuvo muy padre”.

El arquitecto irá a la Copa del Mundo como aficionado a ver los juegos de la Selección Nacional pese a que se declara como poco futbolista, una sutil ironía ya que en su curriculum hay bastante trabajo en estadios de futbol, y espera asistir al Al Rayyan para ver en plena euforia su trabajo.   

El futuro es compartir

Llegar a la cima en su profesión no es sencillo ni de un día para otro. Requiere un largo proceso de trabajo, dedicación y robarle tiempo a otras pasiones. Lo sabe muy bien Roberto, que mira en retrospectiva su labor antes de enfocar la mirada en el futuro, uno donde el compartir su aprendizaje sea el motivo principal. 

“Ahorita estoy en un en una etapa donde me gustaría generar un poco de altruismo. Más que visualizar qué proyecto sigue, es qué puedo dar a las nuevas generaciones. Quiero decirle a la gente de la Universidad de Guadalajara y de toda universidad pública, que sí se puede, señores. Yo cuando entré a estudiar de arquitectura, el primer día de clases un maestro nos dijo que estábamos en el lugar incorrecto porque no había chamba. Quiero decirles a los estudiantes y sí hay trabajo, que sí podemos sobresalir. Hay que generar ese ADN de innovación y ser lo que queramos ser”.

La Frase

“Me gustaría en mi futuro cercano retribuirle un poquito la sociedad, compartir mis conocimientos y lo que he aprendido. Demostrar que sí se puede romper fronteras”

Trayectoria profesional de Roberto Muñoz

  • 2004. Realiza la cubierta para la Feria Nacional de San Marcos, la más grande y reconocida en México. Cubre un área de más de 20 mil metros cuadrados. 
  • 2006. Participa en el diseño y construcción de la nueva cubierta para el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso en la ciudad de Coquimbo, Chile. 
  • 2008. Françoise Fournier le otorga una beca para estudiar la primer maestría e ingeniería en el mundo de la arquitectura textil en la Anhalt University of Applied Sciences, en Dessau, Alemania.
  • 2009. Ejecuta la estructura del hoy Estadio Akron, del Club Deportivo Guadalajara.
  • 2011. Diseña, manufactura e instala el techo del Estadio Pascual Guerrero, en Cali, Colombia. 
  • 2015. Diseña e instala el Pabellón de México en la Expo Universal en Milán, Italia. 
  • 2016. Diseña e instala el techo para el Museo Rafael Coronel.
  • 2017. Instala la cubertura para el área VIP del Estadio Azteca. 
  • 2020. Diseña el techo del Estadio Al Rayyan, en Qatar. 

Características del estadio Al Rayyan

  • Estadio con capacidad para 40 mil espectadores
  • Ubicado en el desierto e inspirado en sus ondulantes dunas. 
  • En el recinto también hay un nuevo centro comercial. 
  • Tras el torneo, la capacidad del estadio se reducirá a la mitad para adaptarlo a las necesidades de los ciudadanos.
  • El complejo deportivo, a orillas del desierto, conecta con la ciudad gracias a una nueva línea de tren.
  • Recibirá siete partidos mundialistas. 
  • La fachada se forma a partir de siete patrones y representa diferentes aspectos de la cultura catarí.

El futuro del estadio

Una vez que finalice la Copa Mundial de la FIFA Qatar, el Comité Supremo para la Organización y el Legado (SC) tienen planeado que casi la mitad de los 40 mil asientos se desmonten y se donen a proyectos de desarrollo futbolístico extranjeros.

El complejo más pequeño que quedará tras la competición “seguirá ocupando un lugar preferente en Al Rayyan, sobre todo entre los aficionados del adorado equipo de fútbol de la localidad, el Club Deportivo Al Rayyan”, según la FIFA.

“Construido en el solar del antiguo campo de este club, el Estadio de Al Rayyan incorpora símbolos de la cultura catarí en su espectacular fachada ondulante. También las instalaciones y estructuras con forma de duna que lo rodean destacan como un fiel reflejo del territorio circundante”.

Qatar en datos

  • El país se convirtió al islam en el siglo VII.
  • Qatar estuvo bajo el dominio de varios imperios a lo largo de los siglos y se convirtió en un protectorado británico en 1916.
  • Tras el descubrimiento de reservas petrolíferas en la década de 1930 y la expansión de las infraestructuras nacionales en los años posteriores, el país declaró su independencia en 1971.
  • En la actualidad, es el segundo exportador del mundo de gas natural licuado.
  • La moneda del país es el rial catarí.
  • Con una superficie de solo 11 mil kilómetros cuadrados, ocupa por su tamaño el puesto 163º de la lista de países que publica la Organización de las Naciones Unidas. La península catarí se puede recorrer de un extremo a otro en menos de dos horas.
  • La gran mayoría de los 2.5 millones de habitantes que posee la nación se concentra en la capital, Doha, situada en el centro de la costa oriental.
  • Las temperaturas en diciembre rondan los 20 grados centígrados e incluso los superan en algunas ocasiones.
  • El idioma oficial del país es el árabe, aunque el inglés está también muy extendido.

Este artículo forma parte de la Revista PLAYERS of Life Guadalajara. Consulta más contenidos de la edición impresa en la revista digital.

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